«La comedia es peligrosa», se despide del Teatro Nacional Cervantes el domingo 5 de diciembre

La obra en verso para reír y reflexionar de Gonzalo Demaría y Ciro Zorzoli y dirigida por Zorzoli, se mudará en el verano al Teatro Auditorium de Mar del Plata. Por Carlos Marrero, especial para DiarioCultura.com.ar.

LA COMEDIA ES PELIGROSA
La Comedia es Peligrosa GONZALO DEMARÍA
La Comedia es Peligrosa GONZALO DEMARÍA Y CIRO ZORZOLI

La comedia es peligrosa, concebida especialmente para la celebración del centenario el Teatro Nacional Cervantes, rinde homenaje a nuestra historia y a nuestros artistas. Nada de solemnidad: la obra hace más bien gala de la irreverencia propia de un escenario tan ecléctico e inclusivo que, en los locos años 20, ofreció espectáculos de revista. Mezcla de historia y de fantasía, La comedia es peligrosa cuenta una trama de suspenso y vodevil que ocurre en la capital del Virreinato del Río de la Plata en 1783. Unos cómicos de la legua pretenden construir un teatro estable y para ello deben enfrentarse al poder de los cabildantes y del obispo. El jamón del sándwich es el virrey. ¿Quién se comerá a quién?, resume el Ministerio de Cultura de la Nación.

DiariodeCultura habló con los autores y director.  Dice Gonzalo Demaría que la comedia es un género peligroso de mucho riesgo. Es más fácil hacer llorar que reír, al menos en el teatro es así. Apostamos por un espectáculo grande y ambicioso con Ciro Zorzoli (coautor y director). 

Son tres actos, en 14 escenas, el segundo es un homenaje al vodevil, otro género muy popular teatral en la época en que se edificó el Teatro Nacional Cervantes que celebramos con este espectáculo. El vodevil es un teatro con una escritura verdaderamente de ingeniería.  Así que ahí está el peligro que ya lo declaramos y lo admitimos en el título del espectáculo. 

Esto se inició con un llamado de Ciro Zorzoli que se había reunido con las autoridades que querían hacer un espectáculo grande para recordar sus 100 años, pero que fuera un poco también más allá no solamente de celebrar el edificio construido por María Guerrero (1867-1928) esa fantástica actriz española y su marido Fernando Díaz de Mendoza (1862-1930), sino que también más ampliamente entendido. 

Así se pensó en el primer teatro estable que hubo en el país que fue en Buenos Aires «La ranchería» , si bien hay antecedentes, místicamente se refiere a ese lugar que ocupaba en 1783 en lo que hoy es el cruce céntrico de las calles de Perú y Alsina. Salió la idea de escribir esta comedia en verso porque era una escritura muy de la época y a la vez con muchos anacronismos porque son uno de los resortes de la comedia en los tiempos de los griegos. 

Demaría destaca ese logro de Ciro de cada uno de los actores que saben decir el verso. El hablar en verso le devuelve al teatro la ritualidad porque es su espacio natural. Solamente hay prosa en una pequeña lectura que hace, del bando auténtico del Virrey, uno de los personajes, el perito. Si la gente se ríe mucho y sin parar es porque nos divertimos primero nosotros al permitirnos todo tipo de antojos, gracias y celebrar el teatro porque la escribimos en pandemia en un momento donde celebrar el teatro  parecía imposible y uno añoraba esos espacios de juego que son los escenarios.

La obra muestra que a pesar del paso del tiempo siempre es lo mismo lamentablemente que en algunos aspectos parece que uno está girando arriba de una calesita así es en muchas partes de nuestra historia, asiente Demaría. Quisimos hacer un espectáculo para el divertimento algo que la gente por toda la necesidad que hay ahora se divierta y la pase realmente bien y sea una fiesta ir al teatro y eso es lo que nos propusimos hacer y así es porque el público responde muy bien.

La escritura llevó tiempo y hubo mucha investigación mucho de lo que se cuenta en la escena es parte de la historia y eso quisimos rescatar, resume Gonzalo Demaría.

Por su parte Ciro Zorzoli destaca que lo que sucedió durante este tiempo de pandemia y cuarentena fue como de mucha incertidumbre en un inicio y luego fui comprendiendo la dinámica a medida de que se iba trabajando.  Lo que si fue muy contudente fue el deseo de volver a encontrarse y que se da en las funciones eso de volver al teatro. 


El espíritu de encuentro y de compañía que se generó también una posición fantástica de los actores. Es como una piedrita que se va colocando, hilvanando todos estaban muy dispuestos a la prueba y el error y así fueron etapas que se sumaron. Para que la comedia fuera ágil por momentos requiere de mucha precisión y reflejo  así como mucho trabajo en conjunto y coordinado. 

Tiene que circular la acción acompañando el cuerpo para el entrenamiento vocal y musical.  En la dirección se opera una trama un cuento que debe de suceder y el encuentro entre los seres humanos entre, actores, técnicos y todos los que están alrededor de esa presentación. Hay que tener espacios estimulantes donde se invita a la gente a juntarse, jugar entre ellas y sobre eso hacer aparecer la trama de una obra.

Necesito gente que le guste jugar y encontrarse a jugar que más allá de las experiencias con que cada actor o actriz tenga en el fondo creo que es volver a encontrarse con eso de jugar y ponerse a encontrarse con otros. Y cuando armas un espacio donde ninguno sienta que lo que tiene que hacer depende solamente de si mismo, sino que puede generar un tramado donde unos a otros se estimulen para jugar para cada día hacer la obra y repetirla sin que se mecanice ni que se vacíe para que sea un hecho vivo donde la gente vuelva a mirarse, a encontrarse a estimularse cada noche nuevamente. Que no tenga miedo a equivocarse, sino que en el error uno es donde encuentra las rutas a seguir y hace la tarea más sencilla. Estuvo buena la predisposición de todos los que participaron para llevar la obra adelante con un teatro frenado por la pandemia y que todo eso fue muy feliz. Todo puede convivir (el cuerpo, sonido, música, baile) junto con el verso, con el contar una historia me parece que fue muy especial el volver a hacer teatro. Fue algo muy especial dirigir en la sala grande el TNC y justo con el centenario, y fue muy interesante pensar en quien hizo el teatro, como la idea de dos actores (María Guerrero y su esposo Fernando Díaz de Mendoza) inclusive como un proyecto total, sino como dos actores que querían llevar adelante una compañía y en estas tierras con sus motivaciones. Eso obedece a la voluntad de hacer teatro más allá de las circunstancias y que fue un elemento muy importante a la hora de llevar el proyecto y con Gonzalo (Demaría) tenemos la seguridad de que cumplimos los objetivos porque el público sale muy contento después de cada función, puntualizó Ciro Zorzoli.

ELENCO (por orden alfabético)

Perito Horacio Acosta

Verdugo/Paje Facundo Aquinos

La Goma, comediante Paola Barrientos

Pulpero/Loreto Julián Cabrera 

Paje Julián Cardoso 

Obispo Roberto Castro

Virreina Gaby Ferrero

El Barba, 

segundo Comediante Andrés Granier 

Bertelar,

segunda comediante  Milva Leonardi 

Gomez
Fotos: Mauricio Cáceres fotografía TNC
@camarrero1