«Los teatros históricos de la ciudad de Buenos Aires 1783-1930»

Nuevo libro de Cora Roca: "La memoria de nuestra comunidad es muy frágil, y todo va a parar al libro del olvido. En tanto, la comunidad no defienda y valore lo propio, seguiremos igual, y me incluyo como responsable" - Por Carlos Marrero, especial para DiariodeCultura.com.ar.

teatros-historicos

La escritora comienza la entrevista resaltando que «debo contar que mi pasión por el teatro surgió desde muy niña, y fue mi primera vocación ser actriz y así fue que me formé con los grandes maestros de teatro y de arte, a quienes les dediqué posteriormente varios libros tales: Hedy Crilla, Saulo Benavente, Rodolfo Franco, Leopoldo Federico porque la memoria de nuestra comunidad es muy frágil, y todo va a parar al libro del olvido».

He hecho mía la frase del Dr. Florencio Escardó: “El olvido es en Buenos Aires un hecho definitivo; no es ni siquiera el no recuerdo: es la existencia, el desnacimiento, la reintegración a la nada”.   Y decidí enfrentar la nada y buscar imágenes de ese pasado teatral fantasma de Buenos Aires de ayer desde 1783 hasta 1930.  Encontré 153 salas solo en la ciudad de Buenos. Aires. y de todas ellas, sólo pude hallar documentación fidedigna en imágenes y textos de las actividades teatrales desarrolladas, solo 35 salas.

Cora Roca resume su trabajo acerca de esta publicación de la Editorial Universitaria de Buenos Aires –Eudeba – y el Instituto para la Protección y Fomento de la Actividad Teatral No Oficial de la Ciudad – Proteatro –  ofrecen un nuevo título de la colección Biblioteca Proteatro.

La autora ideó y publicó este libro, impreso a 4 colores con ilustraciones y fotografías muy cuidadas, donde el lector repasará y descubrirá un importante abanico de artistas nacionales e internacionales. Cora piensa y dice que para recordar a los artífices de tan importantes construcciones y en qué se inspiraban primero hay que contar que el Virrey Vértiz levantó LA RANCHERÍA en 1783, que se construía precariamente a semejanza de los ranchos que existían en el barrio de la Misiones Jesuíticas (actual diagonal Sur y Alsina) con paredes de adobe y techo de paja, para tener divertimentos el pueblo, ya que los españoles solo tenían la plaza de toros, había una popular en la plaza Montserrat y otra oficial en el Retiro, hasta que fue prohibida. Posteriormente comenzó un auge teatral criollo y se construyeron algunas salas de 1810-1852. Aunque la más importante fue el Primitivo Teatro Colón 1857 construido por el ingeniero y pintor francés Henry Pellegrini y financiado por los criollos de clase pudiente, y empezaron a llegar las compañías de ópera más famosas del mundo y el público porteño eligió la ópera como el género preferido y vivía su esplendor. 

Todos los grandes teatros fueron construidos por arquitectos convocados en el extranjero, y al llegar el período de inmigración las Asociaciones de Socorros Mutuos de cada comunidad levantó su sede social, también la escuela, el hospital, la plaza, las bibliotecas y el teatro.  Y fueron las comunidades quienes traían sus costumbres, su cultura e ideas políticas conformando sus necesidades y se inspiraban en los teatros de sus países de origen, mayoritariamente teatro alla italiana, que tienen forma de herradura. Argentina ocupaba el primer lugar de Sudamérica, era el país más avanzado y fue el primero de Sudamérica que en la Asamblea General Constituyente del año 1813 abolía la inquisición, las torturas, la libertad de vientres, el tráfico de esclavos y la declaración de la libertad de cultos y de imprenta.

Y como tomé varios siglos, en síntesis podría decir que en el período colonial, se representaban obras españolas con elencos españoles, aunque hubo una excepción en 1789 con el estreno de Siripo, de Manuel José de Lavardén, el primer autor criollo. En el siglo XIX, en Buenos Aires con el Primitivo Teatro Colón (Rivadavia y Reconquista hoy sede del Banco de la Nación Argentina) se instalaba la ópera en la ciudad y era furor en casi todo el mundo y en Buenos Aires, llegaban las más prestigiosas compañías líricas italianas y estrellas mundiales. Asimismo las estrellas teatrales como Eleonora Dusse y de ballets con Isadora Duncan más famosas del mundo. Luego de dictada la constitución en 1853, llegaban los inmigrantes y las distintas comunidades ofrecían sus espectáculos, así los españoles con las zarzuelas y el teatro del siglo de oro; los italianos con las óperas, y surgía el circo criollo con los Podestá y nacía el teatro rioplatense con Juan Moreira, folletín de Ricardo Gutiérrez, dando paso al drama criollo.

Cora se muestra preocupada cuando le preguntamos cuándo comenzó el cierre de salas y los motivos. Dice que «este es el verdadero drama de nuestra forma de ser, destruimos todo y… ¿Quiénes son los responsables? Nosotros que no cuidamos nuestro patrimonio cultural, no cumplimos con exigir nuestros derechos ni con las leyes dictadas».

El primitivo Teatro Colón, uno de los coliseos más famosos del mundo, ubicado en Rivadavia y Reconquista el gobierno decidió demolerlo y poner allí el Banco Nacional. No hubo voluntad política y tampoco la comunidad hizo nada para salvarlo.

El Teatro Liceo, el más antiguo de Bs. As. 1872 que está en pie, se lo debemos a l empresario teatral Carlos Rottemberg que los salvó de la picota, porque se iba a convertir en una agencia hípica.

El Politeama Argentino 1879-1958 se demolió para erigir en él una torre de oficinas y aunque por Ley 4104 están obligados a sustituirlo con otra sala, todavía estamos esperando que así sea.

La Municipalidad tampoco ayudó en nada, ya que por la Av. 9 de julio y también otras diagonales y avenidas, demolió varios teatros. Nadie reclama nada, es inimaginable está situación en Europa, sinceramente.

Ni hablemos del Teatro Grand Splendid, sinceramente, cada vez que paso por la librería, me horrorizo, haber perforado la platea y poner escaleras mecánicas como si fuera un centro comercial de negocios, me espanta, aunque si bien es cierto que conserva en parte el estilo original (por ello lo puse en el libro, para recordar el pasado), pero sinceramente es patético y una violación a la Ley 4104.

Otro: el Teatro Odeón 1892-1991, el gobierno de Menem por su negocio inmobiliario con el intendente Grosso, creó un decreto de demolición.

Por cierto hubo una excepción con el Teatro 25 de Mayo y es un buen ejemplo, un caso loable para salvar de la destrucción a la sala fundada por la misma comunidad barrial quien logró con la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Villa Urquiza, exigir desde 1982 hasta el año 2003, que el jefe de Gobierno de la Ciudad, Dr. Aníbal Ibarra comprara el inmueble pasando a ser patrimonio histórico cultural y de carácter público.

«En tanto la comunidad no defienda y valore lo propio, seguiremos igual, y me incluyo como responsable», es por ello que investigué y escribí durante tres años este libro, cierra Cora Roca.

Acerca de la autora

Es actriz, docente e investigadora teatral, ha recibido varios premios por sus libros, entre ellos, el Primer Premio de Ensayo 2000 del Fondo Nacional de las Artes, por Días de Teatro: Hedy Crilla, quien fuera su maestra; el Premio Teatro del Mun¬do (en varias oportunidades), por sus obras dedicadas al escenógrafo Saulo Benavente: Ensayo Biográfico, Obra escenográfica y Escritos sobre escenografía; complementándose con el libro de arte Homenaje a la escenografía argentina: Rodolfo Franco, Germen Gelpi, Saulo Benavente, Mario Vanarelli, Gastón Breyer, Luis Diego Pedreira, Eduardo Lerchundi y Juan José Urbini. Ha obtenido varios reconocimientos, entre ellos el de la Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (AINCRIT), que la ha distinguido por su trayectoria y sus aportes al campo teatral.

Fotos gentileza Eudeba
@camarrero1