Paul McCartney publicó su nuevo disco The Boys of Dungeon Lane (Los chicos de Dungeon Lane), decimonoveno trabajo de estudio del artista dentro de su carrera solista. Una obra especial, con 14 canciones cargadas de recuerdos, donde el músico viaja al pasado para recordar distintos momentos de su infancia y adolescencia en Liverpool.
Un homenaje a su familia y a los amigos que lo acompañaron en sus aventuras. El nombre hace referencia a una calle donde vivió de chico. La nostalgia, que se nota en su voz, aparece en temas como “Mamma gets by”, donde recuerda a su madre, en “Days We Left Behind” –primer tema que conocimos como adelanto del álbum- más la colaboración especial de Ringo Starr en “Home to Us”.
A lo largo del The Boys of Dungeon Lane, Paul transita por distintos estilos como el pop, rock, jazz y country, dejando en claro su conocida versatilidad musical.
En las letras, el exbeatle se muestra mucho más íntimo, reviviendo momentos que marcaron su comienzo musical junto a sus amigos John Lennon, George Harrison y Ringo. Luego llegaría la fama mundial.
“As You Lie There”, es el primer track del disco donde McCartney habla de una mujer a la que vio una vez a través de una ventana y que no sabía si ella pensaba en él. Luego aparece “Last Horizon” donde vuelve a sus años de formación con el piano.
La celebración sobre su amistad con Ringo está presente en “Home to Us”. En cambio, en “Lost Horizon” y “Come Inside”, McCartney muestra un lado más rockero, aunque el músico sobresale más en los temas melancólicos como “Life can be hard”, donde trata sobre dificultares que una persona vive o problemas financieros.
Uno de los temas que se destaca de la producción es “Mamma Gets By”, sencillo, contundente, donde Macca recuerda lo mucho que trabajaba su madre y como lo cuidó de pequeño en una época difícil en Inglaterra, con una dura realidad económica de la posguerra en Liverpool.
“A lo largo del álbum, Paul dirige la mirada hacia su interior, revisitando los años formativos que moldearon no solo su vida, sino también los cimientos de la cultura popular moderna”, contaron sobre The Boys of Dungeon Lane desde la web oficial del músico.
“Este es su álbum más introspectivo hasta la fecha, que transporta al oyente al origen de todo. En estas extraordinarias canciones, Paul escribe con una franqueza inusual sobre su infancia en el Liverpool de la posguerra, la resiliencia de sus padres y sus primeras aventuras con George Harrison y John Lennon, mucho antes de que el mundo hubiera oído hablar de la Beatlemanía”, agregó el mensaje.
“Es musicalmente ecléctico y muestra a Paul explorando una variedad de instrumentos y estilos, demostrando su amplia musicalidad. Hay rock al estilo de Wings, armonías al estilo de los Beatles, ritmos al estilo de McCartney, intimidad sutil, narración basada en la melodía, canciones de personajes; el hilo conductor es Paul”, concluyó el comunicado.

Tracklist de ‘The Boys of Dungeon Lane’
Estas son las 14 canciones que abren el baúl de los recuerdos de la vida de Paul McCartney, y que forman su nuevo LP, The Boys of Dungeon Lane.
1.As You Lie There («Mientras te acuestas ahí»»)
2. Lost Horizon («Horizonte perdido»)
3.Days We Left Behind (Días que dejamos atrás)
4.Ripples in a Pond (Ondulaciones en un estanque)
5.Mountain Top (Cima de la montaña)
6.Down Southn (Hacia el sur)
7.We Two (Nosotros dos)
8.Come Inside (Entra)
9.Never Know (Nunca se sabe)
10.Home to Us, feat. Ringo Starr (Nuestro hogar)
11.Life Can Be Hard (La Vida Puede Ser Dura)
12.First Star of the Night (Primera Estrella de la Noche)
13.Salesman Saint (El Santo Vendedor)
14.Momma Gets By (Mamá se las arregla)
Dungeon Lane, que se menciona en «Days We Left Behind», es una carretera de Liverpool que conduce a la orilla del río Mersey, donde McCartney disfrutaba observando aves. También era donde merodeaban los delincuentes del barrio, que en una oportunidad le robaron el reloj.
«Cuando escribes algo, se convierte en una metáfora de más de lo que estás poniendo en papel», dijo, y citó la letra de la canción. «‘Algunos sentirán el dolor, pero algunos estaban destinados a más’. Algunos estaban destinados a más’ somos nosotros, los que logramos salir».
Sin embargo, continuó: «Conozco a montones de chicos de Dungeon Lane que no lo lograron. Ya saben, muchos de mis amigos son los que no tuvieron grandes carreras exitosas».
La canción también menciona el número 20 de Forthlin Road en Liverpool, la casa –hoy propiedad del National Trust británico– donde McCartney y Lennon empezaron a escribir juntos. «Casi siempre nos sentábamos juntos con dos guitarras acústicas y nos lanzábamos ideas el uno en el otro», dijo McCartney. «Mirando atrás, no podría haber encontrado un mejor compañero».
Y añadió: «John tenía un filo mucho más duro, que me gustaba mucho. Cuando trabajábamos juntos, era muy inspirador, muy útil tener ese tipo de filo. Y creo que posiblemente para él era bueno tener algo menos duro, algo quizá un poco más romántico. Es mi forma de ser, ¿sabes? Soy ese tipo de persona. Me gustan ciertas cosas que algunas personas podrían ver y decir: ‘Dios mío, qué cursi’».
Pero a veces también se ha sentido incomprendido. «Es curioso cómo te encasillan», dijo. «Que te llamen el guapo de los Beatles era casi el peor insulto que podían hacerme. De verdad no me gustaba. Era como decir: ‘No, no, no, soy más que eso’. Pero también es cierto que si escribo una canción, me gusta que tenga ese tipo de elemento amoroso. Pero para compensarlo, a menudo encuentro que se cuela algo un poco más realista. Me gusta la mezcla de las dos cosas».
Su don melódico puede ocultar sus momentos más oscuros. Cuando le pregunté por sus canciones menos conocidas, citó «Daytime Nightime Suffering» y «Arrow Through Me», dos canciones de Wings de la década de 1970 que no solo están llenas de giros musicales, sino que también albergan pensamientos perturbadores.
McCartney revisitó sus antiguos métodos de estudio mientras grababa el nuevo álbum. Durante una reorganización corporativa de EMI, el sello discográfico de toda la vida de los Beatles, sus contadores decidieron vender el equipamiento del estudio de Abbey Road. McCartney compró muchos de los instrumentos, entre ellos el Mellotron que usó en «Strawberry Fields», el piano espineta que tocó en «Because» y una grabadora de cinta Studer de cuatro pistas que podría ser la utilizada para grabar Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, aunque McCartney no ha podido documentar si es exactamente la misma máquina.
Sigue utilizando ese equipamiento de época. Una nueva canción, «We Two» –un tema entrañable sobre el amor, la compañía y el apoyo y respeto mutuos– fue grabada íntegramente en cinta con la Studer. La tecnología informática actual ofrece un número infinito de pistas que pueden retocarse en cualquier momento. Pero al grabar Sgt. Pepper, los Beatles tuvieron que mezclar varios instrumentos en una pista inmutable, una y otra vez. «Realmente utilizamos el proceso que utilizó en los Beatles, como al cien por ciento», dijo Watt, hasta el punto de una edición final cortando la cinta con una cuchilla de afeitar.
«We Two» termina con el sonido de una cinta rebobinándose, un sonido desaparecido en la era digital. «Lo pusimos porque nadie escucha eso ya», dijo McCartney. «Antes se escuchaba en todos los discos que grababas».
Cuando McCartney empezó a componer con Lennon, no tenían forma de grabar canciones en curso. Pero razonaron: «Si no puedes recordarla, ¿cómo esperas que la gente la recuerde?». dijo McCartney. «Así que esa se convirtió en nuestra regla».
Ahora, por supuesto, puede capturar ideas musicales en un teléfono móvil. Sacó su iPhone y se desplazó por todas las grabaciones, decenas de páginas de posibilidades. «‘L.A. Melody’, ¿qué era esto?», dijo, mientras unos majestuosos acordes de piano salían del diminuto altavoz.
Reprodujo otra: un bucle de Mellotron tambaleante con acordes de guitarra cargados de reverberación y el comienzo de una letra. Era una de las que él llamaba sus «canciones verdes», que algún día podrían poblar un álbum.
«Cuando estábamos haciendo el álbum, separamos las cosas en tres categorías», dijo. «Una eran las canciones rojas, que eran las que íbamos a utilizar, y esas son más o menos las que formaron parte del álbum. Luego están las canciones azules, que son las que podrían haberse incluido en el álbum, pero se dejaron de lado. Y luego están las verdes, que son las experimentales. Tengo total libertad, y esas canciones acaban gustándome de verdad».
A McCartney ya no le preocupa hacer éxitos. «Al intentar ser creativo, está bien si a mucha gente le gusta», dijo. «Pero no es lo único que importa. No es ni de lejos tan importante para mí como lo es para algunas personas. Me gusta la libertad. Y si la libertad lleva a un éxito, genial. Si la libertad lleva solo a que yo lo disfrute, probablemente aún mejor».
Lo que le importa ahora es simplemente hacer música. «La música es un mundo mágico», dijo McCartney. «Científicamente, no es más que un conjunto de frecuencias. ¿Cómo pueden esas frecuencias afectar tu corazón? Lo entiendo si tiene letra, a veces uno piensa: ah, sí. Pero si es solo una melodía, ¿cómo puede hacerte llorar? Eso es magia. Me encanta».
Al terminar la entrevista, McCartney se quedó parado en el umbral, observando cómo dos empleados del estudio se apresuraban en direcciones opuestas. Sonrió. «Hello goodbye», dijo.
Jon Pareles, corresponsal cultural del Times, fue crítico jefe de música pop durante 37 años. Estudió música, tocó en grupos de rock, jazz y música clásica y fue locutor de radio universitaria. Anteriormente fue editor en Rolling Stone y The Village Voice.
Fuente: TN


