Por qué las series y películas de los años ’80 siguen generando fanáticos

El reestreno de Los Goonies y una nueva edición de Argentina Comic-Con, programas y documentales en Netflix y en History Channel. Esta era de consumo de series y filmes on-demand y de pasión por la cultura pop tiene un rasgo notorio: la renovada pasión por los productos y tópicos de aquella década.

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Esta no es una noticia: los años 80 siempre vuelven. Incontables series, filmes y productos de la cultura pop recobran los íconos y símbolos de la década de las videocaseteras, el naciente auge de los videoclips y los éxitos pop y las baladas de Aspen. La nostalgia ochentosa pareciera mágica: funciona aun en quienes tienen menos de 30 y 20 años, y que no habían nacido entonces. Un aura potente rodea a los ’80. ¿Por qué fascinan a los melancólicos, así como a quienes no la vivieron?

El fervoroso consumo de series y miniseries en cable y por streaming atesora este amor eterno por los ‘80. El domingo 29 de noviembre se lanzó por Netflix The Movies that Made us (Las películas que nos formaron), una docuserie que explora las claves de cuatro filmes clave en el tránsito de los ’80 a los ‘90: CazafantasmasDirty Dancing, Mi pobre angelito y Duro de matar. Y del 6 al 8 de diciembre transcurrió la nueva edición del certamen Argentina Comic-Con en Costa Salguero, donde los años ’80 tuvieron un protagonismo esencial en disfraces, series, historietas y merchandising.

Además hubo una visita también mágica. El sábado 7 de diciembre, en la Comic-Con estuvo la joven actriz Kiernan Shipka, ex Mad Men y protagonista de la serie Sabrina, de Netflix. La versión actual, y algo más oscura, de la comedia sobre la bruja adolescente que hizo furor en los ’90 (y con un atmósfera ochentosa). Shipka encabezó un panel multitudinario junto a su compañero Gavin Leatherwood. Generaron un placer y fervor retro en la Comic-Con. Y el domingo 8 de diciembre hubo, allí mismo, una cita que puso en diálogo a los ’80 con el presente: la charla debate “Stephen King: El Rey en su apogeo”.

Los Goonies, la película de 1985 sobre una historia producida por Steven Spielberg.

Los Goonies, la película de 1985 sobre una historia producida por Steven Spielberg.

Otro hecho esencial para seguir volviendo a los años ’80 ocurrió el pasado el 10 de diciembre. El reestreno del filme Los Goonies (1985), de Richard Donner, en dieciséis cines de la cadena Cinemark-Hoyts, a las 20. En total se ocuparon 2646 butacas de Buenos Aires, Quilmes, Temperley, Morón, Moreno, Malvinas Argentinas, Tortuguitas, Rosario, Córdoba, Mendoza, Salta y Neuquén. Para volver a ver el relato sobre la banda de chicos que inspiró, entre cientos de referencias, el producto ochentoso más efectivo y brillante, hasta hoy, del siglo XXI: la serie Stranger Things, de Netflix.

En sintonía, en la plataforma gratuita History Play se puede ver on-line el documental vintage que History Channel había estrenado en noviembre. Se llama Súper autos de los ’80 y lo conduce David Hasselhoff, el protagonista de El auto fantástico (Knight Rider). Su fin es explorar cómo el universo del querido coche negro Kit, que hablaba mientras titilaba su luz roja del capot, marcó la década junto a otras series de vehículos como Brigada A (A-Team) y CHiPs (Patrulla Motorizada).

En Súper autos de los ’80, Hasselhoff entrevista a Dirk Benedict, el seductor Templeton Peck de la violenta, jocosa y pasatista serie Brigada A: los ex combatientes de Vietnam devenidos justicieros errantes en la camioneta negra con la franja roja. Luego, Hasselhoff (quien descolló también en Baywatch) se encuentra con Erik Estrada, el simpático Frank Poncharello de CHiPs, y quien parecía vivir arriba de su moto policial cromada. Aunque fue El auto fantástico la ficción de los ’80 que perduró con el tiempo, y por eso encabeza esta docuserie de History, ya que dejó un mensaje universal: el diálogo entre el hombre y la máquina, la aventura, y, sobre todo, una historia de amistad.

Los protagonistas de Súper autos de los '80.

Los protagonistas de Súper autos de los ’80.

Eso mismo encarnó el reaparecido filme Los Goonies, producido por Steven Spielberg, con su gran toque de fantasía, monstruos, esqueletos y toboganes subterráneos. ¿Qué habrá sentido el 10 de diciembre, en las salas Cinemark-Hoyts, la gente de más de 40 y de 30, pero también los pibes y pibas de menos de ’20? A 34 años de su estreno original fue un goce presenciar otra vez en la gran pantalla a Los Goonies. Pero no desde la nostalgia, ya que el pasado siempre regresa idealizado: con tristeza por los años idos. Es bueno recordar una obra de arte proyectándola al futuro: a su legado de cara a las nuevas generaciones.

Allí reside el desafío actual de Los Goonies, con guión de Chris Columbus (que arrancó en la industria escribiendo Gremlins, en 1984). Redescubrir a este grupo de chicos pueblerinos que -lejos de los adultos- enfrentaron a unos maleantes confiando los unos en los otros, con buen humor y en busca de su mejor tesoro oculto: el poder fraternal. Y eta misma huella retomó y expandió este clásico moderno de las series que es Stranger Things. Con su emblema imbatible: Eleven, el personaje de Millie Bobby Brown, de 15 años.

Millie Bobby Brown como Eleven en Stranger Things, una serie que remite a los años '80 y '90. Foto: Netflix

Millie Bobby Brown como Eleven en Stranger Things, una serie que remite a los años ’80 y ’90. Foto: Netflix

Alcanza con poner play a cualquier episodio. Stranger Things se alimenta de las profusas referencias y los looks de los ’80 y los pone en la cabeza de los centennials: los que no se imaginan la vida sin conexión on-line. La ficción ofrece guiños a filmes de Steven Spielberg; a escenas de las novelas de Stephen King y de sus adaptaciones cinematográficas; a películas de terror slasher (las de un asesino enmascarado con un cuchillo ávido de sangre juvenil) y más alusiones en sus tres temporadas (y en la que vendrá en 2020). Stranger Things asentó su potencia en esas pistas visibles y secretas.

Para Pablo Manzotti, autor del libro Seriemania, director de la web homónima y columnista de la revista Miradas, de Cablevisión Flow, las plataformas de streaming alimentan esta incansable nostalgia, que también funciona, con un dramatismo más adulto, en una serie exitosa de FOX como This Is Us. “El fanatismo actual por la década de los ’80 en cine y en TV es algo que detecta el algoritmo de Netflix: la plataforma posee muchas series exitosas ambientadas en aquellos años”. A partir del éxito de Stranger Things surgió la serie 13 Reasons Why, sobre los exhaustivos casetes que dejó Hannah Baker (Katherine Langford) revelando las razones de su suicidio: el bullying, los maltratos y hasta una violación.

13 Reasons Why trabaja sobre la misma lógica evocativa de los años ’80 y con una temática más polémica: la del suicidio adolescente. La ficción se enfoca en toda una generación que vive descubriendo tópicos de los ’80 -certifica Manzotti-. Con este efecto de la retromanía, me asombra que haya millenials y centennials que hablen de los ’80, y de los ’90, como si los hubieran vivido: con añoranza. En el caso de Netflix, hay temáticas que se imponen por la necesidad de la industria de tener muchísimo material a causa del on demand”.

El efecto vintage también funciona bien en cable. El sábado 7 y el domingo 8 de diciembre, por la tarde, History Channel emitió una maratón de la serie reality Cazadores Retro Tech, basada en una pareja de fanáticos (Bohus Blahut y Shaun Hatton) que volvió su obsesión por los artículos tecnológicos de otras épocas en un buen negocio. Y aquí los ’80 tienen su protagonismo. Desde las videoconsolas portátiles Game Boy, que Nintendo lanzó en 1989, hasta las viejas pistas de autitos eléctricos.

Kitt y David Hasselhoff, el auto fantástico y su conductor.

Kitt y David Hasselhoff, el auto fantástico y su conductor.

Pero, ¿cuándo comenzó la avidez y la idealización de los ’80? ¿Cuál es la versión de la década que cada uno elegirá recordar? Las respuestas aún son motivo de análisis de sociólogos de la cultura y de comentaristas cinéfilos empedernidos. Aunque algo es indudable: en esta era del consumo on-demand y de los homenajes constantes, el viaje a los años ’80 parece inagotable.

Fuente: Clarín