Por qué los estudios de Hollywood quieren a sus mejores películas lejos de los grandes festivales

Temor a las críticas negativas, una exposición excesiva y costos en aumento explican que La Odisea, Proyecto fin del mundo y los próximos estrenos de Tom Cruise y Brad Pitt queden al margen de Venecia y de otras muestras

No debe haber en el mundo una imagen más identificada con el glamour y el brillo de las grandes estrellas de Hollywood que la de George Clooney en la alfombra roja del Festival de Cine de Venecia, del brazo de su esposa Amal. Él, luciendo un impecable traje de etiqueta de Giorgio Armani; ella, con un vestido negro preparado por el franco-colombiano Haider Ackermann (uno de los diseñadores top de la moda internacional) para Tom Ford, y lujosos accesorios de la misma marca: aros y pulseras en las que brillaban las esmeraldas y los diamantes.

Pero esa instantánea que atrajo como un imán irresistible la atención unánime de los espacios mediáticos y las redes en la noche inaugural de la muestra en el fondo no es más que pura apariencia. Un espejismo que apela a la memoria de otros tiempos para disimular una realidad cada vez menos atenta a este tipo de gestos.

Amal y George Clooney, este miércoles, en la alfombra roja inaugural del Festival de Venecia
Amal y George Clooney, este miércoles, en la alfombra roja inaugural del Festival de Venecia TIZIANA FABI – AFP

El distanciamiento entre los estudios de Hollywood y los grandes festivales de cine no parece tener vuelta atrás. Ese divorcio se vuelve cada vez más notorio en esta época del año, históricamente consagrada a adelantar lo que será la próxima temporada alta de premios con la llegada de los títulos y las figuras de mayor potencial para llevarse el Oscar.

La búsqueda de explicaciones sobre esa brecha cada vez más creciente reaparece en estos días, justamente cuando Venecia inaugura la etapa más prolífica del año para los grandes festivales de cine: Toronto, San Sebastián, Londres y Nueva York.

¿Qué pasó para que algunos de los estrenos más esperados de la última parte del año hayan ignorado una vidriera tan poderosa como la de Venecia para presentarse al mundo?

Falta Digger (estreno en la Argentina, 1° de octubre), tal vez la más esperada de todas esas novedades, dirigida por el mexicano Alejandro González Iñárritu y con Tom Cruise en una arriesgada apuesta actoral. Falta El poder de la red (22 de octubre), secuela de La red social, también escrita y dirigida por Aaron Sorkin. Falta el cierre de la trilogía de Duna (17 de diciembre), de la mano de Denis Villeneuve y con un gran elenco de estrellas encabezado por Thimotée Chalamet. Falta The Further Mis-Adventures of Cliff Booth (23 de diciembre), la secuela de Había una vez en Hollywood dirigida por David Fincher con Brad Pitt retomando el personaje que le hizo ganar un Oscar.

Los medios especializados no dejan de lanzar especulaciones sobre el tema. De algunas de ellas (como Here Comes the Flood, el thriller de Netflix dirigido por Fernando Meirelles con Denzel Washington y Robert Pattinson) se argumenta que todavía no están listas para ser estrenadas con tanta anticipación.

Tom Cruise y el director Alejandro González Iñárritu evitaron los festivales para la presentación de Digger, una de las grandes apuestas del año de los estudios de Hollywood
Tom Cruise y el director Alejandro González Iñárritu evitaron los festivales para la presentación de Digger, una de las grandes apuestas del año de los estudios de Hollywood CHRIS DELMAS – AFP

Pero al mismo tiempo existe un secreto a voces: títulos como Digger y Duna 3 fueron deliberadamente apartados del circuito de los festivales, especialmente el de Venecia, por propia decisión de los grandes estudios de Hollywood. Llegarán al público directamente en los cines sin pasar antes, como ocurrió toda la vida, por esa vistosa antesala, a la que todos querían sumarse ayer nomás.

Alberto Barbera, director del Festival de Venecia, junto a la presidenta del jurado oficial de este año, Maggie Gyllenhaal
Alberto Barbera, director del Festival de Venecia, junto a la presidenta del jurado oficial de este año, Maggie GyllenhaalScott A Garfitt – Invision

A fines de julio, cuando quedó claro que en la programación de Venecia 2026 los grandes nombres de Hollywood iban a estar ausentes, su director Alberto Barbera dijo que esa realidad hablaba mucho más de los problemas de la industria del entretenimiento que de las decisiones artísticas del propio festival.

Sugirió que acusar a Venecia y por extensión a otros festivales de ese vacío era directamente un error. Habló de un escenario lleno de “turbulencias” en la industria de Hollywood derivado del aumento de los costos, los fracasos de taquilla y la creciente competencia para los grandes estudios planteada desde las plataformas de streaming.

Y también reveló un dato clave al reconocer que la única película de la producción más reciente de Hollywood que interesaba en Venecia era Digger. “Pero los estudios Warner -explicó- privilegiaron el elemento sorpresa de su trama, por lo que decidieron saltarse los festivales y lanzarla directamente en los cines”.

Ese cambio de estrategia, admiten en Hollywood, no se reduce a un solo ejemplo. Los estudios decidieron curarse en salud después de que hace un año, en Venecia, asistieran en vivo y en directo a la inmolación de algunos de sus proyectos más fuertes.

Hay quienes dicen, maliciosamente, que el premio a la trayectoria que Clooney acaba de recibir con todos los honores en Venecia equivale a un tardío premio consuelo. O, mejor, a un pedido de disculpas del mismo festival que hace un año frustró los planes que tenía Netflix para llevarlo de nuevo a competir por el Oscar por su papel protagónico en Jay Kelly.

El elenco de Jay Kelly, hace un año, en la alfombra roja de Venecia
El elenco de Jay Kelly, hace un año, en la alfombra roja de VeneciaScott A Garfitt – Invision

Esa película dirigida por Noah Baumbach, incluida en la competencia oficial por el León de Oro 2025, había llegado a Venecia como uno de los títulos más encumbrados de la primera etapa de la carrera por los premios de Hollywood. Sin embargo, después del festival dejó de hablarse muy rápidamente de la película. Inexplicablemente llegó sin chances al anuncio de las nominaciones.

Lo mismo pasó con otros títulos y figuras que pasaron por la ciudad de los canales también dentro de la programación de Venecia 2025, incluyendo la competencia oficial: La máquina, con Dwayne “The Rock” JohnsonBugonia, de Yorgos Lanthimos, con Emma StoneUna casa de dinamita, de Kathryn Bigelow; Frankenstein, de Guillermo del Toro, y Cacería de brujas, de Luca Guadagnino, con Julia Roberts Andrew Garfield.

Andrew Garfield, Luca Guadagnino, Julia Roberts y Ayo Edebiri, hace un año, en el Festival de Venecia presentando Cacería de brujas
Andrew Garfield, Luca Guadagnino, Julia Roberts y Ayo Edebiri, hace un año, en el Festival de Venecia presentando Cacería de brujasAlessandra Tarantino – Invision

En algunos casos (como Frankenstein y Bugonia) las nominaciones aparecieron, pero en menor proporción a lo imaginado antes del debut festivalero y con la carga adicional de varias críticas negativas durante el festival. Después de Venecia ya nadie se jugaba por ellas en las apuestas sobre quien ganaría el Oscar a la mejor película del año.

Los otros títulos de esta lista, respaldados por poderosos estudios o plataformas de streaming, llegaron a Venecia cargados de expectativas favorables, también recibieron allí críticas muy duras y se fueron con la sensación, luego confirmada, de que iban a pasar por la temporada de premios de manera completamente inadvertida. La memoria nos lleva un poco más lejos.

Lady Gaga y Joaquin Phoenix en la presentación de Guasón 2 en Venecia 2024
Lady Gaga y Joaquin Phoenix en la presentación de Guasón 2 en Venecia 2024MARCO BERTORELLO – AFP

Nadie en Hollywood olvida que el derrumbe de Guasón 2: Folie á deux, el estreno de Hollywood más esperado de todo 2024, empezó con una muy frustrante presentación en la competencia oficial del Festival de Venecia de ese año en la que llovieron las críticas negativas y los comentarios pesimistas.

A ese riesgo artístico se sumó la ecuación económica, cada vez más complicada para los estudios y sintetizada por Vanity Fair en una muy comentada nota de reciente publicación. “Probablemente no se pueda ir y volver de Venecia por menos de 300.000 dólares”, se dice allí citando el testimonio de un cotizado publicista.

Esa cifra puede resultar a simple vista apenas un vuelto dentro de un proyecto en el que se gastan millones de dólares, pero el impacto de esos costos (traslados, alojamientos, gastos de personal, logística y marketing en uno de los festivales más caros del circuito) puede llegar a hacerse insoportable si la crítica internacional resulta impiadosa al juzgar la película y se genera desde allí una ola de comentarios negativos.

Orlando Bloom firma autógrafos este jueves en la alfombra roja del Festival de Venecia
Orlando Bloom firma autógrafos este jueves en la alfombra roja del Festival de VeneciaSTEFANO RELLANDINI – AFP

Los estudios terminaron de convencerse con la aparición del factor político. No hay nada mejor para un estreno fuerte que lograr que se hable de él la mayor parte del tiempo. Pero cuando las críticas no son favorables, las redes alimentan y multiplican las peores reacciones.

Actores y directores no tardan en encontrarse frente a un pelotón de cronistas ansiosos por explotar ese filón y, de paso, interrogarlos sobre cualquier tema político o de actualidad para estimular todavía más el ruido mediático y las polémicas. Y no todos están dispuestos a opinar o a inmolarse por una declaración urgente.

Los estudios parecen haber aprendido finalmente la lección después de varios fiascos. Ahora saben que los grandes festivales (lo que ocurre en Venecia también puede aplicarse a Cannes) no son necesarios y mucho menos imprescindibles para que el público descubra allí los títulos en los que más se invirtió.

Christopher Nolan (aquí con su esposa Emma Thomas) en el estreno mundial de La Odisea realizado en Londres en julio último.
Christopher Nolan (aquí con su esposa Emma Thomas) en el estreno mundial de La Odisea realizado en Londres en julio último. Scott A Garfitt – Invision

Hoy prefieren reemplazarlos por operativos de marketing convencionales, más tranquilos y en un ámbito mejor controlado (presentaciones con muchas cámaras, rostros famosos, influencers y marcas en Los Ángeles, Nueva York o Londres) en lugar de las vistosas alfombras rojas de los grandes festivales.

La odisea y Proyecto fin del mundo no necesitaron de ningún festival para convertirse al día de hoy en los candidatos más fuertes para llevarse el Oscar, aunque en otro tiempo hubieran pasado tranquilamente por la alfombra roja de Cannes. Algo parecido ocurrió antes con OppenheimerUna batalla tras otra y Pecadores, grandes protagonistas del Oscar en los últimos dos años.

Al mismo tiempo, los estudios también saben que los festivales pueden ser excelentes plataformas de lanzamiento de películas a priori menos conocidas y más comprometidas con el espíritu de innovación, independencia artística y riesgo más propios del cine de autor. Si son bien recibidas por la crítica y encuentran un lugar en los grandes debates y conversaciones del momento, el camino hacia los premios puede quedar para ellas más allanado de lo que se imaginaba en un primer momento.

John Malkovich y Sam Rockwell en Wild Horse Nine
John Malkovich y Sam Rockwell en Wild Horse Nine

El ejemplo más contundente de los últimos días es Wild Horse Nine, de Martin McDonagh, que llegará a los cines argentinos el 12 de noviembre. Desde su estreno en Venecia en la noche del último jueves, con el aplausómetro llegando a los 14 minutos tras la primera gala, los pronósticos favorables sobre su protagonismo en la temporada de premios no dejó de crecer y ya se vaticina en algunos círculos que John Malkovich tiene asegurado el Oscar al mejor actor protagónico.

“Las películas que producen los estudios son carísimas, así que esta situación es simplemente la consecuencia del tipo de cine que se produce hoy. Antes, los estudios hacían Bonnie & Clyde Todos los hombres del presidente. Eso ya no pasa, así que no necesitan esta plataforma de lanzamiento”. Lo acaba de decir George Clooney en Venecia. Cada vez hay menos películas de Hollywood en los grandes festivales, pero al menos quedan allí el carisma y el glamoroso encanto de las últimas grandes estrellas como él.

Fuente: Marcelo Stiletano, La Nación.