Quién es Luciano Wernicke, el autor argentino leído hasta en Kirguistán

Escribió una veintena de libros con historias insólitas de los Mundiales, los Juegos Olímpicos y deportes en general. Un repaso por las mejores anécdotas.

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El fútbol es el deporte universal que mueve pasiones y multitudes. El amor por la pelota es interpretado del mismo modo en cualquier rincón del planeta, alimentado por las polémicas que circulan en torno a los diferentes estilos de juego, el VAR y su reglamento y el furor de los hinchas, entre otros aspectos. Luciano Wernicke es un experiodista devenido escritor. Comenzó en 1996 y 1997 con Curiosidades futboleras I y II, dos títulos ilustrados por el rosarino Roberto Fontanarrosa, obras por las que lo convocaron para escribir un libro en la previa del Mundial de Sudáfrica 2010. Así nació Historias insólitas de los Mundiales de fútbol, su primer gran éxito que fue traducido a varios idiomas y le abrió definitivamente las puertas a su nueva profesión.

Hoy cuenta con 25 publicaciones de su autoría en poco más de una década. La mayoría están vinculadas al fútbol y traducidas a más de 15 idiomas: desde el castellano, inglés y francés, pasando por el hindi y próximamente en kirguis, el idioma de Kirguistán, y va por más. Incluso, sus trabajos recorren los principales stands sobre fútbol en las ferias del libro de Frankfurt, Guadalajara, Doha, Abu Dabi y El Cairo, entre otras.

Sus obras Historias insólitas de los Mundiales de fútbol, Historias insólitas del fútbol, Historias insólitas de los Juegos Olímpicos, Historias insólitas de la Copa Libertadores, Duelo nunca visto (la biografía comparativa entre Messi y Cristiano Ronaldo), y Por qué el fútbol se juega 11 contra 11 (de próxima publicación en Argentina, pero ya disponible en formato ebook) pueden ser leídos en varios idiomas. Acaso, Wernicke es uno de los escritores argentinos más traducidos en el siglo XXI, junto con los consagrados Samanta Schweblin (traducida a 25 idiomas) y Eduardo Sacheri (más de 20).

En diálogo con Clarín, el autor repasa su trayectoria como escritor, cuenta las historias más insólitas y por qué sus libros sobre fútbol son leídos en todos los rincones del planeta.

Algunos de los títulos de Luciano Wernicke.

Algunos de los títulos de Luciano Wernicke.

–¿Cuándo ocurrió el primer salto que te llevó al éxito?

–Me casé en marzo de 2010 y con mi esposa nos fuimos de luna de miel a Cinque Terre, en Italia, un lugar súper rústico pero hermoso. No teníamos internet ni nada. A las 3 de la mañana me llamaron de Radio Caracol de Colombia para entrevistarme porque mi libro Historias insólitas de los mundiales era número uno en ventas en Colombia. Más allá de la repercusión mediática, el éxito del libro me impulsa a ofrecer Historias insólitas en los Juegos Olímpicos. Luego, comenzaron a pedirme libros como el de la Copa Libertadores y otros más. Historias insólitas de la Selección Mexicana fue el libro de fútbol más vendido en la Feria del Libro de Guadalajara 2019.

–Con 25 libros sobre fútbol en una década, ¿qué significa el fútbol para vos?

–Encontré con que el fútbol es un idioma universal, o hablan todos en todos lados. Uno se puede conectar y desde Argentina se pueden ofrecer libros más fácilmente a través del fútbol que otros géneros. Llevo escritos unos 25 libros en 15 idiomas con varias editoriales internacionales. Hasta ahora me ha publicado publicando en español, inglés, francés, italiano, ruso, hindi, húngaro, finés, checo, indonesio, malayo, portugués, alemán, estonio, y árabe. Ahora estoy por cerrar otras editoriales para publicar mis libros en búlgaro, placo, griego, ucranio, kirguis (el idioma es Kirguistán), turco, neerlandés, coreano, chino y eslovaco. Serían 25 idiomas en total.

Luciano Wernicke. Instagram del autor.

Luciano Wernicke. Instagram del autor.

–Te convertiste en un especialista en contar historias insólitas del fútbol y de cualquier deporte. ¿Qué te sorprende de todo esto?

–Me llamó la atención que el año pasado la revista France Football hiciera una reseña muy elogiosa de mi libro Por qué el fútbol se juega once contra once. Me sorprendió porque los franceses no crearon el fútbol, pero inventaron la Champions League y los Juegos Olímpicos, además son los últimos campeones del mundo. Que venga de un país con una tradición deportiva tan larga y tan importante y de un medio como France Football, la revista que entrega el Balón de Oro al mejor del mundo, realmente me emocionó. 

–Hablando de tus libros, ¿cómo haces para recopilar tantas historias insólitas?

–A veces voy a bibliotecas y también entro mucho a las páginas de diarios. Si me piden algo de México o de Colombia le pido a un amigo que trabaja en un periódico de allá si me presta la clave para poder acceder a la hemeroteca online. Eso te ayuda muchísimo a situar la historia, que vaya más allá de lo exclusivamente deportivo. No es lo mismo hablar de Argentina en el Mundial ’82, no se puede soslayar que el país estaba sumido en una situación realmente catastrófica. Lo mismo en el Mundial ’78. 

Pero si tenés que escribir la historia de la Selección de México no podés dejar de lado que en medio hubo situaciones sociales o políticas que no eran favorables como el terremoto de 1985, la masacre de estudiantes antes de los Juegos Olímpicos de 1968, o cuando hablás de los Juegos de Munich 1972 con los terroristas de Septiembre Negro que se metieron en la Villa Olímpica, raptaron y asesinaron a once atletas israelíes. Y si hablás de Berlin 1936 o de los Mundiales de Italia 1934 y Francia 1938 inexorablemente hay un contexto político muy pesado que trascendía el deporte, ya que era utilizado por la política, por lo que resulta muy difícil separar una cosa de la otra. 

Algunos de los libros de Luciano Wernicke.

Algunos de los libros de Luciano Wernicke.

–Por ejemplo, ¿qué historias insólitas podés contar ahora?

–Cuando estaba escribiendo el libro de los Mundiales había ido a una biblioteca en Montevideo para leer los diarios del Mundial del ‘50 y del ’54 ya que Argentina no había participado y la prensa local prácticamente no había cubierto esos mundiales. Estaba mirando en un bar el partido que Argentina había perdido 6-1 frente a Bolivia, por las eliminatorias para Sudáfrica 2010 y me cuentan una historia de un jugador uruguayo en un partido de Nacional contra Defensor. Eran 7 contra 11 hasta que un pibe de Nacional se escapó, eludió a dos o tres rivales, convirtió un golazo y lo celebró sacándose la camiseta pero, como tenía amarilla, recibió la segunda amarilla que es igual a roja y fue expulsado. Nacional perdió el partido por quedarse con seis jugadores (el reglamento establece un mínimo de siete por equipo). Ese partido terminó 2-2 pero a Nacional se lo dieron por perdido. Volví a casa enloquecido: llamé a periodistas amigos preguntándoles si conocían esta historia pero nadie sabía nada. Esa historia la publiqué en mi libro Historias insólitas del fútbol.

Luego, me invitaron en el programa de Andy Kusnetzoff en radio Metro y conté esto. Me empiezan a llamar de todos lados y a escribir en el Facebook de la radio: uno estaba en la cancha, otro era amigo del que hizo el gol, otro decía que era su vecino… Les escribí a todos pero un oyente me dio el dato justo: el supuesto goleador era Martín Bayle y estaba trabajando de mozo en España. Me contacté con el pibe, me explicó todo y me mandó fotos. Se había sacado la camiseta pero no había sido el autor del gol. Era la final y la perdieron por quedarse con seis hombres. Esa nota también la publiqué en El Gráfico y se llama “El campeonato que se perdió por una camiseta”.

–¿Cuál de todas te sorprendió en el fútbol argentino?

–En 1916 se jugó la primera Copa América en Argentina. En ese momento, los jugadores no eran profesionales (el profesionalismo comenzó en 1931). Salvo ChileBrasil y Uruguay, los tres participantes que venían de afuera, los argentinos tenían otra actividad y cuando terminaba el partido al otro día se iban a trabajar. Al momento de jugar contra Brasil habían llegado 10 futbolistas al estadio de Barracas Central. Uno se había quedado demorado en el trabajo y no pudo ir. Imaginate: Copa América, Argentina como organizador, juntás diez jugadores… La gente estaba desesperada en la cancha, buscaban algún conocido en medio de las tribunas repletas y encontraron a José Laguna, un delantero de Huracán que había ido a ver el partido como espectador. Entonces, le preguntaron si quería jugar para la Selección y aceptó: le prestaron la ropa y los botines. Ese día Argentina y Brasil empataron 1-1 con gol del “espectador”, el Negro Laguna. En ese entonces se daban situaciones en el fútbol que hoy sería absolutamente imposible, que un equipo no tenga 11 futbolistas para jugar. Hoy es otra cosa: los futbolistas son profesionales y concentran todos juntos, son 23 jugadores y tienen varias camisetas para cambiarse durante el partido, entre otras cosas.

Luciano Wernicke fue traducido a 15 idiomas. Instagram del autor.

Luciano Wernicke fue traducido a 15 idiomas. Instagram del autor.

–¿Podés contar algún hecho insólito más reciente?

–En el Mundial de Rusia 2018 una pareja rusa se divorció «por culpa» de Messi. Aclaro que Leo no tuvo nada que ver. El tipo era fanático de Argentina y ella, fan de Cristiano Ronaldo. Argentina jugó contra Islandia pero Messi falló el penal. El partido terminó 1 a 1. Ella no paraba de cargarlo y volvió a hacerlo cuando Argentina perdió 3 a 0 contra Croacia. El tipo ya no daba más. Contra NigeriaMarcos Rojo macó el agónico gol sobre la hora que terminó con la clasificación a la segunda ronda. Fue tanta la andanada de puteadas que tuvieron que divorciarse en medio de la Copa.

–¿Hay historias que se repiten en el tiempo?

–Hoy noto que las curiosidades de los mundiales se van trasladando de la cancha hacia afuera; hay cosas que no van a volver a suceder. En el Mundial de Chile 1962 un perro entró al campo de juego en Brasil-Inglaterra. Nadie podía agarrarlo hasta que el inglés un Jimmy Greaves lo atrapó y cuando lo sacaba le orinó la camiseta. ¡El tipo jugó con un olor terrible! Son cosas que hoy no pasarían, el jugador tiene otro juego de camisetas para cambiarse y seguir jugando.

Un caso parecido ocurrió en Inglaterra, en 1889, con Alexander Brodie, un hincha del Everton y también ingeniero. Se fue indignado a su casa porque el árbitro no había concedido un gol legítimo para su equipo contra el Accrington Stanley. Pensaba que algo había que hacer para que esto no vuelva a pasar. Entonces, inventó las redes de los arcos cuando en ese momento el fútbol se jugaba sin redes en los arcos. Eso ya no va a volver a pasar. La historia del fútbol se fue desarrollando por ensayo y error, pasaron cosas que no estaban previstas. Ahora inventaron el VAR pero nació muchos años después por un gol que no le dieron a Inglaterra en Sudáfrica 2010, cuando Lampard había pateado desde lejos, la pelota picó adentro del arco pero Neuer la tomó de afuera. Al final Alemania había goleado a Inglaterra por 4-1 por los octavos de final.

Libros de Luciano Wernicke, en Rumania. Instagram del autor.

Libros de Luciano Wernicke, en Rumania. Instagram del autor.

–Dejando de lado el fútbol, ¿qué otros historias insólitas aparecen en tu libro de los Juegos Olímpicos?

–En los Juegos de Saint Louis 1904 (o San Luis 1904) un tipo corría el maratón, venía muy cansado de correr 25 kilómetros hasta que se le apareció un perro de atrás del árbol y tuvo que correr para el otro lado.

Otra historia es la de la atleta estadounidense Elizabeth Robinson: fue la primera campeona olímpica en los 100 metros llanos en Amsterdam 1928. En 1930 tuvo un accidente de avión; murieron todos menos ella. Cuando llevaron los cadáveres a la funeraria descubrieron que no estaba muerta, estaba viva pero destruida: tenía las rodillas y los brazos rotos pero estaba viva. No pudo recuperarse a tiempo para competir en Los Ángeles 1932 pero logró rehabilitarse cuatro años más tarde: cuando volvió en Berlin 1936 ganó el oro en la posta 4×100 femenina. La chica que volvió de la muerte terminó ganando su tercera medalla dorada.

También en Berlín 1936, Adolf Hitler acosó sexualmente a una corredora estadounidense. Helen Stephens tenía 18 años y había ganado los 100 metros llanos. Hitler la invitó al palco. Ella contó que el Führer había cerrado la puerta del “VIP”, le pellizcó la cola y la invitó a pasar un fin de semana a un castillo con él. Stephens no sabía qué hacer, estaba desesperada hasta que alguien entró y cuando vio la puerta entreabierta se escapó del lugar y no volvió nunca más. Increíble.

Luciano Wernicke, en Qatar. Gentileza del autor.

Luciano Wernicke, en Qatar. Gentileza del autor.

–¿Hay historias insólitas de los atletas argentinos en los Juegos Olímpicos?

–Algo muy insólito fue el caso de Luis Alberto Nicolao, el nadador argentino tenía el récord mundial en mariposa en 1962 y todas las posibilidades de ganar el oro en México 1968. Había salido con el micro desde la Villa Olímpica pero ese día se estaba corriendo el maratón. Además del problema de tránsito que tiene la ciudad de México habían cortado varias calles, el chofer no se había enterado y quedó atrapado en un embotellamiento. Nicolao no pudo presentarse a la competencia y Argentina perdió la gran chance de ganar una medalla.

A Del Potro le pasó algo parecido en Rio 2016 cuando se quedó 40 minutos encerrado en el ascensor de la Villa Olímpica. Los jugadores de handball escucharon sus gritos y lo rescataron. Llegó casi sobre la hora del partido y le ganó a Djokovic, que era el número uno del mundo. Delpo había estado 14 meses fuera del circuito y terminó ganando la medalla de plata. Lo recibieron como un héroe.

Wernicke Básico

  • Buenos Aires, 1969. Periodista y escritor.
  • Trabajó durante 22 años en la agencia Diarios y Noticias (DyN). También colaboró en numerosos medios argentinos como las revista Humor, El Gráfico, el diario Olé y escribió artículos en Colombia, NoruegaJapónEstados Unidos, Inglaterra y Escocia. Es autor de 22 libros: Historias insólitas de los Mundiales de fútbol (2010), Historias insólitas de los Juegos Olímpicos (2012), Historias insólitas del fútbol (2013), Doctor y campeón (autobiografía de Carlos Bilardo, 2014), James, nace un crack (biografía de James Rodríguez, 2014), Historias insólitas de la Copa Libertadores (2015), Palabras redondas (2016) e Historias insólitas de la Selección Argentina (2018), entre otros.
  • Tiene obras publicadas en Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, México, Estados Unidos, Alemania, FranciaHungríaRepública ChecaPortugalIndonesiaEgiptoMarruecos y Bahrein, entre otros países. También fue docente en el Círculo de Periodistas Deportivos y en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).
  • Su libro Por qué el fútbol se juega once contra once fue traducido a varios idiomas y será publicado este año por Planeta.

Fuente: Clarín