Un ciclo celebra los cien años de la cinematografía coreana

La Asociación Amigos del Bellas Artes proyectará nueve títulos producidos en el país asiático entre 1960 y 2006 durante los fines de semana de noviembre con entrada gratuita.

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En 2019 se cumplen cien años del nacimiento del cine coreano y por tal motivo la Secretaría de Cultura de la Nación y el Centro Cultural Coreano organizan un ciclo con una selección de nueve películas del país asiático filmadas entre 1960 y 2016 que tendrá lugar en el cine Amigos del Bellas Artes con entrada gratuita.

La industria cinematográfica coreana ha tenido un gran impulso durante las últimas tres décadas, lo que le valió un reconocimiento en la escena internacional en base a las realizaciones de autor e independientes así como a las grandes producciones e historias que abarcan todos los géneros. En la ciudad de Buenos Aires ya se han realizado seis ediciones consecutivas del Han Cine -el festival de cine coreano- con gran asistencia de público y durante estos días se lleva a cabo en España la 12ª edición del Festival de Cine Coreano. Por otra parte, en las plataformas de entretenimiento on demand se pueden encontrar series producidas en ese país de excelente calidad técnica y argumental. Esto habla del enorme auge de la industria en Corea y el gran interés que despierta en públicos de todo el mundo.

El ciclo que celebra el centenario del nacimiento de la industria cinematográfica en Corea es realizado con la colaboración del Korean Film Council, el Korean Film Archive y el Comité del Centenario del Cine Coreano y fue programado por el crítico Leonardo D’Espósito, quien aseguró que se ofrecerá al público argentino «una selección de auténticas obras maestras». 

Las proyecciones serán los viernes y sábados del mes de noviembre en el Cine Amigos del Bellas Artes, ubicado en Av. Figueroa Alcorta 2280, frente a la Facultad de Derecho, con entrada gratuita. Las entradas se entregan el día de cada proyección, minutos antes del inicio, hasta colmar la capacidad de la sala.

Ubicado a espaldas del Museo, el Cine Amigos del Bellas Artes tiene capacidad para 235 personas y está dedicado a la proyección de filmes que habitualmente no llegan a los espacios comerciales. En 2014, la sala fue restaurada con nuevas butacas, mejoras acústicas y técnicas, y una arquitectura moderna y confortable.

Programa

  • “Obaltan”, de Yu Hyun-mok
    Corea del Sur, 1961 (110 minutos)
    Melodrama sobre la disolución de una familia, el filme incluye las secuelas de la Guerra de Corea en varios niveles, y toma  elementos del policial negro, una fuerte influencia en la puesta en escena elegante y metódica. También es un relato sobre el propio cine, tematizado como un elemento central en la trama, y sobre la desesperación ante la oscuridad de un destino. “Obaltan” se ha transformado en una de las piezas centrales para la historia de la cinematografía coreana.
  • “The Housemaid”, de Kim Ki-young
    Corea del Sur, 1960 (108 minutos)
    Una película de terror sin monstruo sobrenatural, o cuyo monstruo se esconde en lo aparentemente cotidiano. Una familia contrata a una sirvienta para sostener las tareas del hogar, pero esa mujer resulta alguien extraño que utiliza sus encantos y su propia psicopatía para llevar a todos los integrantes a la tragedia. Sin embargo, en una magistral vuelta de tuerca, el espectador se ve confrontado con sus propios deseos ocultos, con su necesidad de escuchar un relato de truculencias y sangre. Fábula irónica, narrada con perfección visual y con una historia que no evita el comentario social, se ha convertido en un verdadero clásico.
  • “The Surrogate Woman”, de Im Kwon-taek
    Corea del Sur, 1987 (100 minutos)
    Ambientada a fines del siglo XIX, este melodrama sobre clases sociales es una de las grandes películas de Im, uno de los realizadores más importantes del cine coreano contemporáneo. Un noble sin herederos varones, con la anuencia y el control de su mujer, toma una mujer sustituta solo para conseguir a ese hijo. Pero más allá de las reglas establecidas, la pareja se enamora y eso abre camino a la tragedia. Otro retrato social y crítico, que va más allá de la época en que transcurre para ser metáfora del rol de las mujeres en la sociedad.
  • “The Last Witness”, de Lee Doo-yong
    Corea del Sur, 1980 (158 minutos)
    El intento de resolver un crimen sin aparente motivo lleva a un detective a involucrarse en una trama mucho más compleja de lo que supone en un principio. Las leyes del policial de suspenso, que funcionan en la película todo el tiempo, se combinan con las del melodrama y la revisión del traumático pasado coreano. Parábola y paisaje social, esta película es una obra compleja, cuya influencia puede rastrearse en una parte importante de la cinematografía surcoreana –un ejemplo notable es la célebre “Memories of a Murder”, de Bong Joon-ho–.
  • “Peppermint Candy”, de Lee Chang-dong
    Corea del Sur, 1999 (135 minutos)
    Todo comienza con un suicidio, y todo prosigue, en cronología inversa, mostrando dos décadas de la vida de este personaje, de tal modo que podamos comprender el porqué de una decisión trágica. Lee es, sin dudas, el maestro contemporáneo del melodrama (no solo coreano), y también uno de los más justamente reconocidos en el circuito internacional, con premios en los grandes festivales. “Peppermint…”, su segundo largo, muestra también la habilidad de Lee como creador de relatos (es un cumplido novelista, además) y su manera precisa de recrear emociones complejas a pura puesta en escena.
  • “Yourself and Yours”, de Hong Sangsoo
    Corea del Sur, 2016 (86 minutos)
    Un joven celoso, una prohibición y tentaciones varias. Hong no solo es uno de los realizadores más prolíficos de la actualidad (hasta tres títulos por año es su promedio), sino también quien mejor conoce las sutilezas de la comedia y el drama románticos. Aquí, como en gran parte de su filmografía, recurre al relato en espejo, donde una situación de base, irónicamente, se refleja en la vida de uno de los protagonistas. Sutilmente autobiográfica –como todas las películas de este realizador notable– es también, de sus filmes recientes, uno de los más tiernos y emotivos.
  • “Joint Security Area”, de Park Chan-wok
    Corea del Sur, 2000 (110 minutos)
    Thriller de suspenso: dos soldados mueren en la “zona de seguridad” entre las dos Coreas. El acusado dice disparar en defensa propia; dos sobrevivientes lo acusan de ataque premeditado. Una investigadora imparcial debe elucidar el asunto. La tensión del relato y la inventiva de Park hacen el resto: un cuento sobre un país quebrado narrado con las armas del mejor entretenimiento.
  • “The Host”, de Bong Joon-ho
    Corea del Sur, 2006 (121 minutos)
    Una de las películas surcoreanas más exitosas de las últimas décadas es, al mismo tiempo, la historia de una familia quebrada que se reencuentra ante la adversidad, una sátira a la burocracia estatal, una película de monstruos y un cuento de esperanza y heroísmo al que no le falta ni el comentario político ni la épica. 
  • “Pietá”, de Kim Ki Duk
    Corea del Sur, 2012 (104 minutos)
    Un mafioso de poca monta trabaja de herir personas para que reclamen un seguro. Ese mismo hombre, imprevistamente, es visitado por quien dice ser su madre, una mujer a la que casi no ha visto y que lo sigue a todas partes, lo que lleva a una extraña y emotiva transformación. Con humor irónico, cierta recurrencia en el sufrimiento físico como camino de redención y precisa puesta en escena, Kim relata una especie de renacimiento.

Funciones día por día:

  • Viernes 8 de noviembre
    • 19.00: “Obaitan”
  • Sábado 9 de noviembre
    • 17.30: “The Housemaid”
    • 20.00: “The Surrogate Woman”
  • Viernes 15 de noviembre
    • 19.00: “The Last Witness”
  • Sábado 16 de noviembre
    • 17.30: “Peppermint Candy”
    • 20.00: “Yourself and Yours”
  • Sábado 23 de noviembre
    • 17.30: “Yourself and Yours”
    • 20.00: “Join Security Area”
  • Viernes 29 de noviembre
    • 19.00: “The Host”
  • Sábado 30 de noviembre
    • 20:00: “Pietá”

Fuente: Perfil