Un documental que bucea en las profundidades de la comunidad Qom

El árbol negro, disponible en Cine.ar, indaga en la mitología indígena poco conocida de una zona postergada en Formosa

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“Teníamos la idea de hacer una película sobre mitos y decidimos viajar por el norte de la Argentina. Conocíamos a Martín, un criador de cabras de la localidad de Santo Domingo, Formosa, gracias a un blog dedicado a los temas que son de interés para la comunidad Qom (se llama Resistencia QOM), amenazada por la ganadería extensiva desde hace años. Nos invitó a que los visitemos, nos contó sobre todo el entramado mitológico de los Qom, que es realmente muy interesante, y terminamos haciendo un documental que refleja esas creencias y también la problemática que tiene en vilo a su comunidad. No era el plan original, pero estamos muy contentos con el resultado”, explica Máximo Ciambella, codirector, con Damián Coluccio, de El árbol negro, película estrenada en la edición 2018 del Festival de Mar del Plata que ahora estará disponible en Cine.ar Play de forma gratuita a partir del 15 de septiembre.

Ganador en Mar del Plata del premio a Mejor Largometraje de la Competencia Argentina y galardonado también por la asociación de críticos Fipresci y Greenpeace, este film dirigido por dos egresados de la carrera de Imagen y Sonido de la Universidad de Buenos Aires ya fue exhibido en Uruguay, Alemania y el Reino Unido, lugares donde cosechó calurosos elogios.

El árbol negro (2018) - Filmaffinity

La mitología Qom asegura que hay un árbol negro que les permite a los que llegan hasta él enviar mensajes a través de los pájaros y curar maldiciones. A lo largo de tres años, los dos directores viajaron con un equipo mínimo para ir registrando imágenes y los testimonios del criador de cabras y allegados que fueron narrando con mucho detalle algunas de esas historias fantásticas. Simultáneamente iban escribiendo el guión del documental. Y finalmente consiguieron apoyo del Incaa para concretar el proyecto.

“En algún momento nos dimos cuenta de que más allá de nuestro propio deseo, toda la comunidad tenía la intención de que se haga la película. Eso fue una gran motivación -cuenta Ciambella-. El rodaje fue muy atípico. Teníamos un plan que era un manojo de intenciones, pero lo fuimos alterando en función de las posibilidades de Martín y de la comunidad. Cuando entendimos que había que relajarse y acomodarse a ese contexto, la empezamos a pasar muy bien”.

Según Ciambella, el mayor obstáculo que hubo que sortear para que El árbol negro llegara a buen puerto fueron los prejuicios en torno a los pueblos originarios que normalmente tiene todo aquel que proviene de un ambiente urbano.

“Observado ahora, en perspectiva, creo que cuando llegamos al lugar sufrimos una especie de ceguera -grafica-. La verdad es que no estábamos viendo lo que estaba pasando ahí en Formosa porque empezamos a trabajar con ideas previas, en lugar de apelar a las preguntas. Cuando nos dimos cuenta de que era mejor salirnos de nosotros mismos y entrar en la dinámica de la comunidad, todo fluyó mucho más y pudimos disfrutar de la experiencia”.

Fuente: La Nación