Sube el telón de ese momento clave de la cartelera teatral porteña en el que hay una mayor cantidad de títulos y se produce el pico de caudal de público que tendrá su punto más alto durante las vacaciones de invierno. Así, la temporada actual no es ajena a ese hecho histórico que se repite año tras año, pero que este tendrá sus particularidades que excederán lo propiamente teatral, el Mundial de Fútbol.
Analizando los títulos que vienen de la temporada pasada, los que se estrenaron estos meses y los que están por hacerlo la recorrida por la avenida Corrientes parece emular la programación del viejo ciclo Hollywood en castellano, aquel programa de Canal 11, cuando no era Telefe; en el que desde los 60 a los 90 emitió películas exitosas nacidas y criadas en los grandes estudios de Los Ángeles. Muchos años después, la marquesina de la calle Lavalle, que otrora era la de los cines, se trasladó a la avenida Corrientes y sus alrededores. En este mapa de situación, la cantidad de obras de teatro musical estrenadas hasta este momento del año y los títulos programados marcan un récord histórico en el circuito comercial, como lo señaló el productor Carlos Rottemberg en un posteo en sus redes sociales.

La cartelera 2026 sobre estas historias interpretadas bajo ese rito milenario (y hasta de vanguardia en tiempos en pantallas) de ir al teatro, de construir una comunidad líquida con desconocidos por un tiempo determinado tiene esta vez otra particularidad: la gran cantidad de actores y actrices que nos cuentan los cuentitos que son primera, primerísimas figuras sumamente convocantes. En términos campechanos, está toda la carne puesta en el asador. Varias de estas figuras tienen años de experiencia en esto. Otros, no tanto. De hecho, uno de los protagonistas de los tanques actuales dejó hace poco las cocinas de la televisión abierta para calzarse una peluca con mucho spray y ser la figura de uno de los títulos más taquilleros. La falta de ficción en cine y la televisión abierta ha generado este desembarco masivo en el circuito del teatro comercial porteño.
El poderío de la cartelera plagada de figuras notables, grandes producciones y títulos tan taquilleros como seductores deberá medir sus fuerzas con otra realidad del mismo circuito: la fuerte competencia interna que, inevitablemente, dejará a algunos un tanto heridos (como siempre pasa). Pero hay otros dos factores extrateatrales. Si bien los productores han puesto toda la carne al asador, las cifras de entradas vendidas en la escena comercial está intentando empatar lo sucedido en los cuatro primeros meses de 2025. Al escenario de restricción de consumo, se suma el Mundial de Fútbol, ese otro rito que cada cuatro años modifica hábitos y costumbres. La actividad teatral no es ajena a todo eso y ya está imaginado escenarios posibles según lo que suceda con las estrellas del elenco de Lionel Scaloni.
Hollywood en castellano
En esta panorámica del teatro comercial se da la fuerte presencia de títulos que fueron éxito mundial en la pantalla grande. Daría la impresión de que las grandes marquesinas de los cines de la calle Lavalle, cuando había allí más salas cinematográficas que kioscos, se mudaron a las grandes salas teatrales de la avenida Corrientes, tan teatral ella como sus pizzerías y librerías. Una versión de Hollywood en castellano domina la escena comercial de la llamada Broadway porteña.
La contundencia de este corrimiento de la pantalla grande a las versiones de esos títulos en teatro la refleja las últimas estadísticas de Aadet, la entidad que nuclea a productores y dueños de salas del circuito comercial. De los 10 espectáculos más vistos la última semana, 8 tuvieron su pasado exitoso en las pantallas. El listado lo encabeza Hairspray, con Damián Betular, el pastelero famoso que debutó en teatro. Le siguen Rocky, con Nico Vázquez; Desde el jardín, con Guillermo Francella; La cena de los tontos, con Martín Bossi, Gustavo Bermúdez y Laurita Fernández; sexto, Annie, con Julieta Nair Calvo, Miguel Ángel Rodríguez y Lizy Tagliani; El jefe del jefe, con Diego Peretti y Federico D’Elia; Anastasia, con Minerva Casero e Iñaki Aldao; y Secreto en la montaña, con Esteban Lamothe y Benjamín Vicuña. Todos títulos muy diversos entre sí con pasado glorioso en los cines del mundo en un top ten con solamente dos “infiltrados” con obras escritas en castellano que no pasaron por el cine: Sottovoce, con Adrián Suar, Lorena Vega, Carla Peterson y Fernán Mirás: y Una navidad de mierda, con Verónica Llinás y elenco.

Todo este corrimiento de tanques Hollywood (o de estudios europeos) hacia la avenida Corrientes ya venía dando sus señales hace algunas temporadas. De hecho, el año pasado se estrenaron, por ejemplo, Pretty woman y La sirenita, otros tanques del cine como del teatro porteño. La sirenita, aquel viejo éxito de Disney, marcó un récord histórico dentro del mapa de obras que realizaron una temporada corta: en ocho semanas vendió 197.732 entradas. Este año quien abrió el juego fue la versión de Papá por siempre, que volverá a Mar del Plata en verano. El último en sumarse a la cartelera fue Billy Elliot, esta misma semana. La próxima, será el turno de Charlie y la fábrica de chocolate, con Agustín Aristarán y un numeroso elenco. Es tan amplio el panorama actual de viejas películas con sus versiones teatrales que va desde Titanic hasta puestas en escena de una película de Alfred Hitchcock y otra de Lars Von Trier como parte de una cantidad de títulos que llegaron a la pantalla grande entre 1935 y 2005.
En medio de este panorama, en las últimas temporadas hubo dos películas argentinas que también llegaron al teatro con gran éxito: Esperando la carroza, el texto de Jacobo Langsner que llevó al cine Alejandro Doria; y Made in Lanús, de Nelly Fernández Tiscornia que llevó a la pantalla grande Juan José Jusid. Fue algo así como el tiempo de revancha del cine argentino frente a las grandes producciones del Norte.
Lo paradójico del éxito de algunos de estos títulos teatrales que pasaron por el cine es que todo esto se produce en momentos de escasa producción de cine en nuestro país y de salas con escasa audiencia.
¿La edad de oro del teatro musical?
Dentro de este estado de situación, el recorrido por la avenida Corrientes y sus alrededores impacta por la cantidad de obras de teatro musical que están en cartel. Todo indica que estamos frente a un récord histórico. Apenas hace tres temporadas, Rottemberg, dueño de varias salas en Buenos Aires y Mar del Plata, escribió una columna de opinión que tituló “Teatro musical ¿tendencia o espejismo?“. Afirmaba que en nuestro país a este género le cuesta equilibrar su balance económico desde siempre. ”Sobró pericia empresarial en la mayoría de los intentos privados, pero que haya cerrado la caja fue solo espasmódico en contados casos», afirmaba. Deslizaba un comentario que le hizo Daniel Grinbank, histórico innovador del sector que llegó a montar en el Teatro Ópera, en donde se estrenó Billy Elliot, grandes títulos del género. El empresario señalaba que “una comedia musical solo la podés producir en la Argentina si el corazón le gana a la cabeza”. A fines de los noventa y principio de este siglo produjo los musicales La bella y la bestia, Los Miserables, Chicago y Sweet Charity.

Al parecer, el corazón le ganó a la cabeza. Muchos años después, Rottemberg junto a otros grandes productores, inició otro ciclo de importantes musicales que también presentaron esos grandes montajes en una misma sala. En este caso, el Gran Rex, primero se presentó Matilda y le siguieron School of Rock y La sirenita. Todos fueron los espectáculos con mayor audiencia en su momento. La semana próxima desembarca Charlie y la fábrica de chocolate que, en preventa, ya alcanzó las 22.000 entradas. En aquella columna de opinión de hace tres años, el experimentado productor señalaba que el desafío era crear el hábito en las audiencias de ir a ver musicales.
Los números de taquilla actuales revelan que ese hábito fue madurando. El espectáculo que viene liderando la taquilla desde hace tres semanas es Hairspray, dirigido por Fer Dente, quien esta misma temporada montó y dirigió Company. En el último registro de audiencia, otras dos comedias musicales figuran entre los diez espectáculos más vistos: Annie y Anastasia. Seguramente, en la disputa por los primeros lugares se meterán Billy Elliot y Charlie... Cuando estas dos grandes producciones estén en simultáneo haciendo funciones las cuadras del bajo Corrientes, en donde también se está presentando Cuando Frank conoció a Carlitos, tendrán mayor cantidad de espectadores circulando por la zona que la franja comprendida entre Callao y el Obelisco, en donde se presenta Forever Young, otro musical que lleva años en cartel. En ese sector de Corrientes hay una gran cantidad de salas teatrales pero, dato importante, de menor capacidad que esos dos colosos que son el Ópera y el Gran Rex.

El crecimiento y el reconocimiento por parte del público al teatro musical se extendió al reducido circuito del teatro público, aquel sostenido con dinero del Estado. En el Teatro San Martín la ópera rock Invasiones I: no bombardeen Buenos Aires, con Elena Roger y música de Charly García, agota sus localidades por lo que seguirá en cartel hasta julio, inclusive. Por su parte, el Teatro Nacional Cervantes repuso este año La revista del Cervantes, con Marco Antonio Caponi, Sebastián Suñé y Mónica Antonópulos; que volvió a colmar la sala hasta que, abruptamente por desperfectos en el escenario, culminó la temporada que debería haberse despedido de su público esta noche de domingo. A futuro, en la histórica sala vendrán los próximos meses El mago de Oz y Alberdi, el musical; otra producción de la escena privada que desembarcará en el Cervantes.

En la actualidad hay más obras de teatro musical en Buenos Aires que en Madrid, la tercera capital mundial del género detrás de Nueva York y Londres.
De la microeconomía a la cancha de fútbol
Toda esta gran cartelera plagada de títulos famosos como de actores y actrices de enorme llegada popular y grandes convive con otra realidad: la competencia por captar la atención de la gente en una plaza teatral en la que pocos títulos se quedan con todo, algo que empezó a tomar forma la temporada pasada. De hecho, Carlos Rottemberg se refirió a este polarización analizando el movimiento del circuito comercial de 2025. “Entre 218 títulos, los espectáculos más convocantes ocuparon los diez primeros lugares todo el año. En números: el 54 por ciento de los espectadores fue para ese grupo, contra el restante 46 por ciento que se repartió entre los otros 208 títulos. Haciendo una analogía, podría interpretarse que también el teatro se dividió entre macro y microeconomía, y que la lectura de los datos es distinta para los diferentes equipos de trabajo”, posteó en sus redes.
Según datos de este año aportados por Sebastián Blutrach, presidente de Aadet y dueño del Teatro El Picadero; en el acumulado de enero a abril se mantiene en niveles similares al primer cuatrimestre de 2025. El año comenzó con signo positivo en la comparación interanual, pero durante febrero, marzo y abril los niveles de asistencia se ubicaron por debajo del año anterior y del 7 por ciento abajo en comparación con 2024 y del 25 por ciento con signo negativo, en relación a 2023. Blutrach agrega: “A boca de urna y a falta del cierre definitivo del mes todo parece indicar que las cifras de mayo están mejorando en relación al mes de abril y también en relación al movimiento de mayo del año pasado”.

En estos momentos la expectativa de los productores está puesta en las vacaciones de invierno, el momento de mayor cantidad de espectáculos, funciones y espectadores. Con todos los tanques ya con sus maquinarias ajustadas la atención a lo que sucede en las boleterías será determinante para el sector. Pero los ojos también ya están pendientes de lo que pueda suceder con la Selección Nacional en el Mundial de Fútbol. Lo único claro en este otro escenario es que el primer partido del elenco de primeras figuras que dirige Lionel Scaloni será el martes 16, a las 21. Para tranquilidad del sector, los días martes hay pocas funciones. El segundo será el 22 de junio. Cae lunes, tampoco afecta. El problema será el sábado 27, cuando la Selección se enfrente a Jordania a las 23. Tal vez, aquellos espectáculos que hagan doble función esa noche decidan levantarla. Se irá viendo. El resto dependerá de lo que Scaloni y su ballet; pero falta para eso.
Lo concreto es que esta semana se completa la oferta de los grandes títulos del teatro de la temporada 2026 plagado de primeras figuras protagonizando versiones de películas taquilleras de hace mucho tiempo o todos los tiempos y de grandes musicales como nunca había sucedido.
Fuente: Alejandro Cruz, La Nación

