Vuelve Cosquín Rock, el primer gran festival presencial de música en Argentina: cuándo y dónde

A medida que avanza la vacunación, posibilitando el retorno a la normalidad, todos los sectores empienza a retomar sus actividades, includio por supuesto el de la música en vivo

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Después de un año y medio de parate y gracias a la vacunación masiva, la industria del espectáculo en vivo comienza a retomar sus actividades, propias de la vieja normalidad.

Es el caso del Cosquín Rock, que acaba de anunciar que el Festival volverá a realizarse con público el 12 y 13 de febrero de 2022 en Córdoba y las entradas salen a la venta el viernes. En febrero de 2020, el festival conmemoró sus dos décadas con una edición especial. Un mes más tarde se suspendió todo por la pandemia y en 2021 y por primera vez desde 2001, el evento no se realizó de forma presencial, aunque sí de manera virtual.

Sobre el Festival y las consecuencias de la pandemia, El Cronista dialogó con su creador José Palazzo, quien además es un experto productor y conocer del medio local.

¿Cuál es la situación del Cosquín Rock tras la pandemia?

Venimos de hacer una primera edición del Cosquín España (17 y 18 de septiembre), que se canceló por Covid el año pasado. Fue un desafío muy grande, y estamos lanzando una compañía que además de producir el Cosquín Rock va a organizar giras de artistas argentinos en España y de españoles en Latinoamérica.

También hicimos un Cosquín Rock en Estados Unidos a principios de septiembre, que superó nuestras expectativas para una plaza tan exigente como Miami, donde el rock es una música súper de nicho.

Ahora estamos preparándonos para la llegada del Cosquín Rock 2022 en febrero, y además vamos a hacer otros seis Cosquines: Colombia, Chile, Uruguay, Paraguay, México, Estados Unidos y España.

¿Cómo hicieron para sobrellevar el negocio este tiempo?

Utilizamos recursos propios con mi socio. Accedimos a algunos créditos pymes culturales que sacó Nación. Desgraciadamente, el peor crédito del mundo es el que uno usa para subsistir y no para invertir en algo, pero bueno, es lo que nos tocó. Yo creo que hoy pasar la pandemia es una inversión. Considero, y creo claramente que para las empresas de espectáculos, y en este rubro, invertir en pasar la pandemia, y conservar el recurso humano que es tan difícil de suplantar, es una de las grandes inversiones que pueda hacer uno.

Gracias a Dios pudimos acceder a todos los recursos propios y a través de un crédito en una pandemia que nos ha llevado puestos varios millones de pesos y que nos ha suspendido todos nuestros proyectos de obras y de expansión que teníamos, pero nos agarró muy bien parados en otras cosas.

Ustedes ya arrancan con el Cosquín Rock, ¿es el inicio del regreso a la «normalidad» general?

Creo que la vuelta a la normalidad se va a visualizar a partir de 2022. En diciembre, enero y febrero van a empezar algunos espectáculos al aire libre y a partir de marzo/abril ya van a volver todos los artistas internacionales que están agendados. Creo que va a llegar el Lollapalooza, los shows previstos de Kiss y de varios artistas más.

Durante la pandemia organizó un súper evento vía streaming ¿cómo le fue?

Fue un desafío increíble, pero también tuvo la presencialidad de los músicos en las salas icónicas. Fue el primer gran festival de rock en Latinoamérica, donde los artistas estaban tocando en venues y en directo. Fue una inversión que tuvo gracias a Dios un recupero importante porque fue uno de los primeros streaming, con más de 100.000 espectadores.

Después de eso, empezó a caer un poco en desuso por el abuso que había de streaming y porque el streaming no permite hacer dos o 3 funciones, ya que te puede ver todo el mundo y eso limita la posibilidad de repetir salvo que uno haga cambios.

¿Cómo están las bandas de rock nacionales?

Salvo artistas muy grandes como La Renga, el 100% de los artistas han vuelto a los escenarios con el formato teatro, con el formato burbuja. Hoy en Capital Federal ya se amplió mucho el aforo, y esto le va a dar posibilidades a la banda mediana y grande de volver. Se ha vuelto en casi todos lados, con un formato muy antieconómico, pero que le permite a la estructura empezar a moverse.

Y si yo construyera autos y tendría una automotriz que solo puede funcionar a un 30%, probablemente no me convendría estar abierto, pero como se trata de hacer sobrevivir al tejido más importante de la cultura, que es todo lo que está en el medio, ese objetivo se está logrando con volumen.

Fuente: El Cronista