El terror infantil de Claudia Piñeiro: “Escribí sobre la vergüenza que sentía porque me hacía pis en la cama”

La escritora aborda un tema del que no se habla en los libros para chicos: los miedos nocturnos y sus bochornosas consecuencias

“Este no es un cuento más: es la historia real de una nena chiquita que tenía un problema enorme”. Con esa frase, los editores del sello Siglo para chicos advierten desde la contratapa de Mi miedo xixi, el reciente libro de Claudia Piñeiro dirigido a pequeños lectores, que el tema que aborda la autora de Las viudas de los jueves es cosa seria.

Claudia Piñeiro presentó su nuevo libro infantil en la librería El Ateneo Gran Splendid junto con Canela y la ilustradora Lulú Maranzana
Claudia Piñeiro presentó su nuevo libro infantil en la librería El Ateneo Gran Splendid junto con Canela y la ilustradora Lulú MaranzanaGentileza Siglo XXI

Con una tapa amarilla que atrae en los estantes de las librerías y el dibujo de una nena acostada sobre un inodoro, el álbum ilustrado por Lulú Maranzana fue presentado durante las vacaciones de invierno en la librería El Ateneo Gran Splendid junto con Canela y la ilustradora. Es su primer infantil después de Serafín, el escritor y la bruja (Alfaguara, 2000); Un ladrón entre nosotros (Norma; 2004) y El fantasma de las invasiones inglesas (Norma, 2010)

-¿Cómo surgió la idea de este libro para chicos?

-Fue una propuesta de la Laura Leibiker, editora de Siglo XXI. La premisa era contar una anécdota inolvidable de la infancia. Ella había empezado una serie de libros escritos por autores que escriben para adultos con esta premisa casi autobiográfica. Mi primera pregunta fue si la anécdota tenía que ser inolvidable por lo feliz o me podía permitir otros sentimientos. Me dijo me podía permitir otros sentimientos. Entonces, le conté esto que tenía en mente: mi relación infantil con el miedo primero y con la vergüenza después a partir de que me hacía pis en la cama.

-¿Por qué decidiste abordar un tema tan íntimo como audaz, del que (casi) no se habla (y menos en un libro)?

-Porque tiene un final feliz que muchos chicos ignoran: llega el día que no te haces más pis en la cama. Quería contar la malasangre que me hice y el reparo que obtuve cuando lo pude contar y cuando dejó de ser un drama para ser “un inconveniente que ya pasará”. He escuchado métodos descabellados para solucionarlo. Como cuento en el libro, a mí me hacían baños de asiento con malva y yo, así chiquita como era, pensaba “esto no va a servir para nada si el problema está en mi cabeza”. En la época en que mis hijos eran chicos algunos, te proponían un sistema de una campanita que se les ponía en los genitales que, al levantarse para hacer pis, sonaba y los despertaba. El otro día, un librero me contó que ahora le propusieron lo mismo, pero con una descarga eléctrica “leve”. Sigo prefiriendo el plástico sobre el colchón.

-¿Y por qué decidiste abordarlo desde la experiencia personal?

-Esa premisa es anterior a elegir la anécdota: tenía que ser una historia personal. Yo creo que fui una niña con mucho control y preocupada por muchas cosas. Los momentos de liberar mis controles deben haber sido estos. Y en ese momento lo viví como una desgracia. Con la perspectiva del tiempo pasado, es tan claro que es algo que tarde o temprano pasa, que si lo hubiera sabido me habría hecho menos malasangre. Creo que hay muchas cosas en la infancia que vivimos como drama existencial y cuando pasan los años nos damos cuenta que no era tan grave.

-¿Qué repercusiones recibiste de los pequeños lectores?

-Hasta ahora, tuve más contacto con el adulto que mediatiza esta lectura que con los chicos. Varios adultos me contaron que ellos tenían este problema, o sus hermanos, y cómo lo vivían en sus casas. Pero aún no tuve ese tipo de comentarios de los niños; en cambio, sí me dijeron que el cuento les divirtió, que le gustaron los dibujos o cuestiones relacionadas con la bruja nocturna.

-¿Qué diferencias encontrás a la hora de escribir para chicos?

-En mi experiencia, escribir para chicos me permite ciertas libertades que la escritura para adultos no da. Básicamente el uso de ciertos recursos fantásticos y una búsqueda más poética sobre el lenguaje. Como el tipo de novelas que escribo para adultos están muy pegadas al aquí y ahora, no permiten que entre lo fantástico ni la poesía. Elijo escribir para chicos o teatro entre medio de dos novelas para adultos justamente para limpiar la cabeza para que pueda llenarse de otras cosas. Como una descarbonización de bujías.

Fuente: Natalia Blanc, La Nación