“Me gustan las mujeres que, por alguna u otra razón, han sido cuestionadas”, definió la escritora Florencia Etcheves a las protagonistas que eligió retratar en sus últimas dos novelas. Su nuevo libro, Madame Borges, reconstruye la figura de María Kodama, la escritora y traductora que acompañó a Jorge Luis Borges hasta su muerte y que, durante más de treinta años, administró y difundió su legado literario.
Etcheves, que trabajó durante años como periodista especializada en crónica policial, eligió a Kodama como protagonista tras el éxito de su anterior novela, dedicada a Frida Kahlo. La selección, explicó en diálogo con Infobae, no respondió al azar sino a un patrón que atraviesa su obra reciente.
“Me gustan esas mujeres que tienen una vida que me llama la atención. Me gustan las mujeres que dentro de lo que se ve, o detrás de lo que se ve, pareciera guardar un misterio. Me generan muchísima curiosidad”, detalló la autora, quien agregó que también la convocan las figuras que dedicaron su existencia por completo a una persona, una tarea o una pasión, algo que ella misma reconoce no poseer. La elección de Kodama, precisó, fue acordada junto con sus editores mexicanos, de la misma manera en que había surgido la decisión de narrar la vida de Kahlo.
La investigación demandó dos años de análisis sobre entrevistas en las que Kodama destacó a la libertad como eje de su vida – (Gentileza de Editorial Planeta)
La investigación sobre Kodama llevó dos años de trabajo
La escritora relató que comenzó a investigar la vida de Kodama hace dos años, a partir de entrevistas y materiales disponibles en internet y en papel. “Ella era una mujer que le gustaba mucho dar notas, por lo que hay muchísimas notas, entrevistas subidas en Internet, en YouTube y también en papel”, señaló Etcheves, quien identificó en ese corpus una palabra que se repite de manera constante en el discurso de Kodama: libertad. Según la autora, el propio Borges solía llamarla “esclava de la libertad”, una frase que luego dio nombre a un libro de entrevistas de Mario Mactas.
Esa idea estructuró buena parte de su interpretación del personaje. “Ella, en total libertad, eligió que su vida fuera atravesada por Borges”, afirmó la autora, al recordar que Kodama conoció al escritor cuando tenía dieciséis años, treinta y ocho menos que él. La escritora citó además una anécdota que Kodama solía narrar sobre su infancia: a los cinco o seis años, una maestra le leyó un poema de Borges, Two English Poems, que mencionaba “el hambre del corazón”, una frase que la niña no lograba comprender en ese momento porque asociaba el hambre únicamente a una necesidad física. Años más tarde, Kodama entendió que esa expresión aludía al amor y la pasión, y la interpretó como una señal de que su vínculo con la obra de Borges había comenzado mucho antes de conocerlo en persona.
María Kodama conoció a Jorge Luis Borges a los dieciséis años y le relató el mundo al oído cuando el escritor perdió la vista – Créditos_ Fundación Internacional Jorge Luis Borges_JLB y María Kodama
Etcheves recuperó también el relato de Kodama sobre el primer encuentro directo con el escritor, en una charla en una librería porteña, en un momento en que Borges ya era un autor consagrado. Según contó la autora, Kodama quedó impactada por la voz suave y tímida del escritor, similar a la suya propia, y entendió que esa condición no era un obstáculo para transmitir conocimiento.
“Si él puede, yo también voy a poder enseñar”, pensó entonces, de acuerdo con el relato que Etcheves reconstruyó a partir de distintas entrevistas. Cuando el escritor perdió la vista por completo, esa misma voz se convirtió en el instrumento con el que Kodama le describía el mundo. “Ella le contaba el mundo al oído con esa vocecita susurrante, porque le describía lo que Borges, con ese sentido que le faltaba, no podía percibir”, describió la escritora, quien calificó ese vínculo como “un acto de amor enorme” y “muy romántico”.
La trama se estructura como un recorrido de despedida por Buenos Aires junto a Ceferino, un personaje ficticio que desconoce la literatura borgeana – (Photo by Ludovic MARIN / AFP)
Buenos Aires como escenario central de la novela
A diferencia de La cocinera de Frida, ambientada en el México de las décadas de 1920 y 1930, Madame Borges permitió a Etcheves narrar una historia situada en su propia ciudad. “Quería contar una historia porteña, una historia argentina. Los escenarios de Madame Borges tienen que ver con mi ciudad”, explicó, y remarcó que trabajar sobre un contexto conocido simplificó parte del proceso respecto de la experiencia mexicana, que había implicado un viaje de investigación a México y un trabajo adicional sobre un período histórico y cultural ajeno a su propia formación.
La estructura de la novela, según detalló la autora, se organiza como un recorrido de despedida de Kodama por Buenos Aires, acompañada por un personaje de ficción, Ceferino, un adolescente de catorce o quince años, de extracción social humilde, que no conoce la obra de Borges y que funciona como punto de vista ingenuo frente a la historia.La autora releyó la producción completa de Borges para fundamentar un texto compuesto en un noventa por ciento por hechos reales – (Gentileza de Editorial Planeta)
“Yo sabía que quería hacer una suerte de road movie, de una María Kodama por la ciudad de Buenos Aires despidiéndose, de una mujer que sabe que la hora se acerca y que tiene sobre sus hombros el legado más importante de la literatura universal y que tiene que tomar una decisión”, señaló Etcheves.
Esa decisión, aclaró, remite a las bromas que la propia Kodama hacía en vida sobre a quién dejaría la administración de la obra de Borges tras su muerte, un punto que generó críticas hacia ella por el cuidado celoso que ejerció sobre ese legado.
El noventa por ciento del libro se basa en hechos reales
Etcheves precisó que la novela conserva un alto porcentaje de información verificable, aunque aclaró que no se trata de una biografía. “Yo escribo novela, esto no era una biografía. Pero, por supuesto, si vas a novelar o a contar una historia alrededor de un personaje, tenés que saber prácticamente lo más posible de ese personaje”, sostuvo. Ese trabajo incluyó la relectura completa de la obra de Borges, incluido Evaristo Carriego, un proceso que, según reconoció, le demandó más tiempo del previsto porque muchos de esos textos los había leído de joven y volvió a encontrarlos con una mirada distinta.
El pasado como cronista policial influyó en el método de Etcheves para mantener distancia emocional frente a las historias que relata – (Gentileza de Editorial Planeta)
Consultada sobre su involucramiento emocional durante el proceso de escritura, Etcheves fue categórica. “No tengo ningún tipo de emocionalidad, es un trabajo”, afirmó, y vinculó esa postura con su experiencia previa en el periodismo policial, donde debió aprender a separar su rol de cronista del dolor ajeno. “He salido llorando de más de una nota. No podés llorar más que la persona que está siendo víctima de algo, porque no sos la protagonista, sos solo el medio que lo cuenta”, explicó la autora, quien describió ese aprendizaje como una forma de ubicar las emociones en el lugar correcto para que no interfieran con el trabajo.
Esa misma lógica de distancia, según detalló, se traslada a su relación con los personajes que inventa: evita emitir juicios sobre sus decisiones o acciones. “Mis personajes hacen lo que tienen que hacer. No hay una bajadita de línea ni andar juzgando, ni querer meter sutilmente mi opinión ahí para que el lector empatice con mi opinión”, sostuvo la autora, quien definió el entretenimiento como el principal objetivo de sus novelas. “A mí me gusta mucho eso, que te sientes y que por un ratito, una página, dos páginas, un capítulo, te saque de tu vida, te meta en la vida de otra persona, en otro universo y que disfrutes. Eso es el fin”, agregó.
Florencia Etcheves desentraña en una ficción la entrega absoluta de la albacea, quien dedicó décadas a guiar con ternura al célebre autor invidente y resguardar su extenso patrimonio cultural con total devoción persona – (Gentileza de Editorial Planeta)
Dentro de ese ejercicio de selección, la autora reconoció un único punto en el que su propia preferencia se filtró en el texto, por encima del criterio documental. Kodama solía decir que su cuento favorito de Borges era Las ruinas circulares, al punto de afirmar que, si existiera una orden de quemar toda la obra del escritor, ese sería el único texto que debería salvarse. Etcheves, sin embargo, eligió otro relato para incluir en las referencias de la novela. “A ver, ahí colé, ahí aparecí yo. A mi chica, a mi chica vengadora”, admitió la autora sobre Emma Zunz, el cuento que definió como “un policialazo” y que calificó como su preferido por encima del de Kodama. Es, según sus propias palabras, el único lugar del libro donde su mirada personal se superpuso de manera consciente a la del personaje que estaba reconstruyendo.
La autora describió además su método de trabajo con los personajes de ficción, una práctica que incorporó tras las observaciones de su editora, Graciela Guillermo, en sus primeros libros. “Me decía: tus personajes hablan todos igual entre ellos y, además, hablan todos igual a vos”, recordó Etcheves, quien desde entonces elabora cuadernos individuales para cada personaje con el objetivo de diferenciar sus voces y pensamientos, incluso en aspectos que nunca llegan a aparecer en el texto final. Ese ejercicio, señaló, le permite conocer a cada personaje en profundidad antes de hacerlo interactuar dentro del universo narrativo que investigó previamente.
La escritora obtuvo tres distinciones en los International Latino Book Awards por su obra anterior, La cocinera de Frida – (Cortesía: Planeta de Libros)
La cocinera de Frida obtuvo tres medallas en Estados Unidos
Etcheves se consagró recientemente en los International Latino Book Awards (ILBA), uno de los galardones culturales más importantes de Estados Unidos para la literatura en español, inglés, portugués y bilingüe. El certamen, organizado por la entidad Empowering Latino Futures, celebró su 28ª edición en octubre de 2026 en la Universidad Estatal de California en San Marcos, donde se entregaron reconocimientos en decenas de categorías.
La autora obtuvo tres medallas por su novela La cocinera de Frida, publicada en inglés como Frida’s Kitchen: oro en la categoría Nora de Hoyos Comstock Best First Book Fiction-English, plata en Best Fiction Book Translation Spanish to English, y bronce en Best Novel-Historical Fiction-English.
“Me avisaron mis editoras de Estados Unidos que en una categoría había ganado la de oro, en otra la de plata y en otra la de bronce”, relató Etcheves, quien remarcó la cantidad de títulos que se presentan cada edición como un factor que dimensiona el reconocimiento. “Nunca con los libros me había ganado ningún premio, entonces me pareció un montón”, agregó.
El libro La cocinera de Frida recibió tres distinciones en el certamen International Latino Book Awards celebrado en Estados Unidos – (Créditos: Prime Video/Manuel Álvarez Bravo)
La novela, publicada originalmente en octubre de 2022, entrelaza dos líneas temporales. En México, en 1939, Nayeli, una joven tehuana, llega desamparada a la ciudad y, gracias a su talento culinario, comienza a trabajar en la Casa Azul de Coyoacán, donde se convierte en la cocinera personal de Frida Kahlo y forja con ella un vínculo de amistad y lealtad. En Buenos Aires, décadas más tarde, la nieta de Nayeli descubre un cuadro en el que su abuela, de joven, aparece como protagonista, un hallazgo que desata una investigación familiar y policial para desentrañar secretos, envidias y amores vinculados a la pintora mexicana.
La obra cuenta además con traducciones al francés, al italiano, al portugués, al alemán y al polaco, entre otros idiomas. Madame Borges, por su parte, ya fue publicada en Italia y Francia, donde las editoriales adquirieron los derechos antes incluso de su salida en español, según detalló la autora. Las versiones en otros idiomas, agregó, aún se encuentran en proceso de traducción.
Las editoriales de Italia y Francia adquirieron los derechos de Madame Borges antes de la publicación del libro en español
Un vínculo que la autora describe como amor y supervivencia
Sobre la naturaleza del vínculo entre Kodama y Borges, la autora ofreció una interpretación que combina lo afectivo con lo vital. “Yo creo que fue por amor, por supervivencia de ambos. Supervivencia profunda”, afirmó, y agregó que tras la muerte del escritor, la dedicación de Kodama a preservar su obra respondió tanto al vínculo personal como a su relación con la literatura. “Para María, Borges era la literatura”, resumió. Consultada sobre si Borges hubiera sido el mismo escritor sin la presencia de Kodama, la autora optó por no arriesgar una respuesta categórica: “No lo sé. No, no lo sé”, reconoció.
Etcheves confirmó que trabaja en un nuevo proyecto literario, aunque evitó dar detalles sobre el tema o el universo que investiga. “Estoy armando la caja de herramientas. Estoy enloquecida, porque yo soy muy curiosa”, señaló, y aclaró que la nueva historia no guarda relación con el mundo de la aviación ni con el de las funerarias, dos de los universos que mencionó durante la conversación como ejemplo del tipo de investigación que suele emprender antes de sentarse a escribir.
Fuente: Infobae

