Cuadros a 4.300 metros: la galería de arte más alta del mundo habita en el corazón del Aconcagua

“¿Qué puedo inventar para poder quedarme en este lugar?“, se preguntó Miguel Goura, artista plástico y fundador del espacio cultural que ostenta un récord Guinness

La galería de arte Nautilus en Plaza de Mulas ostenta el Récord Guinness como la más alta del mundo, ubicada a 4300 metros de altitud

Ayer llegamos a Plaza de Mulas. Pasamos la noche previa en el campamento de aproximación, Confluencia. Caminamos por la Quebrada de Horcones durante dieciocho kilómetros con bastante peso en las mochilas. Por eso el día de hoy es de descanso. Plaza de Mulas es el Campamento Base de Aconcagua. Está a 4300 metros sobre el nivel del mar. Es una ciudadela en la montaña, con senderos definidos por líneas de piedras y una suerte de barrios, que delimitan el dominio de las distintas empresas prestadoras de servicios, distinguidos unos de otros por los colores de sus carpas-domos. Las medias esferas situadas sobre la montaña decoran con colores vivos un paisaje que por lo demás expone un cromatismo marrón y blanco. Un arroyo flanquea hacia el Oeste y otro más finito, hacia el Este. Plaza de Mulas se activa en noviembre e hiberna a partir de marzo. Es un microcosmos cosmopolita, con expedicionarios de todo el mundo.

Las empresas ofrecen distintos servicios, como dormitorios, comedores, duchas. Una de ellas tiene un café de montaña, y otra, hasta una peña folclórica. Todas las pizarras tienen precios en dólares. Pero hay una carpa que es autónoma. Solitaria. No está hermanada cromáticamente con ninguna vecina.

Anoche fue el primer descanso en carpa. No pude dormir muy bien. Los primeros días en la altura me producen apneas de sueño, que me despiertan. Luego se me pasa. Después del desayuno salgo a recorrer el campamento. Estoy intrigado por explorarlo y por encontrar esa carpa autónoma, que ya sé que existe y que quiero conocer. Me dijeron que está más arriba. Empiezo a caminar despacio. Calibro el ritmo de los pasos para que no me agite. Después de un rato de ascenso, la encuentro: el Nautilus. Es un semicilindro blanco, con un cartel en el frente que dice “Art Gallery”. Al frente, hay una plazoleta con palmeras plásticas y césped sintético. Sobre el lado Este otro cartel, más grande, dice “Art Gallery Guinness World Record”. Un mástil señala muchos destinos y sus distancias hacia allí, como Dubái, Tokio, París, Moscú. Golpeo las manos. Permiso… Adelante, AdelanteMiguel Goura se incorpora de una hamaca paraguaya en la que estaba acostado. Le doy la mano. Me presento. Viste un gorro de lana, campera de plumas, pantalón multicolor y está descalzo. Le pregunto si me permite hacerle una entrevista a la tarde. Sí, sí, dale, así se la muestro a mi mamá.

A la tarde vuelvo. Me acompaña mi compañera de expedición. Miguel nos pregunta si tenemos tiempo, si queremos unos mates. Afuera está nevando, por la puerta abierta de la carpa entra un poco de nieve, que genera una transición entre el blanco exterior y el verde del césped sintético. Miguel sale de la carpa: Ahora vuelvo. Adentro hay colgados cuadros de paisajes montañosos. El más grande, ubicado en el lugar más destacado, representa la pared oeste del Aconcagua durante el atardecer. Miguel regresa con un termo y un platito con bizcochuelo cortado en cubos. Se sacude la nieve de los hombros. Sírvanse. Le pregunto si puedo encender la cámara. Claro. ¿De qué querés hablar?Plaza de Mulas es elPlaza de Mulas es el campamento base del Aconcagua, alberga una ciudadela cosmopolita con servicios para expedicionarios de diversas nacionalidades

—Vos ya tenías una trayectoria en el arte, ¿Cuándo armaste esta galería?

—No, no. Eso es falso. Yo caí acá por el Cerro…

—Ah, bien. Llegaste acá como montañista, entonces.

—Sí, caí acá hace treinta años para subir al cerro. Pero me llamó mucho la atención este campamento base. Ecléctico, cosmopolita. Como un barco gigantesco de gente de infinidad de países y culturas diferentes que convivían en un pequeño espacio. Personalmente me siento curioso y entonces para mí es importante conocer gente interesante. Acá podés hablar con un chino, japonés, ruso, norteamericano o francés. Y este lugar convoca a gente interesante; no es el turista extranjero que llega a Buenos Aires y consume paquetes prefabricados, como un espectáculo de tango. Esto es otra cosa. Es gente en una búsqueda. A mí me llamó mucho la atención tener la posibilidad de aprender de tanta gente interesante. Así que me lo planteé así: ¿Qué puedo inventar para poder quedarme en este lugar? Y a mí me motiva eso, hacer cosas que no hayan sido hechas antes. Me siento en posibilidad de crear.

—¿Se podría decir que estás acá como habitando un no lugar?

—Sí, en eso estamos de acuerdo. Este lugar es un no where place. Narnia. Una de las empresas prestadoras de servicio acá en Mulas me ofreció a que me mude con ellos. Que traslade la galería al espacio que ocupa la empresa. Económicamente me habría ahorrado un montón de gastos, que acá tengo que costear yo por mis propios medios. Pero me perdería esta vista. Miren a través de esa puerta. ¿No es increíble?

—Sí, increíble. ¿Cómo llegás a la pintura?

—Llega en esa búsqueda por ver qué podía hacer para permanecer acá arriba. Primero puse la primera estación de Internet de altura. Funcionó como un ciber-bar. Atendiendo ese emprendimiento, tenía mucho tiempo libre. Y como yo había estudiado Bellas Artes durante cinco años, en Buenos Aires, empecé a usar ese tiempo libre para pintar. Y así empecé.El espacio artístico de GouraEl espacio artístico de Goura destaca por su carácter autónomo y su integración única en el entorno agreste de la montaña

—¿Consideras esta galería como una obra artística en sí misma? Teniendo en cuenta que es, tal y como fue señalada en el Guinness, única en el mundo.

—Sí, es un set en sí mismo. Tener este espacio, esta carpa, de unos 10 por 3 metros, con césped sintético, con todos los cuadros alineados y colgados de una manera presentable, a 4300 metros sobre el nivel del mar, requiere un gran esfuerzo. Yo armo al comienzo de la temporada y desarmo sobre el final.

—¿Dónde vivís el resto del año, cuando no estás acá?

—Esta es la temporada 23 que estoy acá. A mediados de febrero ya desarmo y bajo. El resto del año vivo en Mar de las Pampas.

—¿Cómo llega el Récord Guinness?

—A través de una gente amiga que me dijo ¿por qué no aplicás para el Guinness? Yo hasta entonces creía que eso era sobre tonterías absurdas. Como la salchicha más larga, esas cosas… Pero después de pensarlo, apliqué. Me mandaron los formularios. Los llené. Y en seis meses recibí un sobre con el certificado que está colgado ahí [señala]. Me mandaron una carta en la que me daban la bienvenida al selecto club Guinness. Bla Bla Bla… Pero la verdad, es que yo no había medido el impacto que tendría. Me dio una visibilidad enorme. Esta es la galería de arte más alta del planeta tierra. Eso le da a este lugar, y a mi obra, un carácter de exclusividad. Por eso yo no mando obra por correo, y no vendo por Internet. Si querés un cuadro de la galería más alta del mundo, tenés que caminar dos días cuesta arriba para llegar hasta acá, o subir en helicóptero, si querés, pero tenés que venir.

—¿Qué proyección tenés? ¿Qué esperás que pase con esta galería?

—Planeo transformar esta galería en un volumen que se mimetice con el entorno, que evite la contaminación visual. Pedí una muestra de este material espejado a China y planeo recubrir toda la galería por afuera con esto. Es un material espejado pero flexible, que puede adoptar la curvatura de la carpa. De ese modo va a reflejar el paisaje mismo. Necesitaría un par de sponsors. Pero todavía no los conseguí.La galería Nautilus presenta paisajesLa galería Nautilus presenta paisajes montañosos auténticos, incluida una destacada pintura del muro oeste del Aconcagua al atardecer

—Miguel, ha sido un gusto conocerte, charlar con vos, y haber conocido tu galería, en este lugar tan maravilloso. Gracias por recibirnos, por los mates y la torta.

—El gusto es mío. Ha sido un placer charlar con ustedes. Pero… ¿ya se van? ¿Tan pronto?

Cuando corto la grabación, Miguel nos muestra un libro de su autoría: Valle Sagrado del Aconcagua, otro Cuzco. Le pregunto si le puedo sacar unas fotos. Acepta. Me señala su Instagram, escrito con un fibrón sobre la lona de la carpa. Avisame si sale, asi le digo a mi mamá.

Salimos de la carpa para volver a bajar por Mulas hasta el domo en el que está nuestra expedición. Me fui pensando que si asumiéramos que el aporte de un hecho artístico es aportar desfamiliarización, invitar a un punto de vista inédito, entonces la galería Nautilus, como espacio extraordinario, inesperado, sería un hecho artístico en sí misma.

Fuente: Infobae