El Festival No Convencional vuelve con una sexta edición que propone escuchar, mirar y habitar las obras de otra manera: comienza con Streik, de Enno Poppe, para diez bateristas.
Hay algo que el Festival No Convencional parece recordar cada vez que vuelve a Buenos Aires: que un espectáculo no necesita necesariamente un escenario, ni una sala convencional, ni siquiera la comodidad de que el público sepa de antemano qué va a ocurrir. En su sexta edición, el encuentro creado y programado por el músico y gestor cultural Martín Bauer vuelve a apostar por ese desplazamiento, por el cruce entre disciplinas y por obras que encuentran su sentido también en el espacio que las recibe.
La nueva edición comenzará el 23 de agosto en la sala del Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC) con Streik, del compositor alemán Enno Poppe, una pieza para diez bateristas que será interpretada por la Percussion Orchestra Cologne, formación de origen alemán. El festival continuará en diciembre, cuando una de las creaciones más reconocibles de la coreógrafa alemana Pina Bausch salga a la calle y llegue hasta La Boca, frente al Riachuelo, con una versión de Nelken Line.
El compositor alemán Enno Pope. Foto: Prensa/Harald Hoffmann
En Streik, la batería –ese instrumento asociado por definición al protagonismo, al golpe, al pulso– deja de ser individual para convertirse en un organismo colectivo. Diez bateristas comparten una misma materia sonora y física, y la obra plantea cómo organizar el liderazgo, la escucha y el movimiento dentro de un conjunto sometido a una intensidad extrema. Poppe se pregunta cómo distribuir esos gestos rápidos y potentes en el espacio para que el público tenga la sensación de encontrarse en el centro de una única batería gigantesca, ejecutada por una sola persona con veinte manos.
La pieza, explica el compositor, nació también de un desafío esencialmente físico: encontrar una forma capaz de sostener durante al menos una hora esa energía y esos gestos interpretativos sin que la intensidad pierda su efecto. En el CETC, esa experiencia será también una forma de transformar la percepción habitual del concierto: ya no se tratará solamente de escuchar a diez instrumentistas, sino de quedar rodeado por ellos.
El gestor cultural Martín Bauer.
Sigue en diciembre
En diciembre, en cambio, el Festival No Convencional cambiará de escala y de paisaje. En las márgenes del Riachuelo, en La Boca, propondrá Nelken Line, una secuencia coreográfica derivada de Nelken, una de las obras emblemáticas de Pina Bausch. La acción consiste en una procesión: los bailarines avanzan en fila mientras repiten cuatro gestos sencillos que evocan el ciclo de las cuatro estaciones del año, al ritmo de “West End Blues”, de Louis Armstrong.
La propuesta tendrá la colaboración de Andrés Neumann, productor y curador teatral de reconocimiento internacional que durante décadas coprodujo las giras de Bausch. La iniciativa se inscribe, además, en una práctica que la Pina Bausch Foundation ha impulsado en distintos lugares del mundo: convocar a bailarines y aficionados para aprender esos movimientos y construir sus propias líneas en espacios públicos. En Buenos Aires, esa línea encontrará otro paisaje, otra arquitectura y otra historia: el borde del Riachuelo.
El programa del Festival No Convencional no terminará allí. En marzo de 2027 llegará Jorge Luis Borges: Funes el memorioso. La inteligencia artificial y las piezas de anticipación, una conferencia performática con María Inés Aldaburu y Martín Bauer. En abril será el turno de Palabras ajenas, instalación, performance y collage literario de León Ferrari, con dirección de Rodrigo de Caso.
Todas las propuestas tendrán entrada gratuita.
La bailarina alemana Pina Bausch (1940-2009).
Cinco ediciones de buscar otros escenarios
A lo largo de sus cinco ediciones anteriores, el Festical No Convencional (NOC) construyó una pequeña tradición propia: llevar la creación contemporánea a lugares inesperados y hacer que el espacio deje de ser un simple contenedor para convertirse en parte de la obra.
Entre los antecedentes se encuentra Welt Parlament, de Karlheinz Stockhausen, una ópera experimental para coro a cappella que rodeó al público en la sala de sesiones de la Legislatura porteña. También Experimentum mundi, de Giorgio Battistelli, una ópera experimental para 16 trabajadores, un narrador, cuatro voces femeninas y un percusionista, dirigida por Lucas Urdampilleta.
Hubo además un concierto particularmente difícil de olvidar por su escala: 66 percusionistas dirigidos por Bruno Lo Bianco ocuparon una cuadra entera de la Diagonal Norte, frente al Obelisco, para interpretar Inuksuit, de John Luther Adams. Y hubo una visita de Christian Marclay que combinó una muestra de sus trabajos en Proa con conciertos, una improvisación del propio artista con objetos y una charla.
Percusionistas en Diagonal Norte por el Festival No Convencional. Archivo
El festival también presentó Emily likes the TV, una playlist escenificada para actriz y seis músicos, con participación de Maricel Álvarez, que puso en diálogo miniaturas musicales de John Cage con poemas de Gertrude Stein, Lucinda Childs y Christopher Knowles.
La edición de 2025 continuó esa búsqueda de obras capaces de modificar la relación entre arte, público y espacio. Hubo un concierto site specific sobre el puente frente a la Facultad de Derecho, fruto de la colaboración entre Tambor Fantasma y Juan Manuel Serrano; una conferencia-performance alrededor de Trío A, de Yvonne Rainer, bailada por Marina Giancaspro en Colón Fábrica; y Corriente parásita, concierto-instalación de Javier Areal Vélez en La Isla Studios.
También se presentaron Membrana y Lluvia, de Peter Ablinger, y Motto, de Juan Sorrentino, interpretadas por el propio Sorrentino durante el cierre de la muestra Hilo frío, de Valeria Conte Mac Donell, en el espacio de arte de la Fundación Santander. El programa se completó con Conocer la felicidad, propuesta dirigida por Martín Bauer y Alejo Moguillansky, un homenaje a la puesta de Esperando a Godot que Susan Sontag realizó en Sarajevo en 1993, presentado en Vico Caminito, en La Boca.

