La innovación tecnológica volcada al entretenimiento permite “meterse” dentro de cinco obras del Museo del Prado madrileño o transitar la historia de la pirámide de Guiza. Detrás de este cruce entre cultura y vanguardia está quien fuera el productor de espectáculos musicales central de los años ‘80 y ‘90.
Art Masters y El horizonte de Keops se imponen como propuestas centrales en la agenda de verano en Buenos Aires. Ambas experiencias se pueden vivir en el Pabellón Frers de La Rural, que se consolida como el primer centro argentino de innovación tecnológica volcado al entretenimiento. Esta articulación entre cultura y vanguardia es gestionada por DG Experience, con propuestas que unen lo lúdico, el conocimiento y la aventura con el resultado de una experiencia inolvidable para personas de todas las edades.
Art Masters, la experiencia para sumergirse en el metaverso de las obras emblemáticas del Museo del Prado, obtuvo una respuesta de público inmediata y continúa disponible junto a El horizonte de Keops, una expedición al corazón de la Gran Pirámide de Guiza, con recursos que ofrece la tecnología para permitir que los visitantes viajen a través del tiempo y del espacio hasta el interior de una de las siete maravillas del mundo.
Ambos eventos fueron llevados a cabo por DG Experience. “Dentro del desarrollo post-pandemia, divisé que en la empresa necesitábamos implementar algunos cambios ya que en la parte musical nos era bastante difícil poder competir con esos productores mundiales internacionales tipo Live Nation. Entonces empezamos a incursionar fuertemente en el área de exhibiciones”, comenta Daniel Grinbank, experimentado productor de espectáculos musicales que supo ver lo que el momento imponía.
DG Experience comenzó con las muestras inmersivas cuando trajo la primera de ellas, Imagine Van Gogh, que se pudo apreciaren La Rural. “Esa primera muestra de Van Gogh, marcó una tendencia importante, tuvo muy buena respuesta del público. Y empezamos a incursionar fuertemente en todo lo que era exhibiciones como un área preponderante dentro de la empresa”, agrega Grinbank.
El productor lo grafica de la siguiente manera, un tanto metafórica y otro tanto real: “Estamos en medio de un tsunami de lo que está ocurriendo culturalmente en base a las nuevas tecnologías en el mundo, como son los consumos culturales, las prácticas de la sociedad, cómo va mutando la idea de ‘¿por qué voy a salir de mi casa si, por ejemplo, tengo muy buen cine en mi casa con todas las plataformas?’. Bueno, buscamos algo distinto y lo que nosotros ofrecemos uno no puede tenerlo en la casa“. Grinbank se refiere al casco que se utiliza en este tipo de muestras de realidad virtual aumentada 360 grados.
-¿La Rural va a ser un espacio concreto para este tipo de eventos durante todo el año?
-Hoy, el espacio en La Rural lo tenemos abocado totalmente a esto. Inclusive pretendemos cuando empecen las clases tener también colegios, algo que ya habíamos tenido con Imagine Van Gogh. Lo tuvimos un poco a fines de año y hubo un tiempo para instalar qué era esto con Art Master, con lo del Museo del Prado, pero ahora que la demás gente tiene acceso vamos a tener una política muy agresiva. Inclusive le hicimos una presentación a la Ciudad de Buenos Aires para que escuelas públicas puedan acceder porque me parece que en cuanto a lo didáctico, si vos enseñás Egipto no hay mejor manera que verlo que con Keops, porque es trasladarse a 2500 años antes de Cristo y ver cómo era la construcción de las pirámides, la técnica de la momificación, navegar por el Nilo… Y todo con un rigor histórico muy importante en cuanto a relato, apelando a que las nuevas generaciones están muy familiarizadas con las tecnologías. Y me parece que desde lo didáctico también es muy importante la función que puede cumplir.

-En ese sentido, ¿hay público de edades específicas o son espectáculos que atraviesan generaciones independientemente del uso de la tecnología?
-Las tecnologías tienden a ser multitarget en cuanto a edad. También quizás hay temáticas. Por ejemplo, dentro de lo que tenemos en carpeta a futuro hay una del Renacimiento, que apela a gente mayor, pero que aún el Prado, que es un museo y que podría pensarse que a priori es para gente más vinculada al arte, los cinco cuadros icónicos donde te metés dentro son un disparador para una historia que es como un carrousel. Es como estar dentro de un parque de diversiones lo que sucede cuando te vas conectando con las distintas instancias de los cuadros, sobre todo todo “El jardín de las delicias”, que es como un carrusel de Disney, prácticamente. Y también en Keops se le pregunta a la persona si la quiere más o menos vertiginosa porque, a veces, tiene el efecto de una montaña rusa o da vértigo. Y la verdad que si te metés realmente en lo que te propone el casco, estás 2500 años antes de Cristo. Es más, yo visité las pirámides y acá pude ver cosas que en la visita tradicional no se ven porque no tenés acceso a muchos lugares, a los que sí lo tuvo la gente que generó el material de audiovisual. Por ejemplo, antes se podía acceder arriba de las pirámides pero ya no se puede acceder más. Inclusive, ahí se explica un poco la depredación del turista que escribía sobre los monumentos.
-Por los comentarios que recibís, ¿estos espectáculos se viven de una manera diferente si los espectadores conocen el Museo del Prado y las Pirámides de Egipto?
-Tengo una buena anécdota: hace unos días, la embajada de Egipto, que está muy feliz con esto, invitó a todas las embajadas de los países árabes acreditados en Buenos Aires. Vendrán todos los embajadores a un evento donde van a poder mostrarles esto. ¿Qué quiere decir? Que sienten que se representa de muy buena manera lo que significa viajar a Egipto. Hay mucha gente que me dijo: “¡Qué ganas me agarraron de ir a Egipto a conocer esto!” Y respecto del Museo del Prado, es un clásico cuando uno viaja a España: si vas a Madrid es casi obligado visitarlo. Sin embargo, Art Masters también te da otra perspectiva de “Las meninas”, “El jardín de las delicias” o cualquiera de las cinco obras. Al entrar en el cuadro y por cómo está explicado, da una aproximación que amplía el público. Acá, a veces, hay una discusión de si esto restringe o amplía. Yo creo que amplía las ganas de visitar el Museo del Prado. Buenos Aires es la segunda ciudad en la que se abrió Art Masters. Se había abierto anteriormente en Shanghái y no se abrió en España. De hecho, tenemos bastantes visitantes de España y la verdad es que se sorprenden de algo que es muy familiar, con otra perspectiva de la mirada que se tiene a partir de cómo se abordan los cuadros.
-¿Qué pensaste antes de producir estos espectáculos? ¿Cómo evaluaste el gancho que podía tener en la Argentina?
-La Argentina como país es un consumidor cultural extraordinario y siento que esto tiene muchos elementos de innovación. Obviamente, todo emprendimiento empresarial tiene su riesgo, pero entiendo que es el comienzo de una nueva etapa y apostamos fuertemente a tener un liderazgo. En general, las franquicias las tomamos para toda América latina, muchas para el mundo. Lo del Prado lo tenemos para el mundo con un convenio con Acciona, una empresa constructora que tiene un departamento cultural. Por ejemplo, construyó el museo que se acaba de abrir en El Cairo. Pero entendemos que estamos en los comienzos de algo que, sin lugar a duda, tiene un futuro extraordinario. Porque aparte nos estamos proponiendo generar contenidos propios también. Más allá de los que hay, la idea es entrar a generar contenidos que tengan tanto que ver, pero que cuenten otras cosas. En América latina tenemos mucho público para eso. Por ejemplo, el proyecto prioritario que tenemos en carpeta es contar la historia de la colonización pero desde el lado de los pueblos originarios y de la riqueza visual de lo que existía, ya sea de las ruinas Aztecas, Machu Picchu o la sección andina de los mapuches acá.
-¿Se pensó algo para la ficción?
-Sí, también hay mucha ficción que va a poder tener un capítulo aparte de lo que uno ve en la pantalla en 2D o a lo sumo en 3D en algunas instancias del cine. Esto puede tener un relieve y una vuelta más de una experiencia que se está trabajando para presentar. Ya nos hicieron una presentación muy interesante de Black Mirror, que va a tener una edición de un capítulo. Ya lo vimos nosotros, nos lo presentó en diciembre la gente de Universe: te escanean la cara (una incorporación nueva de tecnología) y vos, con tu cara, sos un personaje más en la ficción de ese capítulo que vas a ver dentro del casco. La evolución y los cambios van a ser extraordinarios y -repito-, creo que estamos en los comienzos. La exploración más el crecimiento y todas las posibilidades que está dando la inteligencia artificial hacen que estemos en una faceta de incorporación de una serie de artes que no está exento de conciertos. He visto eso en los Apple Store de Metallica: ves el show desde el fondo, desde el escenario, en el escenario al lado del guitarrista, del baterista, tenés una vista aérea, vas a la valla de contención. De ninguna manera va a reemplazar a los conciertos: va a ser una cuestión complementaria y sí va a permitir una masificación mayor porque vas agregando cuestiones que normalmente en un concierto no tenés. Las instancias de exploración y de innovación que va a haber en esto nos tiene muy fascinados y cada vez nos absorbe más como un hecho más relevante en la empresa.

-Estos eventos con IA proponen conocer una realidad a quienes no pueden viajar, como decías vos antes. ¿Estarías de acuerdo en algo similar en un recital de una banda si falta algún integrante? ¿Se logra el mismo efecto o no lo ves legítimo?
-Yo lo veo legítimo. A ver, te voy a hablar de experiencias también de tecnologías, que no son estas tecnologías, pero otras aplicadas. Voy a hablar de dos. En las afueras de Londres se está presentando un show de Abba, Abba Voyage. Es fílmico más banda en vivo, pero ellos cuatro están en pantalla y la verdad que es extraordinario porque te comes que ellos están ahí, inclusive aparecen al final como están ahora. Me parece que es legítimo. A ver, es legítimo en tanto y en cuanto es una elección de la gente, no es una imposición. Tanto es una elección de la gente que está lleno un ámbito de casi 6 mil personas casi todos los días. Y la segunda, menos logrado desde mi punto de vista: la de Michael Jackson en Las Vegas, con un esquema anterior de holograma, pero que también se logra con coreografías en paralelo con el holograma. Es una experiencia de ver un show de Michael Jackson bastante bien realizado. Y no tengo la menor duda de la gente que está trabajando con lo de Soda Stereo. Conozco muy bien a Nico Bernaudo, es una persona híper talentosa, va a lograr una cuestión muy digna. De hecho, la demanda de la venta de entradas significa que hay un público muy ávido de ver estas experiencias, también.
-¿Extrañas ser productor de recitales internacionales con la asiduidad que lo hacías en los ’80 y en los ’90?
-Sigo amando la profesión y puedo decir que me gusta. Si me decís si lo extraño o no, te diría que en los ’80 y ’90 tenía tenías mucho más libertades de lo que tenés hoy en este mundo tan corporativo, donde el rol del promotor está bastante más limitado. Hoy te viene todo muy diseñado punto por punto, lo que podés hacer y hasta el marketing. Inclusive con los errores de tratar de exportar cuestiones funcionales al marketing que podrían servir para el hemisferio norte y no para el hemisferio sur. Un ejemplo fue cuando salió el aviso de que venía Kendrick Lamar. Es un artista que mí me encanta, lo conozco y sé lo grande que es en Estados Unidos, pero acá salía sin decir Kendrick Lamar, estaba la foto solamente y decía “Su grupo soporte CA7RIEL & Paco Amoroso” o “artista invitado”, no recuerdo cómo decía. Y pensé: “Bueno, te están mandando un original que no sirve para acá”. Entonces, es tan de manual todo lo que viene corporativamente que deja muy pocos márgenes para el rol de promotor. Y a mí el rol de promotor me gusta con todas las facetas que tiene, que tiene que ver con el tipo de precio, el tipo de marketing que voy a hacer, una serie de elementos que quizás está un poco más ampliado en las posibilidades que brindan los festivales. Quizás en los festivales ya la curaduría permite un poco más de margen. Sí recuerdo con mucho cariño mi festival BUE, que siempre lo tengo en idea y que en algún momento por ahí volvemos.
-¿Qué fue más significativo en tu carrera: poner a la Argentina en el mapa de los tours internacionales del rock y del pop, o gestar la Rock & Pop, que fue la primera radio de rock que logró ser líder de audiencia?
-Te diría que una cosa está conectada con la otra porque fundamentalmente en la época de los ’80, ’90, si bien fui un productor, fui un productor esencialmente de rock. Mis grandes cuestiones tenían una amplia conexión con la Rock & Pop. No vayamos a los Rolling Stones, pero los Ramones llegaron a ser en la Argentina más grandes que en ninguna para otra parte del mundo. O Iggy Pop, que aún sigue siendo. Entonces, había un 360. Y después también en este siglo con Kabul hice lo mismo; o sea, The Strokes, King of Leon, etcétera… Hubo un montón de artistas a los que yo podía traer porque lo alimentaba a partir de la difusión que tenía. Tenía como un 360 de alimentación de mis artistas. Sí soy consciente de que fue fundamental para mí lo de productor y que la radio lo alimentó, pero también me siento orgulloso de mi etapa de productor de los años ’80, previo a Rock & Pop, con gran parte de lo que fue el rock nacional de gran calidad de los años ’80, incluida (y no de rock, pero sí en alguna cosa fusionada) Mercedes Sosa. Y eso fue antes de la Rock & Pop. Convivió con alguna etapa porque ya empezaba a traer artistas: ya había traído a The Police, a John McLaughlin, a una serie de artistas. Pero la explosión real la tuve después con la radio.
Las producciones teatrales
Aunque no se conoce tanto como sus otras actividades, Daniel Grinbank tiene largo recorrido como productor teatral, incluso trayendo puestas de Broadway. Actualmente es el productor de la obra teatral Escenas de la vida conyugal, de gran éxito y recorrido internacional, que tendrá diez funciones despedida en marzo en el Teatro Coliseo. El clásico de Ingmar Bergman cuenta en su versión teatral con dirección de Norma Aleandro, y con protagónicos de Andrea Pietra y Ricardo Darín. “Con el teatro empecé en 1998, porque arranqué en México con la producción de los musicales. Después tuve una segunda etapa que cuando vendí la compañía de música, me dedicaba a full al teatro, donde hice Sweet Charity, Un tranvía llamado deseo, Todos eran mis hijos, Agosto y varias más», cuenta Grinbank. Actualmente tomó la obra que ya se había estrenado con producción de Lino Patalano. “Cuando falleció, me asocié con sus herederos y la verdad que es extraordinario por lo que significa poder girar en el mundo, con lo que significa Ricardo Darín, lo que significa para mi mujer, Andrea Pietra (que ya estaba en la obra antes de que yo fuera el productor). La verdad, es extraordinaria. La obra me gusta, y la dirección que le dieron a Norma Aleandro también me gusta. Y más allá de mi mujer, quiero hablar de Ricardo, que es un ser muy excepcional, con la dimensión de artista y la calidad humana que tiene, lo antiestrella que es. Además, tuve la suerte de que los dos participaran en El Eternauta y eso le dio también un empuje a la obra porque acercó público más joven a verla», concluye Grinbank.
Fuente: Página12


