Obras de arte expoliadas por los nazis: radiografía de un delito con 80 años de historia

Reconocido como crimen de guerra en los juicios de Nuremberg, los hallazgos, reclamos y secuestros de estas piezas se multiplican en todo el mundo; por sus tramas de intriga y suspenso, son hechos reales que dieron origen a varias ficciones

Las pesquisas, denuncias, hallazgos y recuperos de obras de arte expoliadas por los nazis son con frecuencia protagonistas de impactantes noticias internacionales. El tema vuelve al centro de la escena con la obra Retrato de dama, atribuida a Giuseppe Ghislandi, pintor del barroco italiano. La pintura, robada durante la Segunda Guerra Mundial al galerista neerlandés Jacques Goudstikker, fue detectada en un aviso inmobiliario de la casa en Mar del Plata de una de las hijas de Friedrich Kadgien, un burócrata nazi que participó en la confiscación de bienes a comerciantes judíos y que se trasladó a la Argentina tras la guerra. El hallazgo desencadenó un allanamiento sin éxito y generó una noticia que ya dio la vuelta al mundo.

Durante el Tercer Reich, los nazis implementaron una burocracia dedicada a saquear arte, reuniendo unas 600.000 obras, que luego fueron subastadas, entregadas a museos, a importantes funcionarios nazis o almacenadas. Si bien al final de la Segunda Guerra Mundial algunas de estas piezas se restituyeron, otras siguieron circulando, dando tela para cortar e historias para contar.

Algunas inspiraron películas. Operación monumento (2014), dirigida por George Clooney, narra el programa de Monumentos, arte y archivos (MFAA), apodado como Operación monumento, creado en 1943, el marco del cual un batallón de hombres y mujeres del ámbito cultural del bando aliado, llevó adelante las primeras pesquisas para recuperar piezas de arte saqueadas por los nazis. El Altar de Gante, también conocido como El retablo del cordero místico, de Hubert y Jan Van Eyck —que puede visitarse en la Catedral de San Bavón, Gante, Bélgica—; o la Madonna de Miguel Ángel —que puede verse en la Iglesia Nuestra Señora de Brujas, Bélgica—, son algunos de los títulos de obras recuperadas por este grupo, entre otras miles de pinturas, dibujos, acuarelas, grabados y demás objetos.

Allanamiento esta semana en una casa del barrio Parque Luro de Mar del Plata tras el paradero de "Retrato de dama", de Giuseppe Ghislandi
Allanamiento esta semana en una casa del barrio Parque Luro de Mar del Plata tras el paradero de «Retrato de dama», de Giuseppe GhislandiPolicía Federal

La película La dama de oro (2015), dirigida por Simon Curtis, reconstruye la larga batalla legal emprendida por Maria Altmann, una mujer judía que regresa a Viena décadas después de haber huido durante la Segunda Guerra Mundial, para recuperar, entre otras, la obra Retrato de Adele Bloch-Bauer (1907) de Gustave Klimt, confiscada por los nazis a su familia. Estos casos mueven cifras millonarias. Tras su restitución en 2006, la obra de Klimt fue adquirida por Ronald Lauder por US$135 millones, para exhibirla en la Neue Gallery de Nueva York.

La restitución de "Retrato de Adele Bloch-Bauer", de Klimt, fue tema de la película "La dama de oro"
La restitución de «Retrato de Adele Bloch-Bauer», de Klimt, fue tema de la película «La dama de oro»

Ese mismo año, la obra Escena callejera en Berlín (1913), del expresionista Ernst Ludwig Kirchner, que había sido vendida forzosamente por sus dueños judíos y luego adquirida en 1980 por el Brücke-Museum de Berlín, fue restituida por el museo a sus herederos y poco después subastada en Christie’s por US$38 millones.

Son muchos los museos que, tras los reclamos, restituyen obras. En 2010, el museo Wiesbaden en Alemania, devolvió a los herederos legítimos la pieza Retrato doble de una pareja jovendel pintor barroco holandés Pieter de Grebber (1600-1653). La obra, que había pertenecido a un matrimonio judío de coleccionistas de arte en Berlín, fue confiscada por los nazis, luego adquirida en 1937 por un galerista privado y finalmente ingresó en el museo. En 2021, el MoMA de Nueva York restituyó a los herederos del galerista judío alemán Francis Matthiesen la pintura Over Vitebsk (1915-20) de Marc Chagall, que había sido adquirida en 1949. Lo hizo a cambio de US$4 millones y sin anunciarlo públicamente. Al año siguiente los herederos vendieron el cuadro por US$24 millones.

Litigios que siguen abiertos

La baronesa Carmen Thyssen posa ante la obra  "Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto de lluvia", de 1897, del impresionista Camille Pissarro
La baronesa Carmen Thyssen posa ante la obra «Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto de lluvia», de 1897, del impresionista Camille PissarroEFE/Alejandro García

Pero no todos los reclamos a museos terminan en restitución; algunos litigios siguen abiertos después de décadas. Uno famoso es el de la obra impresionista Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto de lluvia (1897), de Pissarro, hoy en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Desde hace veinte años los herederos de su original propietaria, Lily Cassirer, reclaman la obra. Mientras tanto, la justicia de Estados Unidos y España se disputan si debe aplicarse la legislación estadounidense o la española. Tras idas y vueltas de resoluciones judiciales y cambios en la legislación, el caso sigue sin resolverse.

Otro litigio abierto es por ejemplo, el que los herederos del holandés Mondrian, pionero del arte abstracto, iniciaron en el año 2021 contra el Museo de Arte de Filadelfia por la pintura Composición con azul, valuada en US$100 millones. La casa de arte conserva la obra desde hace casi 70 años, pero la demanda sostiene que aquella habría llegado a su colección como resultado del expolio nazi.

"Composición con azul": los herederos de Mondrian demandaron al Museo de Arte de Filadelfia para reclamar una pintura del artista holandés que fue confiscada por los nazis como arte "degenerado" y que, según ellos, está "en posesión ilícita" de la institución que la recibió como regalo
«Composición con azul»: los herederos de Mondrian demandaron al Museo de Arte de Filadelfia para reclamar una pintura del artista holandés que fue confiscada por los nazis como arte «degenerado» y que, según ellos, está «en posesión ilícita» de la institución que la recibió como regaloPHILADELPHIA MUSEUM OF ART – PHILADELPHIA MUSEUM OF ART

A veces también se encuentran tesoros. Es el caso de las más de 1400 obras de artistas como Chagall, Picasso, Renoir, Courbet o Matisse, entre otros, escondidas en un departamento en las afueras de Munich de un tal Cornelius Gurlit, encontradas en 2012. Muchas de ellas fueron restituidas, como es el caso de la Mujer sentada sobre una butaca (1919), de Henri Matisse, devuelta a los herederos de Paul Rosenberg, su propietario legítimo.

El marco jurídico

Hay un trasfondo jurídico que sostiene los reclamos por el expolio. Dos ramas del derecho internacional entran en juego en los casos de robos, pesquisas, denuncias y restituciones de obras de arte robadas por el régimen nazi. Por un lado, el derecho internacional público fija los principios generales del crimen. Por otro lado, el derecho internacional privado se activa cuando una obra reaparece en otro país y se abre un litigio por su propiedad, planteando preguntas prácticas del caso concreto tales como ¿qué ley se aplica?; ¿qué tribunal tiene jurisdicción?, ¿cómo se reconocen las sentencias extranjeras? o ¿qué pasa con la buena fe del comprador?

En el plano del Derecho Internacional Público, el expolio de obras de arte saqueadas por los nazis fue reconocido como crimen de guerra en los juicios de Nuremberg (1945 – 1946), tipificado como “el saqueo de bienes públicos o privados”, en el artículo 6(b) del Estatuto del Tribunal de Nuremberg. Mucho tiempo antes, el Convenio de La Haya de 1907, en su artículo 56, ya prohibía explícitamente la ocupación, destrucción, deterioro intencional de tales edificios, de monumentos históricos y de obras artísticas y científicas.

Con el tiempo, nuevos instrumentos internacionales ampliaron esa protección. El Convenio de la Haya de 1954 sobre la protección de bienes culturales en caso de conflicto armado, prohíbe requisar, apoderarse, destruir o dañar intencionadamente bienes culturales, y obliga a devolver bienes culturales exportados ilícitamente desde territorios ocupados. Otros instrumentos posteriores, como la Convención de la UNESCO de 1970 contra el tráfico ilícito y luego la Convención UNIDROIT de 1995, reforzaron los mecanismos de restitución. Por último, consensos como los Principios de Washington de 1998 y la Declaración de Terezín de 2009, consolidaron la obligación de devolver el arte confiscado por los nazis.

Fuente: Lucía Vázquez Ger, La Nación