A 50 años del disco debut de Pappo, el primer héroe de la guitarra argentino

“Pappo's Blues Volumen 1” salió en enero de 1971, con clásicos como “El hombre suburbano”, “El viejo” y “ Adónde está la libertad”.

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Un impacto inmediato causó el álbum debut de Pappo (1950-2005), lanzado cincuenta años atrás, en enero de 1971. En ese momento el rock argentino estaba en pleno crecimiento con bandas como AlmendraManal y Vox Dei Pappo le aportó a esa escena que germinaba el primer héroe de la guitarra, ícono infaltable para cualquier movimiento de rock. Norberto Napolitano a través de su disco logró una voz distintiva; no ocultó sus influencias de Eric Clapton, Jimi Hendrix y algún otro, más bien las celebró con un avasallante impulso de fresca energía que dejó en evidencia un mensaje personal para transmitir su música.

En efecto, las composiciones de Pappo’s Blues Volumen1 se desmarcaron de los principales referentes del rock, ni el lirismo de Almendra, ni el blues cruzado por el swinging jazz de Manal, ni las canciones de Vox Dei, lo suyo fue rock puro y duro con fuertes influencias del blues de Chicago.

Sus críticos sólo aducían que hacía rock cuadrado, como si eso en sí mismo fuese un defecto, juicios que no hicieron mella en su estilo y ni esas audiencias que rápidamente conquistó. Para el guitarrista Miguel Botafogo Vilanova la salida del disco debut de Pappo fue como una explosión. “Había un violero que la rompía y que tocaba distinto a todos (aunque también estaba Claudio Gabis). Hoy sabemos que ese guitarrista ya se vislumbraba en los últimos discos de Los Gatos. Pappo tocaba con una magia especial, era muy diferente y adelantado para la época”, recordó el músico.

Pappo's Blues Volumen 1. El disco que presentó en sociedad a Norberto Napolitano como un héroe de la guitarra.

Pappo’s Blues Volumen 1. El disco que presentó en sociedad a Norberto Napolitano como un héroe de la guitarra.

Pappo venía de tocar con Los Abuelos de la Nada, Engranaje, Carlos Bisso y su Conexión Nro. 5 y Los Gatos. Fue en 1970 cuando el productor Jorge Alvarez lo impulsó para que deje el grupo liderado por Lito Nebbia e inicie su camino como solista. Buenos Aires era un caldero artístico de la que surgían infinidad de propuestas y Pappo aceptó cambiar la seguridad de una banda como Los Gatos para hacer su propia música.

“Cuando Jorge Alvarez me dijo de grabar mi disco le dije que no podía, porque estaba con Los Gatos y me dijo: ‘Largá todo porque con un trío te vas a sentir mejor’. Entonces nos dio la plata, todo bien, y nos pusimos a grabar. El tipo se jugó, yo también porque dejé Los Gatos y fue Alvarez el que le puso el nombre: Pappo’s Blues Vol. 1”, así contaba el músico ese comienzo que marcó su carrera artística.

En algún momento de 1970 entraron al estudio para grabar un disco emblemático y que sentó las bases firmes para toda una corriente del rock que se fue inclinando hacia el rock pesado. El bajista de aquel disco, David Lebón (apodado “Davies”), recién llegado de los Estados Unidos, decía acerca de Pappo: Yo no podía ir con él en el auto porque me daba miedo; aceleraba en las curvas, por ejemplo, y además era un tipo muy cambiante pero a mí, nunca me faltó el respeto”, reflexión que coincide con lo sentía Black Amaya, histórico baterista que tocó en el primer álbum y en cinco disco más de Pappo’s Blues: “Pappo siempre te cambiaba, todo lo estaba modificando todo el tiempo y cuando no, te decía ‘me voy’ y partía para Londres o los Estados Unidos”.

“Gracias a su música conocí otras bandas y otros guitarristas. No salían discos ni de Cream ni de Jimi Hendrix por aquella época o, al menos, no los conseguía; hoy, si miro hacia atrás me doy cuenta que su forma de tocar y su música marcó mucho mi camino”, señaló Botafogo, que con 17 años salió de gira como bajista del trío de Napolitano y comenzó una fructífera amistad de 32 años con Pappo.

Botafogo admite que se tuvo que comprar el Vol. 1 más de una vez. “Lo tenía puesto todo el día hasta gastarlo en el Wincofón, sobre todo porque cuando descubrí que en 16 (que era la velocidad más baja del equipo) podía seguir mejor lo que hacía. En esa época no había dónde estudiar esa manera de tocar y si bien podía sacar los riffs y alguna otra cosa, en los solos me sonaba todo enredado. Con otros amigos que tocaban íbamos sacando por partes los solos de Pappo, era una forma de reconstruirlos”, recordó este músico con al menos quince discos como líder.

“El primer álbum de Pappo influyó a muchos guitarristas de mi generación y de las que vinieron atrás: incluso esa influencia se percibía en otros músicos importantes, como Luis Alberto Spinetta con Pescado Rabioso. Cuando escuché este grupo por primera vez sentí que había algo del disco de Carpo y mucho tiempo después, Luis me lo confirmó. Fue un disco que marcó en ese tiempo a los músicos de rock, por todo, por su sonido, por los riffs, por esa espontaneidad tan poco común en los discos de rock de aquella época”, añadió el guitarrista.

El primer álbum de Pappo marcó a toda una generación de rockeros argentinos. Fotos de instagram @pappooficial

El primer álbum de Pappo marcó a toda una generación de rockeros argentinos. Fotos de instagram @pappooficial

Los temas de Pappo´s Blues Vol. 1 tienen audacia con algunos solos de guitarra de antología. Ahora bien, el trío tiene un sonido podrido, inédito hasta ese momento en el rock nacional.

Las canciones del Volumen 1

El álbum abre con Algo ha cambiado, dominado por un tremendo riff y Pappo que canta “Por favor déjenme o voy a enloquecer/ No soy quien para ser todo lo que soy”; le sigue un arreglo para el estribillo que toca con wa-wah y dice “Algo ha cambiado dentro de mí/ que alucinado quiero vivir” y luego regresa el riff; su solo está bien estructurado y tiene mensaje. Distorsión y una cruza entre la psicodelia de Hendrix y el hard rock de Cream. El tema se apaga como una licuadora que se desenchufa.

En el primer disco de Pappo hay clásicos como El hpmbre suburbano, ¿A dónde está la libertad? y El viejo. Foto instagram de Pappo. /@pappooficial

En el primer disco de Pappo hay clásicos como El hpmbre suburbano, ¿A dónde está la libertad? y El viejo. Foto instagram de Pappo. /@pappooficial

Le sigue El viejo, un tema a medio tiempo con slide “Yo soy un hombre bueno/ lo que pasa es me estoy viniendo viejo”, canta sobre una base de cierto tono country blues. Pappo aquí toca además el piano y su solo marca un crescendo sobre una base de bajo y batería hipnótica.

Con Gris y amarillo vuelve el rock duro; un riff penetrante y voz y guitarra hacen un unísono sobre la sólida base de Black y Davies. “Dejaré mi vida guardada en un cajón/para que no tenga más desilusión” canta sobre el arreglo del estribillo y el solo nos recuerda la sonoridad de las improvisaciones del Jimi Hendrix Experience.

Hansen es un tema que cabalga a caballo del bajo; Pappo canta con mucha cámara “Lejos de la ciudad, sin miedo y sin temor, quizás esté mejor/ Hoy dejo todo y ya me voy” y un párrafo después reflexiona en sentido contrario “Entonces pienso que/ no puedo evitar/ estar lejos de aquí/ esa es la verdad” y rompe con toda esa cultura hippie de dejar la ciudad y marchar al campo. No era para él. Toda una declaración de principios. El solo de guitarra es potente y a través de las repeticiones intensifica el clima al que se le suma Lebón en un contrapunto poderoso.

Pappo fue un personaje que transcendió más allá de lo mucho que le dio a la música. Foto de instagram de Pappo. /@pappooficial

Pappo fue un personaje que transcendió más allá de lo mucho que le dio a la música. Foto de instagram de Pappo. /@pappooficial

Adiós Willy es una balada en el piano que parece sólo un bosquejo de un tema que no está terminado.

Y luego, una de las composiciones más versionadas del rock, El hombre suburbano, quizás el tema más elocuente de este primer disco de Pappo (y que ya lo había anticipado en la letra de Hansen), con una entrada soberbia de guitarra que sigue con la voz de Pappo “Estamos en el tiempo en que el ser humano vive con razón de ser/ con sólo unas palabras todo puede resolver/ Pero pega una trompada y tira todo/ se cree ya muy listo con su modo de ser” y sigue describiendo a ese hombre suburbano y llega un solo excelentemente estructurado, inteligente y con una utilización del espacio impecable.

Especies es quizás un adelanto de lo que sería años después Riff. La voz sobre una guitarra densa que se acelera en el solo hasta llegar a sonar frenética.

Y el cierre con Adónde está la libertad, un tema de un realismo valiente para todo lo que estaba sucediendo en la Argentina en esa época y por demás premonitorio: “No creo que nunca/ sí, que nunca/ no creo que nunca/ la hemos pasado tan mal” y la frase “el otro día me quisieron matar/ ametralladoras pa pa pa pa/yo sólo quiero escapar/ de todas esta locura intelectual» y después todo se acelera, las zapadas muestran una clara sintonía entre Pappo y Lebón; a mitad del tema cambia todo y queda el solo de Pappo sobre un walking bass de Lebón, sube el tiempo y queda un rock espléndido; un trío con groove único y con una fuerza interpretativa única para la escena local.

Un verdadero Guitar Hero: Norberto "Papp" Napolitano. Foto de instagram de Pappo. /@pappooficial

Un verdadero Guitar Hero: Norberto «Papp» Napolitano. Foto de instagram de Pappo. /@pappooficial

El álbum fue producido por Alvarez y Pedro Pujó para Music Hall. En la tapa, el músico está con un chico sobre los hombros en una plantación de maíz en la chacra de la vedette y bailarina Nélida Lobato, donde ensayaban Los Gatos.

Luego de este disco, Pappo se convirtió en un músico muy requerido. En agosto de 1971 grabó en el primer disco de La Pesada del Rock, donde estaban además de Billy Bond, Luis Alberto Spinetta (que toca el bajo), Javier Martínez, Vitico, David Lebón, Daniel Homer, Poli Martínez y Nacho Smilari, entre otros; compuso Divertido (Reventado) y tocó en Salgan al sol y El parque.

En una entrevista por aquellos años publicada por la legendaria revista Pelo, Pappo contesta que lo que más desea es ser un buen guitarrista. La pregunta siguiente fue: «¿Y cuánto sentís que te falta para eso?». «Recién estoy empezando», respondió con una modestia excesiva el músico.

Fuente: Clarín