Charly García celebra 75 años de magia, saltos y canciones que quedarán por siempre en la memoria colectiva

Una verdadera estrella del rock. Un artista que le dio vida a grandes bandas y compuso temas que son parte de la gente.

Charly García cumple 75 años. Representa el ADN de nuestra música popular. Una figura que traspasó los límites del rock, llegando a la sensibilidad del público en general.

Todo comenzó cuando Carlos Alberto García Moreno pisó con cinco años un conservatorio para tomar sus primeras lecciones de piano. Entre obras de Bach, Mozart o Chopin, el pequeño Charly sorprendió al mostrar sus composiciones.

Charly García, en el escenario (Foto: prensa).
Charly García, en el escenario (Foto: prensa).

Su oído absoluto se encargó de reconocer todos aquellos sonidos que para la gran mayoría estaban ocultos. Toda esa formación clásica se detuvo cuando descubrió el rock, y en especial a los Beatles. “La civilización terminó el día que publicaron ”I Want To Hold Your Hand”, contó en una entrevista.

La despedida de Sui Generis (1975)

Dos recitales en una misma noche. El 5 de septiembre de 1975, Charly y Nito Mestre le pusieron punto final al famoso dúo. Un acontecimiento generacional que convirtió canciones como “Canción para mi muerte” y “Rasguña las piedras” en himnos. Marcó un hito en el rock argentino por la convocatoria récord de 25.600 espectadores.

“El motivo es muy simple. Creo que Sui Generis tenía que terminar en algún momento y pienso que este es el mejor momento para hacerlo. Es el cansancio de hacer siempre lo mismo y tomar conciencia de que esto dio hasta donde podía dar”, definió Charly en una entrevista con la revista Pelo, semanas antes de la presentación del grupo en el Luna Park.

Crónica del "Adiós Sui Generis" publicada en la revista Pelo.
Crónica del «Adiós Sui Generis» publicada en la revista Pelo.

Sui Generis nació en el colegio Dámaso Centeno. García deslumbraba a sus compañeros durante las clases de música. El dato sobre su gran oído llegó a otro alumno, Mestre, que lo buscó.

La propuesta del grupo marcó a los chicos de los ’70 con sus letras cargadas de inocencia y la cadencia del folk. La imagen de esos dos flacos de pelo largo quedó inmortalizada en la tapa de Vida (1972), su disco debut. Sus primeros temas, “Canción para mi muerte”, “Necesito”, “Natalio Ruiz, el hombrecito del sombrero gris”, “Cuando comenzamos a nacer” y “Quizás porque”, retrataban lo absurdo del mundo y el público se identificaba.

SUI GENERIS
SUI GENERIS

“En este LP hicimos lo que nosotros queríamos. Hay folk rock y rock acústico. La temática del disco es muy concreta; no existe surrealismo alguno. Hay temas de amor, de historias de la ciudad. En lo musical, el que nos escucha notará una semejanza en la melodía y en los arreglos con Elton John. Creo que eso es lo que quería lograr sin perder nuestra esencia”, reconoció Charly García en una entrevista a los días de su salida. Luego llegarían Confesiones de invierno (1973) el simple Alto en la torre (1974) y Pequeñas anécdotas sobre las instituciones (1974).

El “Adiós Sui Generis” fue un gran concierto y quedó registrado en un film que trascendió en el tiempo. El director Bebe Kamin fue el encargado de inmortalizar ese momento tan glorioso para nuestra música. Cuatro cámaras filmaron varias partes del concierto, además de entrevistas al público. Posteriormente, se grabaron clips con la música del mismo concierto, como es el caso de “Mr. Jones” y “Nena”.

Instantáneas del "Adiós Sui Generis" publicadas en la revista Pelo (Foto: Revista Pelo).
Instantáneas del «Adiós Sui Generis» publicadas en la revista Pelo (Foto: Revista Pelo).

“Cuando entré al Luna Park, había un eco enorme y no estaba preparado para los shows. Y dije: ‘Qué complicado que va a ser todo esto’. La respuesta del público, ya se ve en la película, fue maravillosa. Teníamos que terminar rápido la primera función para salir a la segunda. Después me fui a comer pizza a un local en Cabildo, casi General Paz. Quería estar solo”, contó Nito sobre los shows de Sui Generis en el Luna Park.

Para leer: “Adiós Sui Generis”: datos curiosos sobre un acontecimiento que marcó a una generación

Mario Kaminsky, con Charly García y Nito Mestre (Sui Generis) y Jorge Álvarez (Foto: gentileza Mario Kamisnky).
Mario Kaminsky, con Charly García y Nito Mestre (Sui Generis) y Jorge Álvarez (Foto: gentileza Mario Kamisnky).

Charly García y su costado progresivo (1976)

Después del final de Sui Generis, el músico buscó un nuevo rumbo sonoro, alejándose del formato acústico para llegar a composiciones complejas, teclados y arreglos progresivos. Con dos discos, demostró un nuevo capítulo de su importante trayectoria con La máquina de hacer pájaros.

“Surgió por una especie de necesidad mía de querer tener un grupo para tocar en vivo porque tenía un montón de canciones compuestas. Desgraciadamente, en este país no hay demasiados buenos músicos profesionales como para que exista la posibilidad de trabajar con ellos; es necesario armar un grupo o recurrir a gente amiga para poder hacerlo”, sostuvo Charly García sobre el origen de la banda a la revista Pelo, en 1977.

Charly García, en un show de La Máquina y la tapa del primer disco del grupo (Foto: Rubén Andón / Sony).
Charly García, en un show de La Máquina y la tapa del primer disco del grupo (Foto: Rubén Andón / Sony).

La banda estaba formada por experimentados músicos como el exintegrante de Pescado Rabioso, Carlos Cutaia (teclados), Óscar Moro, que venía de tocar en Los Gatos (batería) y el ex-Crucis José Luis Fernández, además del guitarrista Gustavo Bazterrica, que ya era una revelación y que años después formaría parte de Los Abuelos de la Nada.

Ficha técnica de La máquina de hacer pájaros publicada en la revista Pelo.
Ficha técnica de La máquina de hacer pájaros publicada en la revista Pelo.

“La primera propuesta de La Máquina fue de hacer una música arreglada y que sonara igual en los discos que en vivo, cosa que en Sui Generis no se daba; tenía un sonido determinado en discos y otro en vivo”, explicó Charly por aquellos años. “Se trata de elevar el alma a una música que sea linda, pero no muy intelectual, una música popular”, agregó.

En el primer disco homónimo participaron Nito Mestre, María Rosa Yorio, Héctor Dengis y Ana Quatraro. “Cómo mata el viento norte”, “Rock”, “Por probar el vino y el agua salada”, “Bubulina” y “Boletos, pases y abonos”, entre otras, son algunas de las piezas de un disco que es un clásico de nuestro rock.

Juan Oreste Gatti fue el responsable del arte de los discos que lanzó el grupo. Para el debut, tuvo una foto de Uberto Sagramoso (luego trabajaría en el disco Clics modernos de 1983) y un dibujo del humorista Crist, autor de una popular tira cómica que se publicaba en la revista cordobesa Hortensia, llamada justamente “García y La Máquina de Hacer Pájaros”. El segundo trabajo del grupo, Películas, salió en agosto de 1977, con temas como “Hipercandombe”.

Para leer: Charly García y La máquina de hacer pájaros: el nacimiento del grupo, la historia de las canciones y una curiosa tapa

Anuncio de la grabación del disco de La máquina de hacer pájaros (Foto: Revista Pelo).
Anuncio de la grabación del disco de La máquina de hacer pájaros (Foto: Revista Pelo).

La consagración de Serú Girán (1978-1982)

Un espíritu inquieto y cargado de curiosidad. Charly decidió terminar con el proyecto –eran tiempos oscuros en el país, en plena dictadura– y viajó a Buzios, Brasil, para escribir un nuevo capítulo de su historia: Serú Girán.

García se juntó con David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro para darle vida a canciones que se convirtieron en eternas. Melodías fantásticas, letras que describieron una época del país, y una buena dosis de rock en manos de cuatro artistas talentosos.

El grupo combinó sofisticación musical, poesía y crítica social en plena dictadura. Serú Girán (1978), La grasa de las capitales (1979), Bicicleta (1980) y Peperina (1981) fueron los discos de estudio de la banda. Para el público fue difícil procesar la salida de la poética de Sui Generis para entrar y engancharse con el “trip” simbólico que planteó la nueva banda.

Una Argentina que ya había empezado a soportar el peso de la dictadura de Videla. “Lo que sabemos es que tenemos que cortarla un poco con lo que nosotros sentimos y empezar a relacionarnos con la gente un poco más”, le contó el músico a la revista Periscopio en 1978. La situación cambió y la crítica especializada y el público aprobaron la idea y se transformaron en “los Beatles argentinos”.

SERU GIRAN. La banda de Charly junto a David Lebón  Pedro Aznar y Oscar Moro.
SERU GIRAN. La banda de Charly junto a David Lebón Pedro Aznar y Oscar Moro.

“Seminare”, “Eiti-Leda”, “Alicia en el País”, “Peperina”, “Cuánto tiempo más llevará” y “No llores por mí, Argentina” sirvieron para poner un poco de luz en una etapa tremenda de la historia del país. Charly buscó dar con un mensaje que desafió a la censura de la época.

En 1982, en plena Guerra de Malvinas, Seru Giran anunció su final. Pedro Aznar decidió viajar a los Estados Unidos para estudiar a la escuela de música de Berklee. El genio de bigote bicolor arrancó con su carrera como solista. La primera experiencia fue la música para la película “Pubis Angelical”, del director Raúl de la Torre, basada en la novela homónima de Manuel Puig.

Para leer: Apareció el video del primer show oficial de Serú Girán

El debut solista y “No bombardeen Buenos Aires” (1982)

El 26 de diciembre de 1982, el artista presentó su disco Yendo de la cama al living, en Ferro. “No Bombardeen Buenos Aires”, uno de los tracks, quedó en la memoria. Un trabajo que salió poco después de la Guerra de Malvinas.

“Superhéroes”, “Yo no quiero volverme tan loco”, “Inconsciente Colectivo”, “No bombardeen Buenos Aires”, “Peluca telefónica” (con la participación de Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar) y la que le da nombre al disco son algunos de los éxitos de la placa.

Al día siguiente de la Navidad de 1982, el artista lo presentó en el estadio de Ferro. Suéter y Los Abuelos de la Nada fueron la banda telonera y García estuvo acompañado por una gran banda formada por Andrés Calamaro (teclados), Willy Iturri (batería), Cachorro López (bajo) y Gustavo Bazterrica (guitarra), excepto el baterista, los demás eran componentes de Los Abuelos de la Nada. Como invitados salieron a escena Mercedes Sosa, Nito Mestre y Pedro Aznar.

La escenografía fue importante para el show. En el tema “No bombardeen Buenos Aires” una lluvia de proyectiles de utilería destruyó la ciudad que formaba el decorado creado por Renata Schussheim.

La creación de “Clics modernos” (1983)

“Quiero un poco de energía”, expresó Charly García en una entrevista con la revista Pelo. De esta manera, el músico anunciaba su viaje a Nueva York en búsqueda de nuevas experiencias para componer su segundo trabajo discográfico como solista.

“Ya tengo mis grabadores y mis teclados en un departamento y quiero hacer allí una grabación tipo ocho canales. Después lo voy a pasar a veinticuatro y voy a tocar con algunos músicos norteamericanos. Ya arreglé con Larry Carlton. También quiero tocar con algunos amigos que hice allá y que son totalmente desconocidos”, describió sobre sus planes musicales antes de subirse al avión.

Clics modernos, de comienzos de los ochentas, su etapa más fértil como solista.
Clics modernos, de comienzos de los ochentas, su etapa más fértil como solista.

“Yo no me voy a los Estados Unidos con la pretensión de triunfar en el mercado de allá, sino que voy porque pretendo modificarme. Siento que necesito aprender un montón de cosas. Si me quedo acá corro el riesgo de quedarme estancado en una actitud musical y en una actitud de vida”, se sinceró en la entrevista con la recordada revista especializada de música.

Charly se interesó por propuestas cargadas de máquinas de ritmo, secuenciadores y nuevos teclados. “Nos siguen pegando abajo (pecado mortal)”, “No me dejan salir” y “Los dinosaurios”. “Lo veo polentoso, suena fuerte, muy fuerte. Si lo miro desde afuera, lo veo algo así como provocador, no hay ningún disco argentino que suene mejor”, contó en una entrevista de la época.

El 5 de noviembre de 1983, a días del regreso de la democracia, Charly publicó esta obra de avanzada, moderna, musical y estética: Clics modernos. El disco fue grabado en el estudio creado por Jimi Hendrix, Electric Lady Studio. Charly había viajado a los Estados Unidos para encontrarse con el reconocido productor Joe Blaney.

Charly García y la idea de llamar al disco "Nuevos trapos" (Foto: Uberto Sagramosso / Rolling Stone).
Charly García y la idea de llamar al disco «Nuevos trapos» (Foto: Uberto Sagramosso / Rolling Stone).

El exintegrante de Serú Giránvenía de comprarse una serie de instrumentos nuevos que le permitieron estampar el sello experimental a la obra: samplers, cintas pregrabadas, bajos de teclado, y sintetizadores de última tecnología.

En Clics modernos también podemos encontrar uno de los primeros sampleos para el rock nacional en “No Me Dejan Salir”, con un grito de James Brown que pertenece a la canción “Hot Pants Part. 1 (She Got To Use What She Got To Get What She Wants)” de 1971.

Para leer: “Clics Modernos” de Charly García cumple 40 años: la historia detrás de la foto de la tapa

“Demoliendo hoteles” y la apertura de un “Piano bar” (1984)

Piano bar (1984) fue el tercer disco solista de Charly. Canciones directas, registradas en el estudio casi en vivo, con muy pocas sobregrabaciones. El músico quería una obra con un sonido crudo y más rockero. Lo logró.

Pablo Guyot, Willy Iturri y Alfredo Toth (GIT), más los teclados de Fito Páez, fueron los músicos encargados de acompañarlo al maestro en la aventura.

También participaron como invitados Daniel Melingo y Fabiana Cantilo. “Demoliendo hoteles”, “Promesas sobre el bidet”, “Raros peinados nuevos”, “No se va a llamar mi amor”, “Rap del exilio” y “Cerca de la revolución” fueron algunos de las canciones que incluyeron la placa.

Charly Garcia durante la presentación de Piano Bar (Foto: revista Pelo).
Charly Garcia durante la presentación de Piano Bar (Foto: revista Pelo).

Como pasó con Clics Modernos, su anterior producción, el nuevo álbum fue presentado en el Luna Park. Con una cuidada producción y puesta en escena, a cargo de Renata Schussheim y Jean François Casanovas, el artista demostró su gran nivel durante dos noches, ante un estadio colmado.

Charly García, en la tapa de la revista Pelo, en 1983.
Charly García, en la tapa de la revista Pelo, en 1983.

“Rezo por vos”: El encuentro de Charly con el Flaco (1985)

Hay canciones que quedan en la memoria colectiva y se convierten en himnos por su letra, por su ritmo, por su melodía o por el momento en que surgen. Y otras que se hacen para siempre un lugar en la historia porque son la representación y el legado de dos polos opuestos atraídos por la música.

“Rezo por vos”, con la autoría de Luis Alberto Spinetta y Charly García en modo Lennon-McCartney, es todo esto y más. Si bien no fue la primera canción en la que Luis Alberto y Charly fueron socios (antes hubo otras colaboraciones, como “Total interferencia” y “Peluca telefónica”, ambas grabadas por el bigote bicolor en “Piano Bar” y “Yendo de la cama al living”), este clásico fue la única que nació de un proyecto en común. Este quedó trunco en 1985 cuando los dos artista se embarcaron en un viaje que la incompatibilidad de caracteres terminó haciendo naufragar.

En 1985, el Flaco Spinetta y Charly García se juntaron y crearon un himno: Rezo por vos.
En 1985, el Flaco Spinetta y Charly García se juntaron y crearon un himno: Rezo por vos.

Las últimas veces que pudimos ver juntos a Luis Alberto Spinetta y a Charly García fue en los dos conciertos multitudinarios que dieron en Vélez en 2009. El Flaco, el 4 de diciembre, celebró sus 40 años de música e invitó a Charly a tocar “Rezo por vos” con él.

Un mes y medio antes, el 23 de octubre, Charly festejó su cumpleaños 58 y su regreso al ruedo después de haber estado al borde de la muerte, y también habían cantado la exitosa canción.

La primera vez que la tocaron juntos formalmente fue el 14 de septiembre de 1985, cuando su proyecto como socios (se llamaría Cómo conseguir chicas, nombre que después Charly usó para un disco suyo en 1989) estaba en carpeta. El lugar fue un estudio de televisión, en ATC, durante un programa que se llamaba “Cable a Tierra”, conducido por José “Pepe” Eliaschev.

El Flaco Spinetta con su guitarra y Charly rodeado de teclados y sintetizadores e incluyendo una máquina de ritmo que aportaría el golpe electrónico de los parches. Un riff pegadizo para arrancar el tema y un comienzo poético (“La indómita luz se hizo carne en mí…”).

Un temazo que resultó profético. Mientras se presentaban en la tele y en el estribillo Charly cantaba “y rompí las cortinas y me incendié de amor”, la videograbadora que en su casa grababa el programa hizo un cortocircuito y el chispazo prendió fuego el equipo electrónico, las cortinas del departamento de García y provocó un incendio que estuvo cerca de destruir todo. El teléfono del canal sonó a los pocos minutos y Charly- acompañado por Spinetta, quien lo llevó en su camioneta- volvió de urgencia para su casa.

Charly y "El Flaco" compusieron juntos "Rezo por vos" (Foto: Instagram / charlygarcia).
Charly y «El Flaco» compusieron juntos «Rezo por vos» (Foto: Instagram / charlygarcia).

Los bomberos pudieron controlar el fuego y no hubo que lamentar más que pérdidas materiales (Zoca, la novia brasileña de García, estaba en el departamento y resultó ilesa). En las versiones que el Flaco y Charly grabaron tiempo después, los dos eliminaron la frase original “incendié de amor” y la reemplazaron por “encendí de amor”.

La versión del Himno Nacional Argentino (1990)

Los ‘90 llegaron con Filosofía barata y zapatos de goma. El disco que incluyó una versión del Himno Nacional Argentino y que instaló la polémica. El músico tuvo que enfrentar un juicio por “ofensa a los símbolos patrios”. La paradoja, esta versión se canta hoy en mucho colegios argentinos. Terminaban los ‘80, el final de una época dorada y llegaba “Say No More”.

Cuenta la historia que fue el excéntrico Federico Peralta Ramos quien le dio la idea a Charly García para incluir su versión en el disco. La primera vez que el artista lo tocó fue para un selecto grupo de personas en el Open Plaza de la zona porteña de Barrio Norte.

“Su insistencia fue tal que Charly se puso de pie, hizo un gesto de concertista y arrancó con los cuatro golpes de acordes de la obertura. De memoria, tocó el resto a la perfección. Tras los aplausos y el abrazo con Peralta Ramos, me dijo por lo bajo: `¿Vamos a la sala de Fitz Roy y lo grabamos como se debe?´”, contó Fernando Samalea en una entrevista con Telam. El baterista fue testigo de ese momento tan especial.

La idea siguió horas después en la sala de ensayo. “Cerca de las dos de la mañana, sentados ante sus teclados y mi batería, frente a frente, se improvisó la versión. No pautamos nada, ni ritmos, cortes o arreglos. Fue por ósmosis. Él cantó y tocó a la vez, mientras yo intenté cambios de estilos. Recuerdo su rostro enardecido cantando ‘O juremos con gloria morir’, y mirándonos sonrientes. Se lo veía feliz”, completó el músico.

“Grabar con Charly García solo puede ser comparado con practicar deportes extremos. Mucha adrenalina y emoción de golpe. Me llamaron tipo seis de la tarde, me llamó Charly y me dijo ‘Vamos a grabar el Himno, venite al estudio”, recordó el ingeniero y productor Mario Breuer.

Mario había conocido a Charly en 1978 y empezó a trabajar cuando presentó en vivo Yendo de la cama al living y Clics Modernos como técnico de monitoreo. A partir de los discos Parte de la Religión hasta Kill Gill y La Hija de Lágrima, Breuer estuvo en el sonido del artista en distintos roles. Además, hizo el Mastering de Seru Giran en River.

“Nos encontramos, recuerdo que estaban Samalea (Fernando), el Negro García López (Carlos Alberto García López) y había un sentimiento de emoción que no era poco. Que Charly lo grabe y nosotros ser parte de eso a todos nos pegó muy fuerte”, agregó sobre la experiencia.

Charly y Mario, en el estudio (Foto: Gentileza Mario Breuer).
Charly y Mario, en el estudio (Foto: Gentileza Mario Breuer).

“Lo terminamos rápido. Lo tenía bastante claro y creo que fueron un paz de horas, cuatro o cinco, me parece que a las tres de la mañana ya estaba en casa. Hicimos una mezcla que después cayó en las manos de Rock&Pop y cada vez que a las 12 ponían el Himno, ponían esa versión. Varias radios lo hicieron. Fue muy emocionante”, concluyó Breuer a La Viola sobre ese momento especial de trabajo.

Filosofía barata y zapatos de goma tuvo canciones importantes como “De mí”, “Reloj de plastilina”, “Curitas”, “Sólo un poquito no más”, más el clásico “Me siento mucho mejor”, un cover de The Byrds y “No te mueras en mi casa”, junto a Gustavo Cerati y Pedro Aznar.

Hello! MTV Unplugged (1995)

Es el tercer disco en vivo de Charly y marcó su llegada al famoso formato desenchufado de MTV. Se grabó el 4 de mayo de 1995, en los estudios de la cadena en Miami.

El músico estuvo acompañado por María Gabriela Epumer, en guitarra; Fabián Quintiero, en teclados y bajo; Fernando Samalea, en batería; Érica Di Salvo, en violín; y Ulises Di Salvo, en cello.

La mezcla del disco fue realizada por Joe Blaney y su presentación oficial en Buenos Aires se produjo sobre fines de ese año en el Teatro Gran Rex. “Yendo de la cama al living”, “Rezo por vos”, “Cerca de la revolución”, “Promesas sobre el bidet”, “Los dinosaurios”, “Nos siguen pegando abajo (Pecado mortal)” y “Demoliendo hoteles”, fueron algunas de las canciones que sonaron en aquella grabación.

“Alta fidelidad”, su encuentro con Mercedes Sosa (1997)

Un material interesante que refleja la especial conexión entre la cantante y el músico. La versión de varios éxitos que sensibilizan con su voz y los arreglos a cargo del rockero.

A lo largo de los 12 temas, Mercedes Sosa emociona con su particular voz en clásicos de Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros, Serú Girán y la carrera solista de Charly. El material fue publicado este año en formato vinilo.

“La idea nació al encontrar una declaración de ella, de cuando se cumplieron 10 años de su salida, que tenía muchas ganas de hacerlo en vinilo. Cuando escuchamos este audio, sentimos con mi hermana que era una señal; algo que faltaba. ‘Alta fidelidad fue un disco que ella escuchó mucho en sus giras”, le contó Agustín Matus, nieto de Mercedes Sosa a La Viola, quien junto a Araceli, su hermana, están a cargo de la Fundación de la recordada cantante.

“Es un disco moderno, disruptivo, donde su relación con Charly quedó para siempre”, agregó sobre el importante significado que guarda esta obra. “Un trabajo fundamental, ya que cierra más de 20 años de amistad entre mi abuela y Charly. Es un álbum distinto al ser de rock y que a ella no le fue fácil hacerlo, pero que representa su voz en otros géneros.

Mercedes Sosa y Charly García, bajo la lente de Longoni. (Foto: Eduardo Longoni)
Mercedes Sosa y Charly García, bajo la lente de Longoni. (Foto: Eduardo Longoni)

Mercedes brilla en clásicos como “Rezo por vos”, “Promesas sobre el bidet”, “Hablando a tu corazón”, “El tuerto y los ciegos”, “Cerca de la revolución”, “Cuando ya me empiece a quedar solo” y “Plateado sobre plateado”.

Charly García y Mercedes Sosa en "Alta fidelidad", un disco que marcó un encuentro de estilos (Fotos: Universal).
Charly García y Mercedes Sosa en «Alta fidelidad», un disco que marcó un encuentro de estilos (Fotos: Universal).

Para leer: El encuentro musical de Mercedes Sosa con Charly García que tiene un nuevo capítulo

Me tiré por vos (2000)

El 3 de marzo de 2000, varios periodistas se encontraban en el lugar para cubrir una conferencia de prensa que tenía que dar el ministro de Trabajo de la Alianza, Alberto Flamarique. También un grupo de fans hacían guardia en la puerta del hotel para conseguir un autógrafo. No eran tiempos de celulares.

Fueron días muy movidos para el artista. Charly García había llegado a Mendoza unos días antes, para actuar en el estadio Malvinas Argentinas. Un show con importantes invitados como Mercedes Sosa. Al terminar el show, el rockero, más algunos de sus colaboradores, fueron a cenar a un boliche.

Charly, en la pileta del hotel, después de tirarse de un noveno piso (Foto: DYN).
Charly, en la pileta del hotel, después de tirarse de un noveno piso (Foto: DYN).

Fernando Szereszevsky, mano derecha del rockero por aquellos días, contó en una entrevista con el programa “Perros de la calle” cómo nació la idea del salto. “Una mujer se acercó para pedirle una foto. Yo me acerqué y le conté que estaba comiendo y que después iba a acceder sin ningún problema. Horas después, ya de madrugada, la mujer apareció y le partió un vaso en la cabeza a García“. El fuerte golpe le provocó un pequeño corte que curaron una vez de regreso en el hotel.

Todos trataron de dormir luego de ese episodio desafortunado. Pero fue imposible. En las primeras horas de la mañana la policía llegó al lugar para llevar al músico a declarar. La mujer había presentado una denuncia. Szereszevsky trató de explicarle a la gente de seguridad que fue ella quien lo agredió. La charla entre el músico y los agentes fue tomando temperatura y duró varias horas. Hasta el jefe de la Policía de Mendoza llegó al hotel para llevarlo.}

“Charly me pidió que llame a su abogado Carlos, pero ese no era su nombre. En realidad quería que llamara a Carlos Menem. Después de varios llamados lo pude ubicar. Estaba jugando al golf en Ascochinga. Se lo pasé, el expresidente le pidió que vaya a declarar y que se tomara el primer avión a Buenos Aires”, relató Szereszevsky. Los policías se sorprendieron. Habían llamado a Menem.

García aceptó y se presentó ante la Justicia para completar algunos papeles. Lo pasaron de oficina en oficina. El músico terminó delante de un policía grandote, que lo miró mal. “Charly se paró y se tiró encima. Le gritó que era un pobre policía de Mendoza. ‘Mirame las manos, yo soy Charly García“, recordó el asistente del artista. Durante el viaje de regreso al hotel, repitió la misma frase: ”Yo no soy igual que vos, soy Charly“.

El músico pasó a la noche. “A la mañana siguiente, estábamos sentados en el balcón que daba a la pileta. Charly empieza a dar vueltas por la habitación, corriendo de un lado para el otro, hasta que agarró un muñeco inflable y lo tiró por la ventana. Nos dijo que era para medir el viento”, recordó Fernando Szereszevsky a La Viola.

“No fue predeterminado. Nunca nos dijo nada. Estábamos con una situación difícil, con un problema judicial, que terminó unas horas antes declarando en los Tribunales de Mendoza y con varias horas sin dormir. En un momento pasó por el balcón y se tiró“, agregó todavía sorprendido.

“Lo primero que dije fue ‘se mató‘. Un asistente que estaba también en la habitación respondió: “Y sí, se mato”. Fuimos al borde del balcón y lo vimos nadando. Me puse a llorar, bajé corriendo los siete pisos por la escalera. Yo estaba con taquicardia. Lo primero que hice fue agarrarle la cara y preguntarle: ‘¿Qué hiciste? Él me respondió: “Decile al policía de Mendoza que si es igual a mí, que se tire del noveno piso“, concluyó Fernando conmovido.

“La máquina de ser feliz” (1997)

Después de un largo tiempo de silencio, Charly volvía al ruedo en febrero de 2017 con el disco Random. Canciones muy esperadas que generaron una gran repercusión en los medios y una enorme alegría por parte de sus fans.

“La máquina de ser feliz”, “Lluvia” -con un video oficial donde el artista aparece junto a Rosario Ortega, la cantante de su banda-, “Rivalidad” y “Otro” son algunos de los temas de la placa que confirmaron la vigencia de Charly.

El músico diseñó este nuevo material en la intimidad de su casa. Fue en ese lugar de donde registró las bases del disco. También grabó algunas partes en los estudios Cathedral, Abasto Monsterland y Los Pájaros, en Luján, cedido por Palito Ortega. Lo acompañaron los bateristas Fernando Samalea y Toño Silva, además del guitarrista Kiuge Hayashida.

Diez canciones que retomaron la estética de fines de los ‘80 y principios de los ‘90. Inspiración presente con buenos arreglos, principalmente en los teclados, y con letras que reflejan su curiosa percepción del mundo. Algo que Charly hace a la perfección.

“El proceso de grabación fue muy intenso”, recordó a La Viola Nicolás Ottavianelli (tecladista de Turf) que junto a su compañero de banda, el bajista Fernando Caloia, se desempeñaron en el Estudio Cathedral como ingenieros de grabación.

“Teníamos un concepto de trabajo con Fernando de ‘silla caliente’: cuando uno colapsaba en la función de técnico de grabación, sin que Charly se diera cuenta, el otro lo suplantaba y así íbamos grabando un par de horas cada uno hasta que se terminaba la sesión, que eran desde las 20 hasta las 5 de la mañana. A veces eran más cortas, en algunas había más ebullición y en otras eran más tranquilas. Generalmente, se trabajaba mucho sin parar; no había pausa, salvo para tomar algo o comer”.

“Grabamos muchísimo material del cual tenemos todo registrado y guardado. Muchas versiones de las canciones hasta llegar a la definitiva. En su método de trabajo sabe lo que quiere y lo que no quiere. Con una mirada o un gesto de él nos dábamos cuenta de si estábamos bien”, recordó Ottavianelli.

“Las grabaciones eran en un clima de alegría y respeto total. En algunos momentos había pedidos inusuales que tardábamos en configurar. Eran increíbles y me ayudó mucho en la producción musical y experimentación. Nos pedía, por ejemplo, que una guitarra la teníamos que dividir en dos señales: una para la sala con mucho flanger y la otra al control con un pequeño amplificador Marshall que llevaba siempre. Quería grabar un tambor frente a una puerta de vidrio y se microfoneaba la puerta”, destacó el tecladista.

El arte de tapa de "Random" de Charly García está basado en sus dibujos.
El arte de tapa de «Random» de Charly García está basado en sus dibujos.

“Se tardó un año y medio. Charly vino al estudio un promedio de una vez cada 15 días. En el medio de la grabación tuvo el accidente doméstico, cuando se cayó y se quebró la cadera, y estuvo un tiempo sin venir. Lo fuimos a visitar a la clínica y lo acompañamos en la recuperación. Siempre estuvo con Tato Vega, su asistente, y de Javito Say No More. Muchas veces venía Mecha o Facundo Iñigo, que son nuestros amigos, y que nos dieron la posibilidad de invitar a Charly a grabar en nuestro estudio. Charly decía que en el estudio Cathedral no había nada caro; se sintió a gusto y feliz. Por eso quiso volver”.

“Pasó de todo. Charly llegaba con 50 lámparas que compró en un chino e iluminaba todo de forma psicodélica y ponía el volumen muy fuerte. Nos relajábamos al final de las grabaciones mirando películas de Carlos Gardel para relajarnos un poco. Una vez no había quién lo llevara a la casa; agarré mi Fiat Palio que tenía en esa época, y lo llevamos escuchando música”.

Charly García celebra 75 años de magia, saltos y canciones que quedarán por siempre en la memoria colectiva

Nicolás contó que en una oportunidad lo llamó Mercedes “Mecha” Iñigo para ir a grabarlo al hotel Faena. “Fui con mi pequeño estudio móvil y estuvimos registrando un poco. Una vez nos pidió poner a grabar, puso una batería eléctrica, agarró una guitarra e hizo media hora de temas enganchados de los Beatles en Re, como 30 canciones todas seguidas”.

Por último, Nicolás Ottavianelli definió que trabajar con Charly fue lo mejor que le pasó en su carrera musical. “Fue un honor estar con el artista más grande de todos los tiempos. Gracias a él toco el piano y el teclado. Tengo muchas influencias de él y muchos lo sienten así. Estoy agradecido por la experiencia. Fue una experiencia formidable”.

Fuente: TN