Un lunes muy triste para el rock nacional. El fundador de Suéter y miembro fundamental del rock argentino de los años 80, Miguel Zavaleta murió a los 71 años. La noticia fue confirmada por Hilda Lizarazu y por el periodista Sergio Marchi, quien dio la información en su cuenta de X (ex Twitter).
“Murió Miguel Zavaleta a los 71 años, tras luchar contra un cáncer cruel. Fue cantante de Bubu y líder de Suéter. Un tipo muy genial y divertido, animador de aquellos locos años 80. Lo vamos a extrañar muchísimo. Aquí con Tito Losavio, Beno Guelbert, Ale de Silvestre y Miguel. 2024″. Escribió Sergio Marchi
El nacimiento de Suéter
Miguel Zavaleta fundó Suéter en 1981, en plena dictadura militar y se puso al frente con su voz y sus teclados. La formación la completaron Gustavo Donés(bajo), Juan del Barrio(teclados) y Jorge Minissale (guitarra). Precisamente con Minissale conformó la última reencarnación de la banda, apenas un par de años atrás.
“Yo venía de vivir en Inglaterra”, recordó dos años atrás Zavaleta sobre los inicios de Suéter. En esa misma entrevista, su socio y amigo Minissale sumaba: “Yo era un niño que venía de tocar con un grupo de amigos de Ramos Mejía y estaba tratando de subir un escalón, de pasar del underground al circuito profesional, de llegar a la Capital y conocer a la gente que veía en las revistas. Con Miguel nos conocimos de casualidad, cuando fuimos contratados para acompañar a un cantante del que hoy ni recuerdo el nombre. Luego, los que integrábamos esa banda soporte nos independizamos y creamos Suéter”.
Antes de Suéter, Zavaleta formó Bubu y transitó el under de finales de los años 70 y comienzos de los 80 con diversas propuestas que incluían lo teatral. En 2023, Fabiana Cantilo recordaba aquellos años previos a los inicios de Los Twist, Los Abuelos de la Nada y Suéter, entre otros grupos, con varios de sus integrantes compartiendo diversos y efímeros proyectos. “Yo a Pipo (Cipolatti) lo conocí por Miguel Zavaleta –recordaba Cantilo–, pero no sé cómo lo conocí a Miguel. Un día cayeron Pipo y (Daniel) Melingo. Había un montón de seres raros, era el año 80, más o menos. Hicimos los Ring Club con Vivi Tellas y Víctor Kesselman guionando una situación completamente delirante. Ahí coincidimos los pre Abuelos, los pre Twist y los pre Suéter, todos disfrazados tocando como si fuera un juicio oral. Uno hacía de juez, Zavaleta era el abogado defensor y Kesselman era el fiscal. Todos los temas eran pruebas de no se qué, ya no me acuerdo”.

En 1982, el año de la Guerra de Malvinas, Suéter editó su primer álbum, que llevó por título el nombre de la banda. Sin embargo, tuvo un nombre extra oficial, el irónico La reserva moral de Occidente, en reserva al gobierno de facto. “Como un barco lleno de lauchas”, “Atrapado en el hielo”, “El pecarí” y “Sin porteros”, entre otras canciones, integraron la obra que pasó inadvertida.
Su debut en vivo fue atípico y mucho más para la época: se produjo el 25 de diciembre de 1982 como teloneros del que hasta ese momento fue uno de los shows más trascendentes y convocantes del rock nacional: Charly García en Ferro para presentar su disco solista Yendo de la cama al living. La otra banda soporte junto a Suéter fue Los Abuelos de la Nada.
El público, que esperaba por Charly, les arrojó todo tipo de objetos ni bien empezaron a tocar. Lo mismo había sucedido un mes antes con Los Encargados durante la edición de ese año del festival B.A. Rock. Cuando alguien le gritó a Zavaleta que se fueran del escenario, el líder y cantante respondió con un “Si querés que me vaya andate vos, flaco”, lo que encendió aún más la mecha y culminó con el cierre abrupto del set de la banda.
En aquella época se involucró a la banda dentro de la “escena divertida”, suerte de subgénero que incluyó a Cantilo y Punch, a las Viuda e Hijas de Roque Enroll, Los Twist y Los Helicópteros, entre otros.
El 9 de julio de 1983 y ya con algunos cambios en su formación, Suéter se presentó en el estadio de Obras Sanitarias. Ese día hizo su debut en la banda Fabián Quintiero, a quien Zavaleta llamó “Von Quintiero”. El seudónimo acompañaría de ahí en adelante al músico que se sumaría con el tiempo a Soda Stereo, a la banda de Charly García y a Ratones Paranoicos, entre otros proyectos.
“Amanece en la ruta”
El segundo disco de la banda, Lluvia de gallinas, cosechó el éxito que no tuvo el primero y un hit que rápidamente se convirtió en clásico: “Amanece en la ruta”.
“Hay algunos que la entendieron, otros que no. Y también están los que la usaron para bailar, cuando todavía las personas bailaban juntas”, recordó Zavaleta en 2018 en LA NACION. La canción habla de la experiencia de la muerte. “Si bien también escribí historias de amor o de problemas internos, vengo de una generación que escribía historias fantásticas, algo que ya se ha perdido. Por otro lado, es cierto que ‘Amanece en la ruta’ tiene pasajes lisérgicos. Sin embargo, es una historia muy literal. Es alguien que ve su propia muerte y cuando se da cuenta ya está camino a otra dimensión. Obviamente, no lo viví. Está basada en el sentido de entrar a lo desconocido y lo misterioso. Es un mensaje que también está en canciones de Spinetta o en ‘The Lamia’, de Peter Gabriel”.
De ese disco también se desprendió otro hit: “Mamá planchame la camisa”. Un año después, con la salida del tercer disco de la banda, 20 caras bonitas, Suéter sonaría en las radios con la balada “El anda diciendo”, la satírica “Vía México”, en la que le proponía a su novia que se casaran en aquél país porque en Argentina aún no existía el divorcio y el protagonista del tema se encontraba casado, y “Comiendo gefilte fish”, además de una particular versión del clásco de Manal, “Jugo de tomate frío”.
Tras lanzar Misión ciudadano I, disco que no tuvo la repercusión que la banda esperaba, Suéter inició una larga pausa hasta mediados de los años 90. En ese período Zavaleta comenzó su trayectoria solista. Años atrás en diálogo con este medio Zavaleta recordaba aquel período. “Me sentí estafado por el nuevo sello discográfico (Polygram). Me usaron para cobrar guita para la casa central. Eso me condicionó porque me impedía tener éxito. Es más, debía fracasar para que la casa central cobrara. Aunque cueste creerlo, hay veces que te contratan para anularte”.
Con su regreso a los escenarios, en 1994, llegó un nuevo disco de la banda, Suéter 5, producido por Andrés Calamaro y lanzado en 1995. De allí salió “Extraño ser”, otra balada bien zavaletiana.
Suéter volvería a separarse tiempo después y Miguel emprendería un nuevo recorrido solista, esta vez más vinculado al tango. Sorprendería en televisión al compartir una versión de “Grisel” con el maestro Mariano Mores, con quien se presentaría en directo en unas pocas ocasiones.
La formación original de Suéter se reunió en 2002, sus primeros shows recibieron muy buenas críticas y las fechas en vivo fueron aumentando, tanto en Buenos Aires como en el interior del país. La muerte del bajista Gustavo Donés (antes había fallecido el baterista Jorge Álvarez) marcó el final del reencuentro de la formación original.
Fuente: Sebastián Espósito, La Nación

