
Hace tiempo, años ya, que la producción audiovisual está en el negocio de la nostalgia. El rescate de personajes creados en los cómics de la décadas 30, 40, 50 y 60 sostiene hoy a los estudios de cine más grandes.

Un golpe de timón que amenaza a empresas gigantes como Netflix o Amazon. Una corporación que sale con todo a pelear por capturar usuarios del streaming.