
El artista e influencer contó cómo el temor a la exposición y su duelo personal influyeron en su juego, y por qué sintió que nunca pudo relajarse en la casa

¿Qué quedó de los múltiples discursos sobre sexualidad que en las primeras semanas de aislamiento social obligatorio poblaron los medios y las conversaciones? ¿Cuánta virtualidad aguantan los cuerpos? ¿Qué queda de los encuentros cuando los besos están confiscados por los barbijos? Una recorrida por experiencias y objetos diversos con los que nos acostumbramos a lidiar en este mientras tanto desde donde no se ve, todavía, el horizonte de llegada.