Rinoceronte

Comentario de Amadeo Lukas, especial para DiariodeCultura.com.ar.

Rinoceronte. Dirección y guión: Arturo Castro Godoy.

Con Diego Cremonesi, Vito Contini Brea, Eva Bianco, Nidia Casís

Sensible, atrayente y lúcida crónica de un preadolescente maltratado y sin rumbo ofrece Rinoceronte, tercer largometraje del cineasta venezolano-santafecino Arturo Castro Godoy. Una delicada pero a la vez potente semblanza, no sólo por la intensidad narrativa de su historia marginal, sino por estar enmarcada entre planos e imágenes con significativos conceptos estéticos, en los que se involucran también los sonidos y la música como para formular una buena apoyatura formal. Pero lo más importante es el contenido, y en ese sentido el también guionista Castro Godoy presenta una trama de una honda y por momentos lacerante humanidad, siempre dentro de un tono ascético o minimalista, prácticamente despojado de sentimentalismos.

La primera parte del film se dedica a describir, a través de algunos sugerentes planos fijos sin palabras, trazos de la realidad existencial de un chico entre la niñez y la adolescencia, aparentemente a la deriva, con mucha violencia contenida. Irrumpe en ese trance, con cierta firmeza y autoridad, Leandro, el asistente social y terapeuta designado a su cargo. Damián, así se llama, muy lentamente –pese a huir de este asistente y de todo lo que le propone la amable pero forzada tutoría oficial que le imponen-, empezará a descubrir puntos de contacto que acercan ambas historias de vida.

Rinoceronte alcanza momentos conmovedores, tanto algunos que vive Damián en soledad como un par que le depara el vínculo con Leandro, como por ejemplo ese tan singular que se produce cuando en una heladería este tutor a su cargo le va ubicando de a poco en la mesa unas hermosas figuras de resina que él tanto anhelaba y que se relacionan, pese a no aparecer el animal en cuestión, con la denominación de la película. U otro muy intenso en el que enfrentan a un mural que en este caso sí la alude claramente. Un título fuerte y simbólico sobre el que descansa el vínculo y la experiencia de vida de los dos personajes principales.

Existe casi un personaje más, y es el silencio infranqueable que domina el comportamiento de Damián, lograda composición del debutante Vito Contini Brea, que afronta el desafío con naturalidad, convicción y un repertorio de miradas de gran transmisión emocional. Junto a él, Diego Cremonesi aporta solidez actoral y expresiva, balanceando muy bien la interacción dramática entre ambos.

Con reminiscencias de Crónica de un niño solo de Favio y algún otro título afín, el realizador Castro Godoy redondea un gran trabajo audiovisual, sólo empañado quizás por un par de momentos de leve violencia que debieron ser más convincentes. Pero en suma, Rinoceronte es un film testimonial de encomiable envergadura, con un estilo propio y un mensaje consistente.

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Amadeo Lukas – Periodista de espectáculos y crítico de cine. Miembro de APTRA, Asociación de Cronistas Cinematográficos y Premios Gardel. Cancionista.