Bariloche rompió el récord mundial con la barra de chocolate más larga del mundo

La Fiesta Nacional del Chocolate reunió a miles de vecinos y turistas en el centro de la ciudad, donde más de 200 maestros chocolateros lograron extender la barra artesanal hasta los 222 metros, superaron la marca anterior y consolidaron a Bariloche como uno de los destinos más elegidos del país.

La calle Mitre fue una vez más el corazón del evento. Con la participación de estudiantes de la Escuela de Hotelería —tanto del nivel secundario como terciario— y decenas de trabajadores del sector chocolatero local, la elaboración de la barra exigió una sincronización perfecta: verter el chocolate templado sobre la extensa mesa, esparcirlo y decorarlo antes de que solidificara, todo ante la mirada emocionada del público que aplaudía cada metro conquistado. Una vez homologada la medida, se realizó el corte simbólico y miles de porciones fueron distribuidas gratuitamente entre los presentes.

Ante los gritos enardecidos de la gente, los maestros chocolateros comenzaron a verter el chocolate líquido que llegaba en baldes sobre un papel de aluminio; mientras tanto, otros lo esparcían con una espátula y otros estaban a cargo de arrojarle frutos secos y cereales por encima. Todo estaba perfectamente cronometrado. Y cada uno cumplía un rol bien definido. La gente observaba ansiosa el proceso a la espera de que el chocolate se endurezca para que comenzara el reparto. 

Una vez más, la barra de chocolate superó el récord del año anterior, con 222 metros de largo. La última edición había alcanzado los 220 metros, mientras que en 2024, fue de 218 metros. La primera barra que debutó en la Fiesta Nacional del Chocolate en 2012, había registrado 100,02 metros, y en ese momento, entró al Libro Guinness.

Dos toneladas de chocolate

Para este nuevo evento, las seis chocolaterías que conforman la Cámara de Chocolateros de Bariloche (Mamushka, Rapa Nui, El Turista, Riche, Tante Frida y Framton) aportaron entre 1.800 y 2.000 kilos de chocolate fluido para elaborar la barra de chocolate más larga del mundo. 

La elaboración no comenzó hasta que el sol se escondió. Foto: Marcelo Martínez

Tras verter el líquido chocolatoso en el molde gigante, se agregaron entre 300 y 400 kilos de «sembrado», entre frutos secos, cereales y maní. 

En tanto, en la «elaboración» participaron más de 200 maestros chocolateros y estudiantes de la Escuela de Hotelería (del colegio secundario y el terciario).

El trabajo parece sencillo, pero no lo es. El foco está puesto en la temperatura. Por eso, la cita es cuando baja el sol. En un extremo de la barra, donde están los arcos del Centro Cívico, se colocó una templadora móvil, una máquina inmensa que templa la temperatura del chocolate para que se endurezca correctamente, adquiera una textura firme y crujiente y al enfriarse, facilite el desmoldado.

El momento más esperado de la Fiesta del Chocolate. Foto: Marcelo Martínez

Fernando Nordestrom, maestro chocolatero de El Turista, estaba a cargo de templar el chocolate. «Hay que elevarlo a 45 grados y luego, llevarlo a 28 o a 30. Todo chocolate debe ser templado para que se fundan los cristales y se ensamble. Lo que me encanta de este evento es ver a los compañeros nuevos más jóvenes tan ansiosos por venir a hacer la barra», comentó.

En el otro extremo, el chocolate templado salió de la fábrica de Rapa Nui, ubicada a unos pocos metros; mientras que el resto de las chocolaterías ingresaron el chocolate fluído en tarros por el centro de la barra, a la altura de la calle Quaglia. «Hay  un tiempo exacto del chocolate desde que sale de la fábrica hasta que se puede volcar. No podés pasarte con la temperatura porque se vuelve a solidificar. El armado es como una relojería suiza«, describió Lucio Bellora, el coordinador de la Fiesta Nacional del Chocolate, al tiempo que agregó: «Cuánto más larga es la barra, más complejo el proceso».

El momento más esperado de la Fiesta del Chocolate. Foto: Marcelo Martínez

En su tercera experiencia en la barra, Yanina Levio, una chocolatera de Rapa Nui, llevó a su pequeño hijo que, esta vez, no quiso perderse el espectáculo. Ingresó de la mano de su mamá y permaneció junto a ella mientras elaboraban la barra. «Tuve oportunidad de participar en dos ocasiones de esto y es impagable ver a la gente tan contenta. Se ponen locos pidiéndote chocolate. Me llena de felicidad de participar de esta fiesta tan familiar«, comentó. 

En tanto, Bellora detalló que el comienzo de la actividad siempre está supeditado al momento en que se esconde el sol. «Esto es clave para que no se derrita. También tenemos que estar atentos si hace frío porque, en ese caso, hay que traerlo a otra temperatura. Definimos todo en base al pronóstico. De todos modos, trabajamos con un rango de temperaturas que nos posibilita no modificar mucho los planes», esbozó. 

El momento más esperado de la Fiesta del Chocolate. Foto: Marcelo Martínez

Advirtió que la elaboración de la barra solo se realiza en Bariloche. En Ecuador, aseguró, elaboran una tableta gigante que tiene más superficie que la barilochense aunque no es tan larga. 

Sin dudas, este evento se volvió el más convocante en las últimas 14 ediciones de la Fiesta del Chocolate, con la participación de unas 15 mil personas.

«Hacer una barra de 2 toneladas en medio de la calle, con miles de personas alrededor habla del know-how y la técnica de la industria chocolatera de la ciudad. Y a nivel promocional para la ciudad genera un impacto enorme», resumió Bellora.

Cuando los maestros chocolateros ingresaron al predio, la gente los ovacionó. Foto: Marcelo Martínez

Una fiesta que va más allá del chocolate

El intendente Walter Cortés estuvo presente a lo largo de toda la jornada. Se lo vio recorrer tramo por tramo de la barra junto al secretario de Turismo, Eric Guzmán, dialogar con los chocolateros, saludar a las familias y tomarse fotografías con quienes se acercaban. También participó activamente en la distribución del chocolate una vez finalizada la elaboración. Ante el público reunido, Cortés destacó el impacto que genera la fiesta en la economía local, con una fuerte llegada de visitantes que dinamiza comercios, emprendimientos y prestadores de servicios.

El evento contó además con la presencia del gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck; el intendente de El Bolsón, Bruno Pogliano; el director ejecutivo de la Agencia de Turismo de Río Negro (ATUR), Diego Piquín; y representantes de distintas instituciones provinciales y municipales.

La jornada se extendió hacia el Teatro La Baita, donde la Filarmónica de Río Negro presentó «Sinfonía de una Gloria» en el Festival de Música del Chocolate, con la sala colmada de público. Cortés acompañó también los espectáculos «Supernova» y el tradicional show de mapping en el Centro Cívico, compartiendo cada instancia con vecinos y turistas en un clima festivo que atravesó toda la ciudad..