La gastronomía siempre fue un factor decisivo al momento de elegir un destino turístico porque la cocina es mucho más que sabores o “aventurarse a lo diferente”: es la puerta de entrada a la cultura, las tradiciones y la historia de un país y su gente. Una ‘marca registrada’ que viene creciendo de manera exponencial gracias al atractivo del turismo gastronómico, no solo interesado en restaurantes tradicionales o festivales culinarios, sino en la posibilidad de disfrutar de experiencias realmente enriquecedoras al recorrer también los mercados o al degustar la comida callejera; el reflejo más auténtico de la identidad de un lugar.
“La alimentación constituye un hecho social total, ubicado en la encrucijada de lo material y simbólico, económico, social, político, cultural. El acto de comer articula naturaleza y cultura: no solo nutre, sino que también funda un medio universal para expresar identidades, relaciones sociales, hospitalidad, solidaridad, placer”, describía años atrás Marcelo Álvarez, antropólogo y especialista en temas de gestión cultural, patrimonio y antropología de la alimentación, y uno de los responsables del programa Patrimonio Cultural Alimentario y Gastronómico Argentino, impulsado por el Ministerio de Cultura de la Nación en el año 2002, para formalizar y promover la pertenencia de la cultura alimentaria y gastronómica al patrimonio cultural de los argentinos.
En esta revalorización de lo nuestro, el dulce de leche, la empanada, el asado y el vino tinto Malbec se ganaron el sello de Patrimonio Cultural, Alimentario y Gastronómico Argentino por ser productos típicamente locales –aunque el dulce de lecho sigue generando polémica– y porque su consumo está generalizado en todo el país. La pizza, el helado y la pastelería no tendrán la misma certificación, pero son algunos de los platos destacados por los viajeros que llegan hasta nuestras pampas… y también por los propios habitantes. Por eso no sorprende a nadie que Buenos Aires sea una de las “20 ciudades del mundo donde se come mejor en 2026”, según una detallada encuesta de la revista Time Out. ¿En qué puesto quedó la capital porteña?
La Reina del Plata y de la gastronomía
Como todos los años, la publicación británica presentó su lista definitiva de las mejores ciudades del mundo para comer y beber, más allá de la alta cocina y con la visión puesta en celebrar los sabores de la comida regional que une a locales y turistas. En esta oportunidad, el ranking se elaboró a partir de una encuesta que incluyó a más de 24.000 personas alrededor del mundo, donde pudieron valorar la calidad, variedad y costos de la oferta gastronómica de su lugar de residencia. A estas opiniones se sumaron los criterios de un panel de expertos culinarios (editores y críticos gastronómicos de Time Out), quienes terminaron eligiendo los “destinos gastronómicos más estimulantes del planeta en este momento”.

Solo la ciudad mejor puntuada de cada país logró ingresar en el top 20; una selección diversa y representativa de las ‘capitales culinarias a nivel global’, donde Buenos Aires se ubicó en el puesto número 17. ¿Qué se destaca de nuestra cocina según los encuestados? Por supuesto, la parrilla, las milanesas y las carnes en general; la pizza, cuya demanda no para de crecer y suma propuestas creativas a las recetas tradicionales, y el auge del neo-bodegón: una reversión moderna y más sofisticada del clásico restaurante de barrio porteño, donde se fusionan la nostalgia del comfort food y el legado culinario (sobre todo, el italiano y español) con ingredientes premium y una estética contemporánea, impulsada por una generación de chefs jóvenes y disruptivos.
La capital porteña empató en el segundo puesto para los expertos y consiguió un 72% de aprobación por parte de los bonaerenses, que resaltaron su cultura de cafeterías, la comida nocturna y, por último, las preparaciones callejeras. Pero Buenos Aires no es la única metrópoli latinoamericana que forma parte de esta lista. Bien arriba, al tope del ranking, se ubicó la ciudad de Lima, seguida de cerca por los sabores particulares de Ciudad de México y cerrando el top 20 se acomodó Medellín con su cocina más conservadora, aunque, poco a poco, le va abriendo paso a la variedad y la innovación.

Así quedó conformado el top 20 de las ciudades donde se come mejor en 2026
1. Lima, Perú
2. Bangkok, Tailandia
3. Ciudad de México, México
4. Londres, Reino Unido
5. Barcelona, España
6. Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam
7. Melbourne, Australia
8. Pekín, China
9. Atenas, Grecia
10. Lisboa, Portugal

11. Ciudad del Cabo, Sudáfrica
12. Osaka, Japón
13. Bengaluru, India
14. Nápoles, Italia
15. Nueva York, Estados Unidos
16. Hong Kong, China
17. Buenos Aires, Argentina
18. Marsella, Francia
19. Copenhague, Dinamarca
20. Medellín, Colombia

Fuente: Jessica Blady, La Nación

