Lizy Tagliani: su debut en el musical que lidera la taquilla, la maternidad y la peor experiencia de su vida

La actriz que interpreta a la malvada Miss Hannigan en Annie cuenta cómo fue el proceso de adopción en medio de fuertes acusaciones mediáticas

La vida de Lizy Tagliani tiene mucho que ver con la magia. A lo largo de los años cumplió sus deseos más íntimos y logró sueños inimaginables, como el de ser la madre de Tati, un niño de cinco años a quien conoció hace dos, cuando visitó una institución como parte de los requisitos de los trámites de adopción. Y, sobre todo, es resiliente. Pudo volver a comprobarlo, como tantas otras veces, cuando fue acusada mediáticamente de pertenecer a una red de trata de personas y corrupción de menores; ahora todo está en manos de la Justicia. Por estos días Lizy asume otro desafío: el de ponerse en la piel de Miss Hannigan, la malvada coprotagonista del musical Annie.

Tagliani habló en la intimidad de su camarín, unas horas antes de una función. Relajada, entre mate y mate, la artista se refirió a su maternidad, a su historia de amor con su esposo Sebastián Nebot, a sus inicios y al recuerdo de su mamá. “Mi vida es como un cubo mágico: a veces parece que está todo mezclado y es un lío, y de repente todo coincide. Me gusta que sea así”, confiesa.

"Durante tres meses estudié canto y hago ejercicios todos los días", dice sobre el desafío de coprotagonizar un musical
«Durante tres meses estudié canto y hago ejercicios todos los días», dice sobre el desafío de coprotagonizar un musicalGerardo Viercovich – LA NACION

Annie es todo un desafío porque además aprendiste a cantar en tres meses.

-Me lo tomé con mucha responsabilidad y aprendí mucho con este personaje de malvada. El musical tiene una disciplina que desconocía, pero a la que me acostumbré y me encantó. Ni yo sabía que era tan disciplinada (risas). Siempre fui muy responsable y nadie puede decir nada, porque, además, postergo muchas cosas por el trabajo. Ya es de familia. Mi mamá me enseñó la cultura del trabajo. Es más, me atrevería a decir: “trabajo, salud y amor”. Al revés (risas). Durante tres meses estudié canto y hago ejercicios todos los días. No sabía ni lo que era una nota. También me gustó entender un poco esto del estudio, porque yo soy amateur.

-Es innato…

-Sí. Y no tengo vergüenza, me gusta actuar. Me gustan los desafíos. Y el musical me pareció fascinante.

-¿Y en quién te inspiraste para hacer a esta malvada?

-Yo creo que no se puede pertenecer al colectivo LGTBIQ+ si no amaste una villana en tu vida. Es como la Biblia (risas). Hay tres villanas que amé: Marta Albertini en una novela que se llamaba Dos para una mentira, la Teresa Visconti (Dora Baret) de Celeste, y Carla Lucero (Carina Zampini) de Mujercitas y Ricos y famosos, la única villana que pasó de una novela a otra.

-¿Y qué pensaste cuando te hicieron la propuesta?

– Me llamó Gustavo Yankelevich y me habló de Annie. Me dijo que era un gusto personal que quería darse. Gustavo es una persona muy importante en mi vida y confío mucho en su palabra. Aún sin saber de qué se trataba dije que sí. Y después leí el libro y me encantó. Si él consideraba que yo lo tenía que hacer, lo hago. Después me enteré que el director, Mariano Demaría, había escrito el guion pensando en mí. Me contó que un día en La peña de morfi, yo estaba con Valeria Lynch cantando, y sintió que era Miss Hannigan. Es un desafío hermoso que estoy disfrutando.

Este año también estará en el Olga y en Telefe
Este año también estará en el Olga y en TelefeGerardo Viercovich – LA NACION

-Es una obra para toda la familia, ¿tu hijo ya la vio?

-No, todavía no la vio. Sí estuvo en algunos ensayos, pero no en las partes que aparezco. Quiero que venga a una función y conserve la magia. Es que no tuvo buenas experiencias con los personajes desde que está con nosotros. En su primer cumpleaños a Bartolito se le salió la cabeza, y en el segundo cumpleaños Spiderman le pegó con el micrófono en la frente. Por lo cual no quiero que nada se siga rompiendo (risas). Además, va al colegio y se acuesta temprano. Soy muy disciplinada como madre.

En el rol de Miss Hannigan, en Annie, obra que tiene la dirección artística de Nicolás Vázquez
En el rol de Miss Hannigan, en Annie, obra que tiene la dirección artística de Nicolás VázquezRodrigo Néspolo

Acusaciones, denuncias y juicio

-Entraste al mundo del espectáculo cuando ni lo imaginabas, te enamoraste, te casaste, ahora sos mamá. Viviste momentos duros pero tu vida es mágica. Como un cuento. ¿También pensás lo mismo?

– Soy una convencida que es pura magia. Es como si hubiera nacido para vivir todo esto.

-Y te animaste…

-Sí, porque algo que no tengo es miedo. Nunca lo tuve. No quiero romantizar todas las miserias, las desgracias y las cosas feas que viví. Pero me parece mágico, porque me ponen en un lugar de valoración de las cosas, de los detalles, de los momentos, de los logros, de los desaciertos. Me pasaron cosas muy feas y una fue hace muy poco. De todas las cosas horrorosas que me pasaron, la peor fue levantarme una mañana y descubrir que me dijeran abusadora y pedófila. Eso es horrible y doloroso. Lo peor al lado de cosas espantosas que viví como los abusos de pequeño, las miserias, pasar hambre. Aunque no lo creas, aquello sigue siendo menos doloroso.

Annie lidera la taquilla en la avenida Corrientes
Annie lidera la taquilla en la avenida CorrientesAnnie

-Y sucedió en el medio de una adopción, ¿cómo hiciste para superarlo?

-Como me manejé toda la vida, dando la cara y diciendo la verdad. Fue un momento tremendo, pero estoy tan segura de quién soy y lo que significa nuestro nombre y nuestra dignidad, que en el fondo nunca estuve intranquila. Lo que estaba era dolida, abierta de par en par por una herida, y me propuse proteger mi trabajo para demostrarle a toda la gente que había confiado en mí, incluso al público y a mi familia, que yo no era eso. Volvía a mi casa y contenía a mi familia, y vivía con un hijo disfrutando y riéndonos como si nada pasara. Llegué a pensar que no podía más y camino a mi casa, frenaba el auto y lloraba desconsoladamente. Quería terminar de alguna forma con un dolor tan grande que no podía manejar. Sentía impotencia, dolor, tristeza, angustia, bronca.

-¿Cómo seguiste adelante con ese dolor, entonces?

-Hice necrosis. Tengo el cuero duro. Todo está en manos de la Justicia y voy a seguir hasta que todo quede claro y pidan disculpas públicas. Esto tiene que sentar precedente. También es parte de mi vida y voy a seguir contándolo. Por otra parte, la vida me ha dado cosas hermosas como una estabilidad económica. Pero siempre fui consciente de que uno puede perder todo en un segundo, y por eso siempre fui muy fuerte. No me importa ni siquiera perder el trabajo porque de chiquita mi mamá me enseñó a tener un plan B. Me decía que siempre hay que tener una cortadora de pasto, una escoba y una pala. Entonces, uno va vereda por vereda, preguntándole al vecino si necesita ayuda.

Lizy Tagliani, junto a su esposo Sebastián Nebot
Lizy Tagliani, junto a su esposo Sebastián Nebot

No hago ningún esfuerzo por cuidar nada de lo material logrado. Más que el respeto al trabajo, obvio. Pero primero está mi nombre y el de mi familia, que es lo más importante que tenemos. Desde hace un tiempo estamos en Adrogué, el barrio en el que crecí y donde compramos una casa para nuestro hijo. Elegimos una casa como en las que trabajaba mi mamá, con tejas y un jardincito. La estoy pagando en cuotas, sin documentos y con mi palabra. No porque soy la Lizy famosa, sino porque soy la hija de la Tina. Ese es nuestro nombre y nuestro honor. Nunca lo perdí y lo sé, pero quiero que estas personas que me acusaron (Viviana Canosa y Lucas Bertero) pidan disculpas y se retracten, porque eso es mi esencia y es la única riqueza que tengo.

La llegada de su hijo Tati

-La llegada de tu hijo te cambió la vida, incluso te mudaste.

-La llegada de Tati fue hermosa. A pesar de que por todo lo sucedido la adopción quedó stand by. Por suerte hace unos meses se concretó y Tati ya es nuestro hijo legalmente. Tati nunca dejó de vivir con nosotros porque la jueza y la asesoría hicieron un gran trabajo e investigaron mucho. Se involucraron y priorizaron muchísimo el derecho al niño.

-¿Cómo fue el primer encuentro con tu hijo?

-Estábamos con Sebastián en la lista del Registro Nacional de Aspirantes a Adopción y un día nos convocaron, nos contaron que había una personita que estaba buscando una familia. Hicieron una investigación sobre cómo somos, cómo vivimos, después nos dijeron el sexo y la edad del nene. Y fuimos pasando instancias. Tuvimos seis o siete reuniones con psicólogos, con jueces, con asesores. Pero no sabíamos quién era ese nene. Solo éramos aspirantes. Hasta que un día, finalmente, nos dijeron su nombre y que estaban convencidos de que éramos la familia para Tati. Ahí nos conocimos. Primero fue por foto, cuando nos mostraron su documento en la computadora.Lizy Tagliani le dedicó unas emotivas palabras a su hijo en su primer cumpleaños en familiaFoto: Instagram @lizytagliani

-Y ahí te enamoraste.

-Sí, fue fuerte. Fue una sensación única y muy emotiva. Y pensás que no es solamente un nene en una foto. Es un nene con una historia no tan amorosa. Y vos estás de este lado sin poder hacer nada todavía. Finalmente fuimos al hogar y nos conocimos. Primero nos sugirieron que lloremos todo lo que teníamos que llorar para que el nene no nos viera así. No tengo ningún registro del primer encuentro. Solo recuerdo unos tiradores que usaba Tati. Mi marido sí recuerda cada detalle, pero yo no. Tengo que ver el video porque no me acuerdo de nada. A partir de ahí volvimos a verlo, jugamos, otro día cruzamos a una plaza, después lo llevamos a casa y lo regresábamos a la tarde. Le regalamos un osito que es su apego. Hasta que se quedó y se incorporó a la familia. Hoy va a la escuela, tiene su lugar, sus cosas. Ya cuando nos dieron la guarda decidimos mudarnos, para estar cerca del colegio. Fue todo muy loco y tengo una anécdota muy linda.

-¿Cuál es?

-Una amiga mía que estaba embarazada fue a Luján y compró para mí una medallita de la Virgen Milagrosa. Y me la regaló sin saber que estábamos en proceso de adopción ni que mi mamá era devota de esa virgencita. Al día siguiente nos llamaron para la primera reunión. También pasó algo más cuando buscábamos casa. Siempre quise volver a Adrogué, donde crecí, y antes de que Tati llegara a nuestras vidas empezamos a mirar casas. Una amiga me dijo que tal casa estaba en venta en tal calle, y que enfrente estaba el mejor pediatra del barrio. En ese mismo momento me entraron los mensajes de Sebastián avisándonos que nos habían llamado. Fue todo muy mágico.

-Íntimamente, ¿alguna vez soñaste con ser mamá?

-Nunca. Ese deseo apareció con mi marido. Una vez, conversando, él me dijo que yo estaba buscando un vínculo indestructible que no iba a encontrar en una pareja, sino en una relación madre-hijo. Pero nunca había tenido la necesidad de ser madre. De hecho, soy honesta, quiero darle una familia a Tati y no me importa si me llama tía, primo, travesti. Que me llame como quiera, mientras lo haga desde el amor.

-¿Y él te dijo mamá?

-Automáticamente salió de él.

Un amor que lo cambió todo

-¿Cómo nació tu historia de amor con Sebastián?

-Nos conocemos hace mucho tiempo, en realidad. En 2016 empezamos a gustarnos, pero no pasaba nada. Él es de Mendoza y lo conocí durante una Vendimia. Su mejor amiga tenía una disco y su sueño era conocerme. Ella estaba transitando una enfermedad terminal y otra amiga sugirió que me contratara, así me conocía. Al final, esta chica no pudo asistir porque estaba muy mal y lo mandó a Sebastián para que me cuidara. Entonces, él vino en representación de su amiga y desde ahí, siempre nos gustamos. En ese momento él tenía 28 años y a mí me parecía chico. No era mi tipo.

En 2025,  Lizy Tagliani y Diego Leuco conducieron La peña de morfi, por Telefe
En 2025, Lizy Tagliani y Diego Leuco conducieron La peña de morfi, por TelefeFabián Marelli

-Pero el destino.

-Sí (risas). Me atraía, pero a la distancia no puedo sostener nada. Me cuesta. Soy muy terrenal. De hecho, nuestro matrimonio es así. Podemos pelear, pero si no dormimos en la misma cama aunque larguemos fuego de odio, se termina. Nada de irse a otro cuarto. Por un tiempo fue un ir y venir a la distancia. Charlábamos y siempre me aconsejaba cuando yo estaba en una relación y aparecía cuando me peleaba. Cuando tuve una relación, él desapareció de nuevo hasta que me separé. Y en 2021 volvimos, ya de otra manera, charlamos mucho sobre qué quería cada uno y nos dimos cuenta de que estábamos juntos desde hacía mucho tiempo.

-Todo en tu vida parece ser una construcción.

-Todo es trabajo. Estoy en contra de forzar nada, pero sí de trabajar cosas. Y la tolerancia es una gran capacidad, aunque parezca raro este mensaje en 2026. Obviamente que estamos vinculados desde la pasión y el contacto físico, pero también pongo en la balanza otras cosas: que somos buenos compañeros, que tengo alguien con quien compartir y con quien disfrutar. El amor es mucho más que 20 minutos revolcándose en la cama.

-Y rompieron muchos prejuicios.

-Él me conoció así, no hubo nada que explicar. Y la edad nunca fue un tema para nosotros. Es más, nos reímos mucho de eso. Lo importante es cómo nos llevamos. En general, las experiencias no son todas iguales, pero siempre fui una especie de terapeuta para tomar decisiones. Mi identidad ha sido solución de conflictos.

-Hoy tenés tu familia, ¿qué pensás de tu recorrido?

-Siempre para mí la base es la familia. Y cada uno tiene la familia que quiere. Mi mamá siempre remarcaba eso. La primera casita en la que viví hasta los seis años era chiquita como este camarín, y de chapas, con un jardincito, y las gomas de algún auto eran las macetas para los rosales. Estaban nuestros perros, nuestras gatas. Y mi mamá decía: “Nuestra familia es del portón para adentro”. No permitía que nada de nada ni nadie invadiera eso. Y me daba toda la libertad. Mi casa era amor. Mi mamá era bruta, no sabía ni leer ni escribir, y sin embargo entendía todo tanto. Cada familia tiene sus propias reglas y sus propios sentimientos, se respeta y todo es de verdad. Así le enseño a mi hijo. Sabe todo, que es adoptado, y ahora que soy varón.

-¿Le explicaste que habías nacido varón?

-Sí, él me preguntó. Un día dijo: “Mamá es varón”. Y, entonces, le expliqué y le conté que tenía algo de razón, que hoy soy nena y que si él me decía varón no era lindo para mí. Que de chiquita era como él y tenía un sueño que era ser muy feliz, y para ser muy feliz, además, quería ser nena. Y que lo logré y, por eso, tengo un hijo hermoso. Por supuesto que me escuchó y cuando terminé me dijo: “Quiero un Lamborghini” (risas). Me gusta la honestidad.

Lo que fue y lo que se viene

-Hablemos de la radio, ¿por qué tu programa en la Pop terminó tan abruptamente?

-No tengo idea. Un día me llamaron y me dijeron que el 27 de marzo terminaba. Y, por supuesto, me llenaron de elogios.

-¿Y qué sentiste?

-A mí no me pasó nada, porque cuando me quisieron explicar dije que no. Cuando las decisiones están tomadas, tener una explicación positiva o negativa no agrega nada. Para qué sirve si no lo puedo revertir. Pedí que revieran el tema de mis compañeros nada más, porque yo estoy llena de proyectos. No quería explicaciones, ni buscar culpables, ni nada. Les pedí que me dejaran disfrutar el último programa en donde festejamos todo lo del año: las Fiestas, el día de la Pachamama, Año Nuevo. Todo junto (risas). Así que, la verdad, han sido muy amorosos.

-Tampoco vas a estar en La peña de morfi, ¿qué pasó?

-Un poco se sospechaba porque los domingos las funciones de Annie son a las 15. La peña… es un formato y no importa quién conduzca porque es solo el anfitrión del momento. Si me llaman, voy. Me encanta que esté Carina Zampini, porque ella estuvo con Gerardo (Rozin) y tiene la esencia de lo que ha sido ese programa. Yo tengo otros proyectos en Telefe y uno de ellos es algo que ya hice, El precio justo, y otro, el streaming.

-¿En Olga seguís?

-Sí, sí. Los martes de 16.30 a 18.30. Ahora voy a poder despertar a Tati, desayunar juntos y llevarlo a la escuela.

-Y hacer las cosas de la casa…

-Sí. Me gusta estar en la terraza y sacar las hojas, ordeno, pero empiezo y después dejo por la mitad porque me canso. Eso sí, voluntad le pongo.

-¿Cocinás también?

-No, cocinar no.

-¿Qué te diría hoy tu mamá si te viera?

-Creo que debe estar feliz en donde esté y disfruta conmigo, sobre todo ahora con un hijo. Debe estar chocha porque debe ver en mí algo de ella, con más herramientas.

-Ella no llegó a verte en el mundo del espectáculo…

-No, porque murió en 2011 y en ese entonces yo era peluquera de algunas famosas: Nicole Neumann, Connie Ansaldi y Valeria Gastaldi.

-En tu documento seguís con tu nombre de nacimiento, ¿por qué nunca lo cambiaste?

-Si no estuviera la ley y habría que pelear por el derecho a la identidad, tendría la obligación de hacerlo, por el lugar que ocupo. Pero la ley ya está. Entonces, no modifica que yo me lo cambie o no y no necesito hacerlo. Tengo una historia mágica de sueños con cosas feas que pude superar. Mi vida es como el cubo mágico porque vas moviendo las piezas y es un quilombo, y de repente, todo se acomoda y coincide. Y me gusta que así sea, también.

Para agendar

Annie se puede ver en el Teatro Broadway (Av. Corrientes 1155) de jueves a domingos. Entradas desde $ 50.000.

Fuente: La Nación