Las visitas de un Beatle y Maradona, el affaire de un argentino con Brigitte Bardot y las carreras más locas: 12 historias de la Fórmula 1 en Mónaco

Con el glamour como impronta se disputa una carrera que trasciende lo deportivo. Allí debutó Ferrari y Fangio logró su primer triunfo. La tierra de Senna y donde hubo batacazos

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La última edición disputada en Mónaco en 2019 (REUTERS/Benoit Tessier/File Photo).

Este fin de semana la Fórmula 1 corre su carrera más emblemática, el Gran Premio de Mónaco, que encierra un encanto especial por su glamour y por correrse en las calles de Montecarlo, una tradición que se inició en 1929 antes del nacimiento de la Máxima. Es un evento que supera lo deportivo y que en 2021 volvió al calendario luego de la ausencia obligada del año pasado en los primeros meses de la pandemia de COVID-19.

El Principado de Mónaco es el estado más chico del mundo –exceptuando al del Vaticano- que no supera unos pocos kilómetros en largo y ancho. Sin embargo, tanto su nombre como el de la familia Grimaldi, príncipes reinantes de este trozo de acantilado, son conocidos en todo el planeta. Se trata de uno de los sitios más exclusivos de Europa. Allí viven unas 38.000 personas, sólo gente muy rica, entre ellos varios corredores actuales y retirados de la Máxima.

Esta carrera es el evento más importante de Montecarlo y se suele afirmar que quien gana en este circuito se recibe de piloto de F1, por lo difícil que son las superaciones en un trazado corto y tortuoso, donde conseguir la pole positions (el que larga primero) brinda un alto porcentaje de la victoria. Pero también vencer allí trasciende mucho más que un triunfo en cualquier otro escenario del calendario.

El tradicional circuito de 3.337 metros está emplazado entre la Riviera Francesa (Mar Mediterráneo) y los Alpes Marítimos. El túnel, la piscina, los yates y el público en los edificios son postales de esta carrera que rodea un encanto especial donde también se respetan las tradiciones, como por caso que no haya actividad los viernes por una fiesta religiosa denominada Ascensión, que respetan las autoridades monegascas. Y a pesar de que no siempre coincide con el Gran Premio, los autos salen a girar el jueves y vuelven a hacerlo el sábado.

Esta será la 67ª edición a partir del nacimiento del Campeonato Mundial de Conductores en 1950 y la 78ª desde la primera carrera. Por eso arrastra tantas historias y éstas son doce de ellas, en las que se destacan hechos deportivos, pero también presencias ilustres, porque nadie se quiere perder esta carrera.

Una de las primeras ediciones del Gran Premio de Mónaco (Archivo CORSA).

Casi centenaria.

En 1907 nació el Automóvil Club Monegasco (“Sport Automobile et Vélocipédique Mónegasque”, su nombre original), fundado por ciclistas que hacían una carrera que pasó por algunos sectores donde hoy transita la F1. En 1911 se realizó el primer Rally de Montecarlo, que hasta hoy se disputa y es uno de los más tradicionales del Mundial de la especialidad. Fue el 14 de abril de 1929 cuando Pierre Grimaldi inauguró el circuito para el primer Gran Premio de Mónaco, en el que donde por primera vez la largada se ordenó por los tiempos de la clasificación, en lugar de al azar. Ganó el inglés William Grover-Williams con un Bugatti.

Debut de Ferrari y primer triunfo de Fangio.

“La fábrica Ferrari considera que sus autos necesitan algunos reajustes para enfrentar con éxito a los Alfa Romeo”, esgrimió el comunicado emitido en Maranello, donde se explicó por qué Ferrari se ausentó en la primera carrera de la F1, el 13 de mayo de 1950, en Silverstone.

La Scuderia se sumó en la segunda competencia que fue el 21 de mayo; si bien sus tres autos abandonaron, luego La Rossa se convirtió en el único equipo que estuvo durante los 71 años de la categoría. En esa competencia, Juan Manuel Fangio obtuvo su debut triunfal en la Máxima y lideró el 1-2 de Alfa Romeo. El Chueco repitió en 1957 y en 1980 fue el turno de Carlos Alberto Reutemann, carrera en la que en la largada hubo un espectacular accidente donde voló el Tyrrell del irlandés Derek Daly, sin consecuencias para él y otros pilotos involucrados.

Juan Manuel Fangio recibiendo el saludo del Príncipe Rainiero (Archivo CORSA).

Affaire con un argentino.

En 1956, Brigitte Bardot tenía 22 años y era una figura en ascenso. El de 12 de mayo el entorno de la actriz se le acercó a Fangio para invitarlo a una cena con ella, pero rápido también abajo del auto la vio venir y se dio cuenta de que el objetivo era venderle un falso romance a la prensa. El Chueco declinó esa chance, aunque otro piloto argentino no la dejó pasar y prefirió pasar el día con ella en la Costa Azul antes que asistir a la clasificación con Maserati. Fue Carlos Menditeguy, quien aseguró que “no era una oportunidad para desperdiciar…

Visita de un Beatle.

Una década más tarde un invitado ilustre fue el Beatle fierrero, George Harrison, que visitó a los pilotos británicos, entre ellos Jim Clark. En ese momento el “Escocés Volador” era el mejor de todos. En esa edición se produjeron imágenes para la película Grand Prix, dedicada a la F1 y que ganó tres premios Oscar.

George Harrison, su mujer Patricia Anne Pattie y Jim Clark en el GP de 1966. (Getty Images).

La tragedia de Bandini.

En los 60, Lorenzo Bandini llegó a ser uno de los mejores pilotos italianos e ídolo en su país. Ganó las 24 Horas de Le Mans en 1963 con una Ferrari. Estuvo muy ligado a la Scuderia y muchos los consideraron un futuro campeón. Pero en el GP de Mónaco de 1967 chocó de forma brutal y su auto se prendió fuego y no pudo escapar de las llamas. Falleció con 31 años. Fue la única vida que se cobró el circuito del Principado en F1 a pesar de que su trazado no es ancho, tampoco tiene vías de escape y esté rodeado de guardarraíls.

4) El trágico accidente de Lorenzo Bandini en 1967 mientras pasa Graham Hill (Archivo CORSA).

Una lotería.

La edición de 1982 fue no apta para cardíacos y ni un guionista de cine se hubiese animado a tanto. Lideró René Arnoux (Renault) y quedó afuera por un despiste. Alain Prost (Renault) capturó la punta, pero tuvo un choque.

El italiano Ricardo Patrese (Brabham) se encontró adelante y se retrasó por un trompo. En la última vuelta el líder era Didier Pironi (Ferrari), aunque el francés se quedó sin nafta en el túnel al igual que el italiano Andrea de Cesaris (Alfa Romeo) y el propio Daly, que reemplazó a un ya retirado Reutemann en Williams.

Entonces Patrese recuperó el mando en los últimos metros y alcanzó la primera de sus tres victorias. Las otras fueron en San Marino 1990 y en México 1991.

Pero el dato que graficó la locura de esa carrera fue que Patrese fue el único que cumplió las 76 vueltas y que de los 20 que largaron hubo 15 abandonos por accidentes o fallas mecánicas.

Lluvia de talento.

En 1984 Ayrton Senna debutó en la F1. El trampolín a la fama llegó en su sexta competencia, en la que bajo una lluvia torrencial se lució. Con un humilde Toleman partió 13º y empezó a avanzar en el clasificador en una pista muy difícil. Bajo un diluvio superó once autos y a mitad de carrera quedó segundo y empezó a recortarle diferencias a Alain Prost (McLaren) y el sobrepaso fue inminente.

Hasta que el director de la carrera, Jacky Ickx, que por entonces también era piloto, dio por concluida la carrera en la vuelta 31 de 76 y venció el Profesor Prost. Solo ocho autos cruzaron la meta que entregó la mitad del puntaje porque no se cumplieron el 70 por ciento de los giros. En aquella temporada el galo perdió el título con su entonces compañero de equipo, Niki Lauda, por solo medio punto.

El Gran premio de Mónaco 1984.

La “humillación”.

Cuatro años más tarde Senna y Prost volvieron a ser los principales protagonistas. El brasileño venía ganando por más de 50 segundos sobre el francés, pero terminó contra el guardarrail. “Quería humillarme. Quería mostrarle a la gente que él era mucho más fuerte. Mucho mejor”, dijo Prost, que heredó el triunfo. Fueron los primeros chispazos del duelo más fuerte que tuvo la categoría.

Más allá de aquel abandono, Ayrton logró seis victorias y es el más ganador en el Principado a pesar de su partida en 1994. Sus seis éxitos fueron entre 1987 y 1993, solo perdió en la mencionada edición de 1988. Le siguen con cinco triunfos los ingleses Graham Hill Lewis Hamilton, pero éste con muchas más carreras allí.

La presencia del Diez.

Diego Armando Maradona muchas veces fue impredecible dentro y fuera de la cancha. El 28 de mayo de 1995 conmocionó al Principado cuando apareció con su primera mujer, Claudia Villafañe. Fue entrevistado por medios brasileños quienes le consultaron sobre las negociaciones para sumarse al Santos y dijo que “estamos a un 80 por ciento…” El astro, que en ese momento cumplió la sanción de un año que le dio la FIFA por su doping en el Mundial de los Estados Unidos, volvió a Boca en 1995.

Luego de aceptar los pedidos de fotos y autógrafos, Diego fue al box de Ferrari y saludó a otro crack, pero del volante: Lauda. El austriaco ya estaba retirado y en esa época era asesor de la Scuderia, el equipo con el que obtuvo sus dos primeras coronas, en 1975 y 1977.

Diego Maradona y Niki Lauda en 1995 (Archivo CORSA).

El caótico 1996

Ese año Michael Schumacher llegó a Ferrari y largó desde la pole positions. El Káiser venía de ganar las últimas dos ediciones en Montecarlo. En la carrera anterior logró su primer triunfo con la Scuderia, bajo la lluvia, una de sus especialidades. El agua cayó también en el Principado y pareció un doblete para el alemán, pero el inglés Damon Hill (Williams) tomó el liderazgo.

Schumi le quiso dar alcance y tuvo un despiste. A Hill se le rompió el motor. El francés Jean Alesi (Benetton), se ilusionó con conseguir su segunda victoria luego de la que obtuvo en Canadá el año anterior, aunque tuvo fallas con la suspensión…

Quedaban 15 vueltas y el irlandés Eddie Irvine, con la otra Ferrari, fue por su primer triunfo, pero al igual que Schumi se accidentó, la misma suerte que corrió el canadiense Jacques Villeneuve (Williams).

¿Quién estuvo en el momento y lugar indicados? El francés Olivier Panis que luego de largar 14º le dio la última victoria a Ligier, el histórico equipo francés que no ganaba desde 1981, con otro galo, Jacques Laffite. El podio lo completaron David Coulthard (McLaren) y tercero fue el Johnny Herbert (Sauber). Junto con el ganador fueron los únicos que terminaron la carrera.

Batió a los Schumacher.

Otro que logró su única victoria en F1 en Mónaco es Jarno Trulli. En 2004 el italiano logró la pole positions donde prevaleció por 360/1000 en la clasificación sobre Ralf Schumacher (Williams), el hermano menor de Schumi, quien en carrera abandonó por un choque con su Ferrari.

Jarno venció con autoridad sobre un Renault y fue escoltado por inglés Jenson Button (Honda) y el brasileño Rubens Barrichello (Ferrari). Luego de ese solitario triunfo, Trulli apenas consiguió cuatro terceros puestos con Toyota, aunque nadie le quita lo bailado: puede contar que conquistó el Principado.

Falla garrafal.

En 2016 el australiano Daniel Ricciardo dio el golpe en la clasificación con su Red Bull cuando ya los Mercedes eran la referencia de la categoría. Largó adelante bajo un diluvio, que paró a mitad de la carrera y los pilotos comenzaron a hacer sus detenciones para cambiar las gomas para piso seco.

Sin embargo, cuando lo llamaron a Ricciardo a los boxes, el equipo austriaco no tuvo preparadas las gomas lisas por lo que la parada fue un parto para el australiano que perdió la carrera.

El triunfo lo pescó Hamilton que ese año perdió su único título en Mercedes y fue con su compañero Nico Rosberg. En el podio monegasco el piloto inglés fue acompañado por Justin Bieber y fue su última victoria en ese circuito. Este fin de semana buscará otro festejo y poder igualar el récord de su ídolo, Ayrton Senna, por ahora, el único rey de Mónaco.

Cámara a bordo de Carlos Reutemann en Mónaco en 1975.

Fuente: Infobae