Murió Manuel Arjona, miembro de la primera formación de Locomía, a los 58 años

El catalán fue parte fundamental de un grupo que arrasó en los 80 y que mostró el camino para muchos jóvenes que ocultaban su identidad sexual

Manuel Arjona, miembro de la primera formación del grupo español Locomía, murió este miércoles según han confirmado a EL PAÍS fuentes próximas al artista. Arjona tenía 58 años y aún se desconoce la causa del deceso. Vivía en Viladecans, Àltima Viladecans, Barcelona. Según las mismas fuentes “estuvo pintando” durante el día y luego “se acostó y ya no se levantó”.

La historia de Locomía es una de las más truculentas y sensacionales del pop español, un relato que contiene sexo, traiciones, drogas, peleas, muertes, mucho éxito y caída a los infiernos. La idea del grupo surgió de Xavier Font, un chico de una familia bien de Barcelona con una imaginación disparada. En 1984 se instaló en Ibiza buscando “una tribu urbana”, señaló Font a EL PAÍS en mayo de 2022, cuando Movistar + estrenó el documental Locomía. “Yo soy un cazatalentos. Veo artistas en potencia. Soy un puto fantasy maker. Así fue como empezó Locomía”, señaló Font.

Y aquí es donde entró la figura de Manuel Arjona, un joven de una familia conservadora con 10 hermanos. Arjona, gay, vivía en un pueblo pequeño, Viladecans, ocultando su identidad. Cuando llegó a la isla renació. “Aterricé en Ibiza y me pareció otro planeta. Yo venía de un pueblo pequeño, donde tenía que ocultar mi identidad sexual. Y en la isla si eras un chico e ibas con falda no te miraba nadie. Fue un cambio salvaje”, aseguró a EL PAÍS. Era mediados de los 80.

Xavier Font, el cerebro y el mayor, tenía un gran poder de seducción y logró conformar un cuarteto a sus órdenes: Gard Passchier, un holandés que había conocido en la isla, su hermano Luis y Arjona. Font mantenía una relación sexual tanto con Passchier como con Arjona.

Los cuatro se instalaron en una casa en Ibiza. Diseñaban sus llamativos modelos e iban a la discoteca de moda, Ku. Pronto empezaron a llamar la atención. Los dueños vieron un filón y los contrataron. Les pagaban un millón de pesetas al mes (unos 6.000 euros actuales). Su trabajo consistía en subirse a unas plataformas y bailar, exhibirse, coquetear.

Entonces Font diseñó el número de los abanicos, por el que el cuarteto llegó a la popularidad. Se inspiró en un grupo que vio en unlocal de ambiente de Sitges: “Llevaban unos abanicos pequeños y aprecié un movimiento que me cautivó. Llegué a mi casa y empecé a construir. Como soy un exagerado me inventé los abanicos XXL. Conseguí el movimiento con nueve varillas que cogí del material de uno de mis hermanos, que trabajaba en aeromodelismo. Hice unos agujeros y utilicé las sábanas de mi madre”. Así creaba el fantasioso Font.

Los integrantes de la primera formación de Locomia: Santos Blanco, Manuel Arjona, Carlos Armas y Francesc Picas
Los integrantes de la primera formación de Locomia: Santos Blanco, Manuel Arjona, Carlos Armas y Francesc Picas

Su actitud desinhibida encajaba como la imagen que quería dar España, con el primer gobierno del PSOE de Felipe González: un país moderno, de colores después de años de dictadura y tras la esperanzadora Transición. La Movida ya triunfaba en todo el país y Locomía tenía su sitio en aquella fiesta, más si operaba desde la hedonista Ibiza.

Pero la vida excesiva comenzó a golpear al cuarteto después de cuatro años cobrando un buen caché en las discotecas ibicencas. Todo estalló por el lugar más débil, el sensible Manuel Arjona, que comenzaba a tener problemas importantes con las drogas. Arjona tenía que abandonar ese entorno tóxico y el grupo abandonó Ibiza. Aún le quedaba lo mejor al cuarteto. Entró en juego José Luis Gil, un experimentado cazatalentos musical que había trabajado con Miguel Bosé, Enrique y Ana, Rafaella Carrá, e incluso grupos de la Movida como Nacha Pop o Alaska. Gil les propuso formar un grupo musical a un cuarteto que hasta ese momento básicamente eran bailarines que animaban discotecas.

Arjona en 2024, en el estreno del documental Disco, Ibiza, Locomia en Madrid
Arjona en 2024, en el estreno del documental Disco, Ibiza, Locomia en MadridAldara Zarraoa – WireImage

Gil dio con la tecla y las primeras canciones fueron un bombazo: “Locomía” (con su célebre: “Disco, Ibiza, Locomía, moda, Ibiza, Locomía, sexy, Ibiza, Locomía”), “Rumba Samba Mambo” o “Gorvachov”. En aquella época realizaron una actuación en la sala madrileña Joy Eslava que se convirtió en un acontecimiento para recordar en muchos años: una concentración de público homosexual actuando con irreverencia y libertad.

En pleno éxito, también en Latinoamérica, las personalidades de Font y Gil chocaron. Arjona, como casi siempre, estaba en medio, indeciso. Font convence a los otros tres para romper el contrato con Gil. “Fuimos unos desagradecidos con Gil. Fue un gran error incumplir el contrato. Eso acabó con el grupo. Éramos cuatro niñatos que nos dejamos embaucar por Font”, dijo Arjona en 2022.

A mediados de los 90 el fenómeno Locomía se apaga, asfixiado por demandas y amenazas entre discográficas y representantes. El chiste ya no hacía gracia.

Fuente: La Nación