Se viene un libro inédito del primer Saramago: “Al lector le da igual que esté vivo o muerto”, dice su viuda

Preparan la celebración de su centenario

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Fue su debut en la novela pero no había salido en castellano. “Es un libro de iniciación que no avergüenza a su autor”, dice Pilar del Río.

Cuando apaguemos la cámara y las caras se relajen, Pilar del Río esconderá su corazón y dará una noticia: hay un libro nuevo de José Saramago. O más bien: un libro «nuevo» que en realidad es el más viejo: la primera novela que publicó quien fue su marido nunca había sido traducida al castellano y lo hará ahora, en el inicio de los festejos por 100 años de su nacimiento.  

El joven Saramago -no había cumplido 25 años- había llegado a la editorial con una novela titulada La viuda. Pero a los editores ese nombre no les resultó ganchero y el libro salió, en 1947, como Terra do pecado (Tierra de pecado). «Se equivocaron, no se vendió», cuenta quien ahora es justamente su viuda, la andaluza Pilar del Río. Y Saramago casi desiste de la literatura: su siguiente libro fue en 1966.

¿Qué escribía Saramago a los veintipico? La viuda es la historia de una terrateniente cuyo marido muere pero, ah pecado, debe admitir que el deseo de ella no ha muerto con él. En secreto, espía y envidia a sus criadas, que no tienen nada pero sí amor y sexo. ¿Una mirada muy joven sobre las clases sociales y todo aquello que el dinero no puede comprar, de quien años después se declararía «un comunista hormonal»?

José Saramago, junto a su ventana, en su casa de Lanzarote, en 2006. Foto Archivo Clarín

José Saramago, junto a su ventana, en su casa de Lanzarote, en 2006. Foto Archivo Clarín

«La viuda es un libro de iniciación de un gran escritor, un libro de juventud que no avergüenza en absoluto al escritor que va a ser José Saramago después», apunta Del Río. En Europa el libro saldrá en octubre y en la Argentina, a principios de noviembre (pero pueden leerse tres breves fragmentos acá).

Eso es lo que tiene para contar, o bueno, es una salida profesional para una entrevista que ha corrido el riesgo de ponerse demasiado personal y Pilar del Río -su compañera, su interlocutora, su traductora- no es de las que andan con los sentimientos al aire.

Es que, además de su viuda, Pilar del Río es la presidenta de la Fundación Saramago y en ese papel está a la cabeza de una larga serie de celebraciones por el centenario del escritor, que nació en Azinhaga, Portugal, en noviembre de 1922 y murió en Lanzarote en junio de 2010. Todo ese tiempo hace que, a la vez, vive alrededor de su figura y lo extraña.Y cómo no extrañar a ese José, que con ella era un enamorado galante y lisonjero.

Las celebraciones empiezan este 16 de noviembre -cuando el escritor cumpliría 99- con una lectura de La flor más grande del mundo, el cuento infantil del Nobel portugués, en toda la red de Bibliotecas Escolares de Portugal.

Luego habrá música, danza, ópera, y una serie de conferencias que organiza el argentino Alberto Manguel (quien trasladó su enorme biblioteca a Lisboa). Clarín será parte del Centenario de José Saramago, quien fue jurado del Premio Clarín Novela.

Pero en fin que acá está Pilar del Río, en la cocina de esa bella casa rodeada de mar que compartió con el escritor portugués en Lanzarote. Se sienta frente a la computadora. Y habla.

-¿Por qué celebrar el centenario de José Saramago? 

-Porque 100 años no se cumplen todos los días. Eso es lo primero. Cumplir 100 años nos parecía que era un motivo de celebración. Hemos ido cambiando la idea que teníamos, por el Covid. Entonces, decidimos que el centenario se iba a celebrar siguiendo un poco el ritual de su novela El año de la muerte de Ricardo Reis, donde los muertos no están muertos del todo en los nueve meses que siguen a su muerte; como no están vivos del todo en los nueve meses primeros de la vida.

-Es decir…

-Decidimos que lo celebraríamos antes de que naciera y el día que nace ya consideramos que ya se tiene que buscar la vida. Es decir, el 16 de noviembre del 22, fecha de nacimiento, le dejamos que se busque la vida, pero antes los vamos a conmemorar.

-¿Y cómo influyó el Covid?

-En la pandemia, en los tiempos más oscuros de la pandemia, a todos, nos salvó la cultura. La posibilidad de leer, de verse, de escuchar música. Y hemos pensado que tenemos que hacer muchas iniciativas inclusivas. Que afecte a músicos, a conferenciantes, al teatro, a la ópera, que haga participar a mucha gente y que dé mucha vida.

Que no se va a tratar solo de hablar de José Saramago sino de hacer una celebración con el acto y la cultura. Y lo vamos a hacer en distintos países. Habrá congresos académicos, claro, pero sobre todo queremos que haya mucha intervención popular.

Yo tenía una militancia, un trabajo. Y una militancia y un trabajo tengo, lo que no tengo es un compañero

Yo tenía una militancia, un trabajo. Y una militancia y un trabajo tengo, lo que no tengo es un compañero

Pilar del Río

TRADUCTORA Y VIUDA DE JOSÉ SARAMAGO

-Una forma de retomar el trabajo cultural..

-En la época atroz del pánico, que no sabíamos si al día siguiente iba a amanecer otra vez o ya no amanecía y estábamos todos muertos, de alguna manera, la cultura nos mantuvo. Pero la cultura, que nos sostuvo, ahora tiene dificultades para sostenerse. Por eso nosotros vamos a hacer todo lo que podamos para devolver todo lo que la cultura hace por nosotros. Pues claro que agradecemos a Saramago, pero no solo a Saramago, sino a todos los creadores que nos han sostenido.

-¿Cómo ha cambiado la forma de leer a Saramago, después de tantos años de su muerte?

-Creo que los lectores siguen siendo los mismos y que quien descubre a José Saramago y lo lee por primera vez, le da igual que el autor esté vivo o esté muerto.

Romance. José Saramago y Pilar del Río tras su matrimonio civil, en 2007. Foto Reuters

Romance. José Saramago y Pilar del Río tras su matrimonio civil, en 2007. Foto Reuters

-Sin embargo, hay autores cuya obra pierde fuerza después de que mueren. Hay otros que no.

-Yo esto no lo he sentido. Por el número de ediciones que se siguen haciendo, por las reediciones. A lo largo de la pandemia, las citas a Ensayo sobre la ceguera  han sido tantas, en todo el mundo… Artículos, editoriales, intervenciones parlamentarias. El lector nuevo es indiferente a que esté vivo o muerto. Y lo que sí puedo decir es que los libros de José Saramago, están en las bibliotecas y están en las librerías. Por lo tanto, para la mayor parte de la gente, es un autor vivo.

-¿Cómo se sostiene esta celebración?

-Pues mira, básicamente con inteligencia. La Fundación José Saramago es una institución privada, que no recibe ni un solo euro de la administración pública ni de nadie. Nos mantenemos con derechos de autor y punto. Y hacemos lo que podemos, desde nuestra pequeñez. Hablamos con los organizadores de actividades culturales. Si hay una temporada de ópera, ¿por qué no puede haber una ópera de un texto de José Saramago? Si hay congresos, ¿por qué no se puede tratar el asunto del transiberismo y comunicarnos a un lado y al otro del océano? Se trata de tener propuestas.

-¿Qué ideas de Saramago se juegan en este centenario?

-La de la cuenca cultural del Atlántico sur. Era una idea de José, que la defendió muchas veces. ¿Por qué el Atlántico Sur no es un lugar de intervención? Cuenca cultural, pero no solo cultural, podría ser económica. ¿Por qué tenemos que estar vendidos a lo que se decide en Oriente o en el Atlántico Norte? ¿Y por qué no lanzarse como una fuerza de voluntad hegemónica? Sin colonialismo, neocolonialismo, ni imperialismo, no. Cuenca cultural del Atlántico Sur. Vernos, contar, decir, levantar la cabeza y decir eh, señores, cuidado, estamos aquí, somos muchos. Y, como decía Benedetti, en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos, eh, mucho más.

-¿Por qué incluís a España en el Atlántico Sur?

​-Porque está en el Atlántico Sur. Como México, que está en América del Norte, pero está también en el Sur. Porque, mira, perdona, las medidas son convenciones. O sea: México no es Norte, nos pongamos como nos pongamos. Ni Guatemala. O sea, consideramos que del río Grande para abajo y de Francia para abajo, somos Sur.

José Saramago, en Lanzarote.

José Saramago, en Lanzarote.

-¿Qué otras ideas de Saramago aparecerán?

-La idea de los «deberes humanos». Que ya está la declaración universal de deberes humanos hecha, presentada en Naciones Unidas y en la UNESCO. ¿Qué es? Pues, la simetría de los derechos, sabiendo además que se contemplan una serie de deberes. No es para eximir a los Estados de sus obligaciones, los Estados tienen sus obligaciones, pero nosotros los ciudadanos también. Entonces, hay una serie de asuntos que en la Declaración Universal de Derechos Humanos no estaban, en el año 48 no se pensaba en esos asuntos. Y en la declaración de deberes sí lo tenemos. Por ejemplo, las políticas de igualdad de género, de libertades, medioambientales, de trato a los animales. En fin…

-¿Qué pasó con José, para vos, en estos 12 años? ¿Qué cosas se borraron y qué cosas se profundizaron?

-¿Para mi, personal?

Pilar del Río hace una pausa, mira para otro lado: no es de andar aireando sentimientos, no. Sí, en lo personal es la pregunta. Lo piensa.

-No…es decir, yo tenía una militancia, un trabajo. Y una militancia y un trabajo tengo, lo que no tengo es un compañero, pero por lo demás, es todo igual. Ahora la casa está abierta al público, así que yo me tengo que esconder. Hoy, cuando estaba trabajando arriba, donde trabajaba José antes, estaba mirando la hora, pensando en la comida y de pronto dije «no ha pasado el tiempo, es tal cual habría ocurrido hace 12 años».

-¿En qué sentido?

-Es simplemente que el espíritu de la casa se mantiene y que lo que no está es el ser humano. Está el trabajo, la casa hecha de libros. Esta casa hecha de libros, que es lo que decía José. En fin, es que está todo muy igual.​

El programa del Centenario

Para celebrar los 100 años de Saramago -que, en rigor, se cumplirán en noviembre de 2022, la Fundación Saramago diseñó un plan que incluye actividades de distintos tipos, en distintos países.

El arranque será este noviembre, con alumnos de 100 escuelas portuguesas leyendo el cuento La flor más grande del mundo, del autor.

En Lanzarote, Canarias, donde el autor murió, el fotógrafo argentina Daniel Mordzinski expondrá retratos de escritores de América latina y Europa.

Y el argentino Alberto Manguel organizará cinco conferencias sobre José Saramago desde su ética, política y social.

Pero en general, la celebración tendrá cuatro ejes: la biografía de Saramago, la lectura de su obra -incluyendo aquí adaptaciones al cine, teatro, ballet, ópera y artes plásticas-; las publicaciones -reediciones, artículos, críticas- y los encuentros académicos en Portugal y otros países.

Fuente: Clarín