
Debajo de cada pincelada, alguien dejó algo escrito: un nombre en un espejo, una fecha que no era casualidad, un símbolo. El lienzo siempre guarda más de lo que muestra a primera vista

El espejo en ‘El matrimonio Arnolfini’, una obra del siglo XV, aún genera controversia. Un bar aux Folies Bergère (1882), de Édouard Manet, en la Courtauld Gallery de Londres