
Hace más de 40 años que la Red de Educación Popular Entre Mujeres de Latinoamérica y el Caribe (REPEM) instauró el 21 de junio como el Día Internacional de la Educación no Sexista, y mucho se ha realizado desde entonces para garantizar la erradicación de los sesgos de género en el aprendizaje. Pero ¿ha sido suficiente? ¿han dado fruto estos esfuerzos?.

El último informe del Observatorio de la Cámara Argentina para la Formación Profesional y la Capacitación Laboral revela la magnitud de un sector que se ha vuelto clave para la economía y el progreso social: la educación no formal. Según el relevamiento realizado este mes, se proyectan casi 9 millones de consultas anuales de personas que buscan actualizar sus saberes, lo que se traduce en aproximadamente 740.000 inscripciones efectivas cada año en todo el país.

Aunque Argentina fue uno de los países de la región que más amplió la cobertura en niños de 3 años en la última década, todavía se ubica entre los niveles más bajos, por detrás de Uruguay, Chile y Perú. Además, persisten fuertes desigualdades sociales: mientras en los sectores vulnerables solo asiste el 41% de los chicos de 3 años, en los sectores medios la cobertura alcanza el 71%.

Un estudio del BID y ProFuturo encuestó a más de 28.000 educadores de seis países y reveló que la mayoría no se siente preparado para integrar la tecnología de forma educativa en el aula. Una realidad que pone en juego lo generacional y la importancia del aprendizaje a lo largo de la vida

Otras ocho comunidades barajan sumarse a la medida para frenar unos sistemas que amenazan la credibilidad de los exámenes

De acuerdo con el estudio elaborado por la Unesco, uno de cada dos países del mundo restringe los celulares en sus aulas, pero faltan políticas de alfabetización digital, que es lo más importante.

Más de la mitad de los estudiantes de 15 años expresan incertidumbre sobre qué ocupación tendrán en la adultez. La proporción aumentó 30 puntos en cuatro años y supera el promedio de la OCDE. Hay diferencias significativas por nivel socioeconómico: los jóvenes de sectores vulnerables tienen menos claridad sobre su futuro.

Los estudiantes argentinos pierden alrededor de 30 días de clase por año: la cifra supone que, a lo largo de toda la primaria, los alumnos tienen un año menos de escolaridad. Argentinos por la Educación y más de 200 organizaciones lanzan una campaña que busca instalar la importancia del tiempo escolar efectivo en la agenda pública. Convocan a la ciudadanía a sumarse en redes sociales este miércoles 22 de abril.

A lo largo de toda la educación primaria, los estudiantes pierden un promedio de 195 días de clase. El ausentismo de los estudiantes y docentes, las malas condiciones de las escuelas y el incumplimiento de los calendarios escolares agravan la pérdida del tiempo en la escuela en el país. A su vez, la falta de sistemas de monitoreo y de datos públicos a nivel nacional impide dimensionar con precisión el problema y obstaculiza el diseño de políticas focalizadas.

Las evaluaciones internacionales ubican a la Argentina entre los países con peores resultados en comprensión lectora y matemática, pero la mayoría de las familias piensa que el caso de su hijo es distinto, afirman desde Coalición por la Educación; ahora, los padres podrán sacarse la duda: esta organización diseñó una herramienta para que puedan detectar si su hijo tiene el nivel educativo esperado

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El plan comenzará con la evaluación de 300 Institutos de Formación Docente sobre un total de más de 1.300 en todo el país. El objetivo oficial es exigir estándares más estrictos para otorgar validez nacional a las carreras y cerrar aquellos que no superen las evaluaciones.

Nuestro país se ubica en el tercer lugar de América Latina en disponibilidad de información educativa, detrás de Chile y Uruguay. Aun así, tiene deudas pendientes, como la consolidación de un sistema nominal que permita contar con datos sobre ausentismo estudiantil y la implementación de un plan de evaluación con pruebas censales anuales. Fortalecer estos aspectos permitiría producir mejor evidencia para la toma de decisiones en materia de política educativa.

La medida busca combinar innovación pedagógica, inclusión digital y entornos seguros de aprendizaje; más de 7000 docentes ya fueron capacitados.

Con el regreso a las aulas, especialistas subrayan la importancia de las consultas pediátricas para actualizar vacunas, evaluar el desarrollo y detectar posibles alteraciones del crecimiento. Medir la estatura, registrar el peso y seguir la evolución de los niños permite identificar tempranamente condiciones médicas que pueden comprometer su salud futura.

A nivel nacional, en 2025 se incrementó la inversión destinada a alfabetización del 2,4 al 6,4% del presupuesto educativo, con foco en la extensión de la jornada escolar, la entrega de libros y la formación docente. El año pasado se distribuyeron 19,6 millones de ejemplares, aunque la entrega se realizó de manera tardía. En este contexto, 12 provincias complementaron la provisión con recursos propios. Además, en 2024 se implementaron pruebas nacionales de alfabetización en 3.er grado, y 11 jurisdicciones aplicaron sus propias evaluaciones ese mismo año.

Santiago del Estero fue la primera en abrir las escuelas. La Pampa será la última en cerrar el año, el 23 de diciembre. Las vacaciones de invierno serán en julio.

La normativa del Consejo Federal de Educación establece un mínimo de 760 horas de clase para todos los alumnos de primaria, sin embargo 7 jurisdicciones planifican menos horas en 2026 para una proporción de sus alumnos. En Argentina no hay información pública sobre los días y horas efectivos de clase, aunque estudios y denuncias muestran una brecha significativa entre la planificación de los calendarios y el tiempo escolar efectivo.

Se espera una reducción de la matrícula escolar debido a la transición demográfica. Para 2030 se estima que haya 1,2 millones de estudiantes menos que en 2023. Las proyecciones indican que se reducirá la cantidad de alumnos por maestro, y plantean el desafío de reorganizar recursos, infraestructura y cargos docentes.

Un informe de Argentinos por la Educación con investigadores de la Universidad de Massachusetts (MIT) analiza cómo la expansión del uso de la inteligencia artificial puede transformar la enseñanza y el aprendizaje. Otros beneficios pueden ser agilizar la gestión escolar y fortalecer la gobernanza del sistema educativo a partir de los datos. Sin embargo, alertan sobre los riesgos para el desarrollo cognitivo y socioemocional de los estudiantes.

Thiago Payva, Denise Abulafia, Marcelo Caplan, Andrés Méndez, Agustín Porres y Melina Masnatta comparten las claves de un año donde la tecnología aparece como el gran catalizador de las transformaciones

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